En el capítulo de hoy en “Cocine su propia Sombra”…:

…¿a qué le temes?

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Es una pregunta muy útil para descubrir contenidos reprimidos de lo inconsciente. Y, como bien sabemos, hackear la Sombra es la ÚNICA vía para acceder al siempre-esquivo Sí-Mismo. Claro que, ¡acceder al Sí-Mismo da mucho gustirrinín!

Yo ya lo comenté aquí.

Y no, remover en la caca no es agradable, pero para eso sois lectores del bloj más jodidamente ¿temeroso? ¡TEMERARIO! de la Hinternec, right? Pues eso.

Espero vuestras indagaciones en los comentarios —o no, claro—. Podéis comentar como usuario anónimo, tanto da.

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¡ÁNIMO VALIENTES!

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Compasión con pasión.

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31 comentarios en “En el capítulo de hoy en “Cocine su propia Sombra”…:

  1. LXXV.-
    COMO CASI TODAS LAS MAÑANAS
    “ESTA MAÑANA ME HE LEVANTADO TEMPRANO
    Y HE TARDADO EN PREPARARME PARA EXISTIR”
    HE SALIDO A LA CALLE Y ENTRE LA GENTE
    QUE PULULABA SU EXISTENCIA POR LA ACERAS
    VACÍAS DE LA AVENIDA DE LAS PALOMAS
    HE RECONOCIDO A MI SOMBRA DENTRO DE UN
    AUTOBÚS. EL DE LA LINEA DOCE EXACTAMENTE.
    ESE QUE LLEVA EN DIRECCIÓN AL NORTE
    AHORA QUE LO PIENSO ME PARECIÓ EN SU ROSTRO
    OBSERVAR LA TRISTEZA QUE CON ANTELACIÓN
    SE HABÍA AFIANZADO SIN PEDIR PERMISO.
    VIVIR, ES UNA SENSACIÓN QUE NO PERDONA.
    ME AGARRÉ AL PASAMANOS DE MI IMAGINACIÓN
    Y TUVE POR UN RATO LA EXTRAÑA SENSACIÓN
    DE VIVIR DE PRESTADO, COMO UN MALDITO SUEÑO
    SOÑADO POR ALGUNA OTRA PERSONA.

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  2. Lo que más temo no es la muerte física. Evidentemente temo el sufrimiento de una muerte somáticamente dolorosa: morir en un avión, ahogado o asfixiado, etc.; por supuesto que temo a ese dolor, pero no a la muerte biológica por ese dolor. (Es más, no veo la hora en que llegue de una vez el martirio, regalo que seguramente no se me conceda jamás).

    Tampoco temo la pobreza, hasta incluso la deseo la mayoría de las veces, tanto material como espiritualmente. Ni la soledad que esta conlleva.

    Ni temo las humillaciones y los oprobios, porque, hasta cierto punto, ser rechazado es ser reconocido negativamente por alguien. Como el ateo militante que niega a Dios combativamente, haciéndose problema con él.

    Lo que más temo es la imposibilidad de alguna trascendencia en el porvenir lejano. Particularmente, el que nadie, llegado algún momento, me llegué a recordar, mencione mi nombre, mis obras y mis méritos. Esto es: que mis frutos queden reducidos a la más completa y radical nulidad. Que de lo que has hecho quede cero. Nada.

    Y no me libraré de tal destino, pues lo cierto es que hasta para las leyendas en algún momento el olvido cobrará su cuota. Como diría el Soneto 122 de Shakespeare:

    Una vida justificada por las obras es una vida que acaba en nada. La muerte biológica no es lo peor que puede pasarle a uno. Es más: para muchos desgraciados, esta muerte supone una auténtica liberación. Morir es algo mucho más radical que pudrirse en un cementerio. La vida auténtica sólo se gana dándola, por gratuidad. Y esperemos que lo que se gana perdiendo diste mucho de la nada y de la eternidad, pues ambas, las dos, son lo peor que puede pasarle a uno. (En la otra vida doy por descontado tener alguna que otra discusión con Plotino y Sartre a este respecto).

    Nuestra vida, la de cada uno de nosotros, importa y tiene sentido. Y ello porque, a pesar de ir en contra de la moda, somos profundamente amados, y amar significa decirte “no quiero que te mueras”. 

    A qué o a quién haya que darse lo dejo para la reflexión íntima de cada persona. Eso sí, que se sea coherente con la respuesta a esta vocación….

    La primera vez que se nos revela el Gran Otro es precisamente cuando se nos da la certitud de nuestra finitud. Descubrimiento que, por cierto, no depende de nuestra propia iniciativa.

    Aunque desde luego, a pesar de ser la primera revelación, no es la última y más radical. Y no puede serlo, porque como decía el autor de El Inmortalista:

    “Any philosophy that accepts death must itself be considered dead, it’s questions meaningless, it’s consolations worn out” – Alan Harrington

     

     

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    1. Gracias por tu Coraje, Jasso.

      Lo que más temo es la imposibilidad de alguna trascendencia en el porvenir lejano. Particularmente, el que nadie, llegado algún momento, me llegué a recordar, mencione mi nombre, mis obras y mis méritos. Esto es: que mis frutos queden reducidos a la más completa y radical nulidad. Que de lo que has hecho quede cero. Nada.

      Vaya. Interesante reflexión.

      Curiosamente a mí me sucede justo al revés: yo diría que el último de mis temores es difuminarme sin dejar obra, ni que se me recuerde ni nada parecido.

      Quizá —y sólo quizá— porque tenga el foco puesto en hacer de la búsqueda del Sí-Mismo mi “Gran Obra”, alquímicamente hablando.

      Creo —del me da en la nariz— que, en última instancia y sopesando todo el resto de “esfuerzos”, el Trabajo sobre uno mismo puede ser el que más Verdad, Bondad y Belleza arroje a El Mundo: es decir, a Los Otros, que es de lo que en última instancia va esta cosa tan simpática llamada Vida. Quiero decir, en no sabiendo con certeza si hay un Gran Otro o no, sólo queda el pre-ocuparnos sencillamente por Los Otros, right?

      Por lo demás, radicalmente de acuerdo en que la vida auténtica se merece dándola: y de ahí mi mayor Temor.

      6:08 siempre me pone los pelos de picos pardos:

      (Es más, no veo la hora en que llegue de una vez el martirio, regalo que seguramente no se me conceda jamás).

      Bueno, encontrar el martirio no es tan difícil. 🙂

      En cualquier caso, valiente testimonio el de Vos. ZENx! 🙂

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  3. Creo —del me da en la nariz— que, en última instancia y sopesando todo el resto de “esfuerzos”, el Trabajo sobre uno mismo puede ser el que más Verdad, Bondad y Bellezaarroje a El Mundo: es decir, a Los Otros, que es de lo que en última instancia va esta cosa tan simpática llamada Vida. Quiero decir, en no sabiendo con certeza si hay un Gran Otroo no, sólo queda el pre-ocuparnos sencillamente por Los Otros, right?

    Así es, estoy totalmente de acuerdo, de no haber certeza en un Gran Otro. De haber certeza sólo estaríamos ante la confirmación de un prejuicio. Ahora bien, para darle una vuelta de tuerca más si cabe, precisamente porque hay confianza en un Gran Otro tiene pleno sentido que sólo quede preocuparnos sencillamente por Los Otros. Como diría Vicente de Paúl: amar a Dios y al prójimo,  amar al prójimo por Dios y a Dios por el prójimoPorque siempre queda el riesgo de que al tú que tengo delante lo acabe convirtiendo en alguien hecho a mi imagen y semejanza, y viendo la sombra que nos acecha, pues no pareciera menesteroso derrapar en este descuido.

    Por lo demás, radicalmente de acuerdo en que la vida auténtica se merece dándola

    Ahí está el problema, en el “se merece“. El amor NO se merece, es don, como no se merece lo vida que se nos ha transmitido, de ahí lo que dice Panikkar. Y mucho menos se merece la fe. 

    Curiosamente a mí me sucede justo al revés: yo diría que el último de mis temores es difuminarme sin dejar obra, ni que se me recuerde ni nada parecido.

    No cabe algo así como un conocimiento total de uno mismo. Cualquier cosa que podamos decir acerca de nosotros mismos siempre debería terminar con un “sin embargo, no termino de ser tal y como me identifico”. No hay final en el “conócete a ti mismo” porque nunca terminamos de coincidir con nosotros mismos. Por eso decir “yo soy” es hacer un poco el ridículo, y sin embargo no podemos renunciar a conocernos sin morir para nosotros mismos. 

    Es más, cualquier intento de construirse a uno mismo debería cuanto menos prever que cuanto más cerca se haya uno de la meta menos posible es el poder reconocerse en lo que se intenta alcanzar.

    Esto no es una invitación a abandonar el autoconocimiento, tan sólo una precaución para no acabar como los de Babel.

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        1. “¿Qué es individuarse para ti y qué personalizarse? Pregunto, desde la más sincera curiosidad.”

          Individuación suena a individuo independiente y suficiente por sí mismo, esto es, suena a autosuficiencia. Es cierto que para Jung el Yo del Sí-MIsmo no es el mero “yo psicológico” u “objetivo”, sino algo más profundo y fundante: se trata más bien de la condición de posibilidad de todo ego ulterior, pero realizar este Sí-Mismo se logra a fin de cuentas mediante el mérito (= un arduo trabajo interior). No veo ningún problema sinceramente en usar a Jung para entender y ahondar más en la realidad personal e íntima que somos, conocer nuestras luces y sombras, etc; el problema que le veo es en autojustificarse por este método, cuyo resultado final es el de todo mérito: muerte espiritual.

          Personificarse, en cambio, es hacerse persona, darse cuenta que ya somos libres porque por fe Dios nos ha creado así y lo ha mostrado así definitivamente en Cristo. Personificarse implica cristificarse por fe. Persona es centro desde donde per-suenan los actos más radicales siempre distintos de las cosas que surgen en ellos, por lo que la persona queda constituida como radicalmente libre de todas las cosas que surgen en los actos. Fundar la identidad y la justificación personal a partir de esa confianza gratuita es personificarse, que puede incluir, evidentemente, la individuación junguiana: “que me conozca a mi, y que te conozca a Ti” (San Agustín). Mientras que el caso inverso no parece darse: “que me conozca a mi… y punto”.

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        2. pero realizar este Sí-Mismo se logra a fin de cuentas mediante el mérito (= un arduo trabajo interior).

          El “trabajo” con la Sombra es importante para hacer consciente contenidos de por sí “ocultos” al consciente. Sin embargo, hay evidencias de que Jung consideraba que la individuación no era cuestión de “méritos” internos sino de una suerte de “gracia” que le llegaba al sujeto desde “arriba/fuera”. Jung nunca dejó claro “mapas” ni “vías” ni cualquier otro tipo de “itinerarios” hacia la realización del Sí-Mismo. Pese a insistir una y otra vez de cara a la galería en que su trabajo era “empírico” y “científico”, en su fuero más interno hablaba de su personalidad nº1 y su personalidad nº2. La primera, “científica” y “racional”. La segunda y menos presente de cara a los demás, era todo lo contrario: misteriosa e “irracional”. Esto lo cuenta en “Memorias, sueños y pensamientos”, su autobiografía, colaborando su discípula Aniela Jaffé en su redacción. Jung manifestó a sus allegados más cercanos que la personalidad nº2 era “más fuerte” que su personalidad nº1 y que terminaba imponiéndose en sus vivencias más determinantes. Si algo fue Jung es un místico Gnóstico: que tenía MUY presente el mito crístico. La mayoría de “junguianos” suelen obviar estos detalles, pues dejan el trabajo de Jung “por debajo” de los “estándares” científicos.

          El “conocimiento de mí… y punto” no se da: por cuanto en última instancia el Sí-Mismo es Uno y el mismo en cada uno de nosotros: esto es, el descubrimiento de Los Otros: lo cual no está tan alejado del simpático “y al PRÓJIMO como a Ti-mismo”.

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        3. “La mayoría de “junguianos” suelen obviar estos detalles, pues dejan el trabajo de Jung “por debajo” de los “estándares” científicos”.

          No creo haber insinuado alguna vez que mi crítica a Jung sea porque en su trabajo haya dimensiones “no científicas”, que las hay. Yo creo que esto no le quita ninguna validez y valor a lo que él documenta y describe. Al menos fenomenológicamente. Los INTP, como Jung, no son tan cienzufos como pareciere 😉

          “Al prójimo como a ti mismo” es precisamente la mitad del camino. Es la regla de oro a la que más o menos todas las culturas relativamente avanzadas coinciden como principio moral: es decir, que es algo a lo que llegamos con nuestras propias potencias, es la experiencia de la “Ley del prójimo”. Por eso san Pablo dice: “El que ama al prójimo ha cumplido la ley” (Rm 13, 8).

          Pero no es toda la historia. Falta el “… como yo os he amado” (Jn 13, 34). Y aquí está la diferencia entre el mito gnóstico, cuya justificación es por gnosis, y la fe de Jesús.

          Que hay elementos de gratuidad en Jung, pues claro, faltaría más. Y eso que comentas coincide mucho con los “toques” infusos que menciona Juan de la Cruz, pero no termina de ser toda la historia: por eso uno muere apaciblemente en Suiza como un gran intelectual y pionero y otro muere en una cruz como un apestado.

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        4. …que el 99.5% de los Papas no son consecuentes ni con la muerte de Jesús ni con la de Pedro. Por ejemplo. En lo práctico, qué ha hecho Francisco por los pobres y los que le han precedido? Nada. De nada.

          El mensaje es cojonudo pero a la Iglesia le falla el márketing.

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        5. Estuve en los Museos Vaticanos. Pero no hay que irse tan lejos, basta con empezar por vender el pescatorio con su martillo de plata a juego y seguir con los bordados en oro de casullas y demás estipendios papales. De hecho, por continuar, se podría continuar por hacer del Vaticano un gran hospicio para los apestados. Incluso venderlo al mejor postor y con los réditos… etc. etc. etc. etc. etc….

          Márketing, le falla el márketing.

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        6. Bien, pero aún así Francisco sigue siendo el “líder propagandístico” (por usar tus categorías) que más pone al pobre en el centro, con diferencia. ¿Qué otro líder político o religioso insiste tanto como él en esto?

          Los papas no son los modelos a seguir en el cristianismo. Más bien los santos y beatos, con todas sus luces y sombras (ahí está la “gracia”). Y por cada papa anticristiano que puedas poner, habrá un centenar de santos y santas como contraejemplo que sí gastaron su vida “como Dios manda”, indudablemente.

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        7. Bien, pero aún así Francisco sigue siendo el “líder propagandístico” (por usar tus categorías) que más pone al pobre en el centro

          Que deje el púlpito, se quite el traje, se arremangue la faja y BAJE a la arena. Que muestre con el EJEMPLO. Que sean decenas de miles los sacerdotes muertos viviendo su fe al pie del cañón. Como esos SANTOS CIVILES llamados Médicos sin fronteras y tantos miles de otros que se dejan la VIDA por los apestados. Por ejemplo.

          ¿Un Papa dando ejemplo?

          Je.

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        8. En el fondo te fastidia un pelín que la “ilógica” teología haya encontrado un “fatal error” en tu genial sistema tan depurado por años y años de experiencia, pero te da cosilla reconocerlo, y de ahí que te vayas por las ramas.

          Como dice el refrán “más puede el burro negando que Santo Tomás afirmando”

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        9. No me fastidia, me repugna. Aunque no me sorprende. Ya san Pablo denunciaba en sus cartas a obispos fornicadores, y sin embargo a pesar de todas esas sombras, +que nadie niega*, la asamblea continúa en pie. Quizás al final haya alguien sosteniéndonos allende la luz y la sombra.

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  4. Cuando se ha comprendido que la persona es una mera sombra de la realidad, pero no la realidad misma, uno deja de preocuparse.
    Uno acepta ser guiado desde el interior y la vida se convierte en una jornada hacia lo desconocido.

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  5. Yo tengo miedo de mi hastio, de tomar propia responsabilidad o de tener responsabilidad sobre otros, de ser lo egoista, solitario y despreocupado de casi todo que en verdad soy y de forzar no ser abrupto y aspero con un falso agrado a los demás

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  6. ME DA MIEDO SER ALGO DE LO QUE NO SOY CONSCIENTE DE SER, descubrirme en los ojos de los demás.

    ¿Se puede ser un “algo”, un “tonto”, un “retrasado” si se es consciente de ello?…. me da un miedo enorme asociar esto con el rechazo que padecí en mi infancia y adolescencia. Me han llamado cándido, transparente, lento. ¿Entiendes por dónde va?. Pero que si me costó más de un año decidirme a preguntárselo a un par de amigos, ¿qué pasó?, me llevé una gran sorpresa, pero por si sola la sensación no se va, dicen que exudo ternura, yo siento que me falta maldad e inteligencia.

    ¿Y por qué temo esto?, es un temor por no ser suficiente, un ser prescindible por su incapacidad, un ser que provoca lástima ante todo, no apto para la vida, y un sufrimiento permanente en soledad, como si este fuera una montaña rusa de dimensiones infinitas.

    Tu blog es como una planta que florece en momentos muy particulares, me gusta mucho.

    Un abrazo

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  7. ¡Creo que le temo al fin de la neutralidad de la red y/o al fin de la Web!

    Siento que tengo tanto pavor ante los ateos digitales como un católico ante un marxista materialista dialéctico.

    Este viernes, al abrir el hacklab, para la sesión semanal, pusimos reto: máximo diez minutos por personas. Gallardo grabó los vídeos en diez minutos. Martín editó y montó música en ídem. Yo, en diez, cinco para pensar y cinco para grabar le hice la off.

    Espero que you like it!

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