El Evangelio según nosce. Encargado (Crack, Puto) fusila toda la web en un pispás.

 

 

 

ay que me ultralol 😆

Encargado: no soy digno de que entres en mi casa.

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10 comentarios en “El Evangelio según nosce. Encargado (Crack, Puto) fusila toda la web en un pispás.

  1. Jajajja, ¡cómo resistirse a hacer el youtuber! espejito, espejito!!!!

    Por cierto que he sumado este proyecto a los otros de picapedrero, en Stonebreaker The Root, donde dice: Scraper, Nosce’s full mountains.

    Está el webscraper y una copia solo de texto.

    Esto de arriba, y, ya con miras a despedirme ¡¡hasta el año que viene!!, un poco de la promoció:

    :-DDDD

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  2. Jajjaja, ¿por decir algo, no, Isabelhol?

    Te escribo en nombre de mi padre, que está de viaje y me ha pedido si podía venir aquí a replicarte. Dice que sigue muy interesado en saber cuál es el sentido numinoso de la luz, y que si tú también o si ya lo conociste. No sé muy bien a qué se refiere. Tú lo sabrás, Isabelhol.

    ¡Feliz navidad!

    Denis Santomé (hija de Martín Santomé), Nazaret, diciembre, 2018

    P.D.: Por si puede servir para arrancar sesiones de hacklab o de cacharreo tic con algún interesado en aras de alentar al ateo digital a reunirse en la fe y la creencia cibernética, y, porque me aburro en vacaciones, he tomado el vídeo de mi padre y le he buscado la lista de “como todo el mundo sabe” que sale. En plan dogmático, son:

    Como todo el mundo sabe Nodejs es el entorno de ejecución y npm el instalador de paquetes.
    Como todo el mundo sabe una página html tiene dos partes: head y body.
    Como todo el mundo sabe con el comando python -m http.server 8080 levanta un pequeño webserver.

    P.D.2: A pesar de que es la primera vez que escribo en este blog, todo y que sé desde hace años que mi padre lo sigue, siento que estoy como en casa familiar y el tito Nosce en verdad fuera mi tio. Por eso, tita Isabelhol, no pierdo la oportunidad, una vez más, por amor al arte, de sentarme quince minutos a solas, con un té, una luz baja, una música casi inaudible, a escribir.

    ¿Cómo describiría mi padre la situación? ¡No, mejor! ¿Cómo la seguiría?

    (Taller de literatura, micro-relato, aventuras y acción. Comedia negra. Escuela de los Acebuches, El Rocío, Huelva. Diciembre de 2018)

    [Ficción. Ejercicio de inventiva. Compón un relato muy breve que continúe la historia tras las palabras: A mí esa cantidad de “como todo el mundo sabe” me ha matado… ]

    (Alumna: Denis Santomé. Título: Cuando Martín Santomé descubre el homicidio de Isabelhol. Fecha de entrega: nochebuena 2019)

    Relato:

    Mierda, oigo ruidos. Luces azul y naranja en mis ventanas. Coches derrapan ante la puerta. Se oye desplegarse un ejército. Un megáfono: “Le habla la policía. Sabemos que está dentro. Salga con las manos en alto“. Me cago en los pantalones.

    Marco el código supersecreto y levanto la tapa: pulso al botón “emergencia” que tengo en el centro de mi despacho y automáticamente los discos duros drenan su información en la nube a velocidad. Y cuando acaban todos los equipos de la sala se apagan y se transforman, robóticamente, en aparatos de cocina y, en particular, de pastelería.

    Mientras se completa la transformación y mi laboratorio hacker toma la forma de cocina pastelera, en plan la de las carmelitas, donde se están haciendo polvorones y mazapanes (me ha costado una pasta montar esto; pero sabía, hoy es el día, que tarde o temprano me haría falta la coartada) me coloco un delantal, un gorro blanco y espolvoreándome harina en manos y barriga saco la cabeza por la ventana y les grito a las fuerzas del orden: “¡Maldita sea, es navidad! ¡Tengo miles de pedidos esperándome! ¡La gente no puede empezar a celebrar sus navidades sin los polvorones! ¿Queréis crear una crisis nacional deteniendo el flujo de cajas…?” Recibo un balazo en el quicio de la ventana. Me meto para adentro arrodillándome.

    Megáfono: “Le habla la policía. Segundo aviso: salga con los brazos en alto o entraremos por la fuerza“. Aguardo unos segundos, las sirenas mudas siguen llenándome de luz azul y naranja. Sin sacar la cabeza, chillo fuerte: “¿De qué se me acusa?“.

    Hay una pausa. Hago gesto rápido, asomándome: veo al del megáfono reunido con dos que parecen ser el alto mando y su ayudante. Finalmente, megáfono: “Le leo la orden…” dice, y murmura como que va saltando líneas hasta encontrar la chicha: “… por el homicidio en primer grado de la ciudadana Isabelhol mediante el uso de arma dialéctica, en particular, de mortales ‘como todo el mundo sabe’“.

    Mierda, me digo, derrumbándome. Tomo un polvorón. Lentamente, si acaso uno ve pasar toda su vida en un torrente repentino cuando el estrés le agobia reculándolo diminuto al instante, desposeyéndolo de pasado y futuro apretándolo contra el presente y el momento en curso en que las circunstancias son relámpagos de estrés; lentamente, saco el polvorón de su envoltorio estirándolo mano y mano por las coletas. Gira, abriéndose para mí. Tras un mordisquito, valoro, este año la masa madre ha quedado superior. El que pruebo es de almendras, limón, nuez moscada y jengibre. Es fuerte y refrescante. Saco la cabeza, metiéndome en la boca el polvorón entero: “Fffvvvale, mmentddregho!

    Salgo con las manos en alto. Saboreando uno de los dulces más exquisitos que este año se han cocinado en Iberia (nota de producción: facilitar al lector el número de teléfono para encargar cajas de polvorones, hay surtidas de 1, 2 y 3 kilos).

    FIN

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  3. Querida Mª Luisa:

    Otra vez aquí estoy sin poder dormir y harto de dar vueltas he encendido la luz y me he propuesto escribirte para ordenar mis ideas. En mis 20 años de experiencia en el cuerpo este está siendo uno de los casos más extraños de homicidio que he encontrado. Tú sabes que vine a regañadientes pero ahora comprendo por qué mis colegas me han traido aquí para analizar el caso, aunque no sé si voy a ser capaz de poder ayudarles. Ahora echo de menos nuestras conversaciones… no sé cómo lo haces pero siempre en los casos difíciles tu presencia me sirve de inspiración. Mándame desde la distancia algo de tu intuición…

    Te cuento: en la escena del crimen una mujer de mediana edad aparece muerta encima del teclado de su ordenador. En la pantalla lo que parecen ser sus últimas palabras “A mí esa cantidad de “como todo el mundo sabe” me ha matado…” escritas en un blog de orientación religiosa que aun estamos analizando. La pista del blog nos ha llevado a un video de Youtube del canal de un tal Retógenes Elcaraudio, que parece ser vive o vivía en Soria, pero no hemos sido capaces de dar con él. Se trata de un peligroso activista antiglobalización, que según nuestros archivos no ha tenido nunca cuenta de Youtube, ni siquiera ordenador, lo que nos hizo pensar que probablemente se trataba de una identidad falsa. En ese video se repite hasta tres veces “como todo el mundo sabe” sirviendo de entrada esa frase a una serie de explicaciones incomprensibles que están siendo ahora mismo criptoanalizadas. La propia fallecida confesó antes de morir que estas frases son el arma homicida.

    Vuelvo a la fallecida. Pelo largo canoso, gafas progresivas, ropa de estar en casa, pero algo nos llama la atención: tanto en la camiseta como en el chandal hay una serigrafía que pone “el sentido numinoso de la luz”. Es raro pero lo sorprendente al analizar su armario ropero es que toda la ropa, absolutamente toda la ropa, lleva la misma serigrafía. La primera impresión es que tal vez se trate de una marca de ropa, pero no, la serigrafía es casera y solo hemos localizado tras un exhaustivo rastreo en todo internet un doctorado cuyo nombre es este. Lo ha escrito una artista de Barcelona que también esta siendo investigada. El juez está estudiando su imputación. Ella niega cualquier conexión con el caso pero recuerda que hace tiempo un tal Noscete Ipsum se pudo en contacto con ella para no sé qué de un estudio con gente rara… El caso es que este nombre me suena, hace poco lo he leído en algún sitio, pero no recuerdo dónde…

    Pero gracias a nuestro equipo informático hemos podido encontrar el ordenador desde el que se ha subido ese video. Es de un pastelero, ¿te lo puedes creer? Y ha confesado su crimen pero dice que por favor le dejen acabar de hacer los pedidos de polvorones que estamos en plena campaña navideña, siendo esta su única preocupación… figúrate que desde el calabozo no hace más que cerrar pedidos con todos los funcionarios que le custodian… El pastelero repite sin parar que fue sin intención y querida, como no encontremos el móvil, no podremos más que encerrarle por homicidio involuntario… no entiendo nada…

    Siempre tuyo, José Luis

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