11 comentarios en “Volando voy, volando vengo.

  1. ‘Bonito’, diminutivo de ‘Bueno’ (integrativo tal vez sería de “este”, en vez de “ese” ‘planeta que tenemos’).

    Transcribo:
    – […] es la amenaza de la fealdad en los políticos; son políticos feos, fundamentalmente…
    – ji, ji, ji, ni una guapa [femenino].

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  2. Nice surprise! ¡Ha sido un regalazo!

    No puedo evitar, claro está, opinar de que… (abajo lo hago). Muchas veces habláis de sustancias enteogénicas (de las que alteran o transforman el estado de la conciencia) y yo diría que un chute de “EAO” del que vosotros venís dando en los últimos tiempos es tan o más potente y poderoso. Como digo, acabo de meterme una dosis viendo el vídeo y… so capa: abajo está “el viaje” que me habéis hecho reflexionar. ¡Gracias!

    ¡Abrazos!

    Martín Santomé, últimos de agosto de 2019, París.

    ¿HAY QUE CAMBIAR EL MUNDO?

    (O como Roni: ¿Dios se ha equivocado?)

    Diría que la intro que haces, Nosce, es definitiva: “cambiarse a uno mismo, lidiando con la sombra, para lograr auto conocimiento que permita habilitar un flujo con su reflujo que da y recibe, deseando el bien del prójimo, amando…” agrego, parafraseándote, “y con cuidado de no olvidar que bajo los adoquines de los que está lleno el infierno de las buenas intenciones: está la mar.” Sous les pavés, la plage!

    Opinando yo de que la necesitada transformación tiene que ver con la idea de si el humano es un lobo para el humano o de si la sociedad es la que corrompe al inocente o de si por la Persona-Sociedad de Zambrano es todo lo contrario, apuntaría que esa transformación del mundo no anda tanto en dejarse embriagar por la propia voz [éteme aquí pecando de ello] como en saber repartir el tiempo entre los tertulianos (y esto es metonimia de la redistribución de la riqueza y de las oportunidades para la vida) y eso ya es cambiar el mundo en el momento en que uno no desea imponerse sobre el resto sino que limita su libertad al confín de los otros,… opinando esto: a Jasso he de reconocerle gran sustancia, mucha chicha, gran enjundia y buena esencia. Efectivamente, son dignas de atención cuestiones como: “hay unas entidades a las que nos agarramos para armar un sistema…”, “¿cómo transformar una meritocracia (el pobre no acata las leyes del mercado, el infeliz falló en la anterior encarnación, el esclavo no leyó a Nietzsche) en una gratuidad; cómo un hijo devuelve la gratuidad incondicional con la que sus padres le crían?” etc.

    Por mi parte, se verá claro al final de este “corto” comentario que empatizo y soy de la opinión de los otros dos tertulianos; dejándome para un próximo comentario los dichos y diretes del sector femenino.

    Efectivamente, según mi punto de vista, un final del sistema fiduciario y un auge de las posturas zurdas es lo esperable barra deseable para una transformación del mundo a corto y medio plazo con vistas a que en un largo plazo Elon Musk no se haga de oro vendiendo unos pasajes a Marte que gocen de gran demanda a tenor de que en la Tierra el ecosistema haya quebrado (cambio y alerta climática) y haya convertido la vida en el planeta en algo imposible poniendo fin así a un periodo de unos dos mil quinientos por diez a la seis años al que nos referimos como la Gran oxidación.

    Fundamentalmente, soy muy fan del concepto wilberiano en el que podemos establecer una espiral de evolución de la conciencia humana mediante la cual establezcamos unos fulcros que permitan (ora manualmente, ora mediante un algoritmo de clustering) ubicar al conjunto de la población en cada uno de los distintos “conjuntos”. Hay que puntualizar la determinación dinámica (como olas o corrientes que van y vienen) de los individuos en los fulcros y no la explicación lineal o secuencial de una carrera de éxitos para alcanzar los estadios superiores. Puede ser que en el total de la vida de una persona únicamente el 1% por ciento del tiempo haya logrado estados del fulcro superior mientras que seguro un 50% de su tiempo lo habrá pasado en los inferiores, etcétera.

    En cualquier caso, soy muy fan de ese paradigma porque asegura que cada día nacen bebés en el planeta y cada día la senectude se cepilla las lucideces de los ancianos y, por tanto, el mundo necesita transformación constante y sin tregua ya que en todo momento habrán individuos necesitados de “aprender” o individuos “dependientes” necesitados de cuidados. Aún suponiendo el mejor de los casos en que las generaciones “activas” logran altas cuotas de evolución de la conciencia (estados muy transformados) serán siempre minoría respecto de los individuos que andarán implicados en procesos de tipo pie-culo-boca, y así…

    En cualquier caso, tras esta pequeña introducción, y para acabar, exponiendo cuál es mi punto de vista, que entronca con el de Igor y con el del anfitrión de la casa [¡¡¡por cierto, increíble cómo poco a poco el cielo de la tarde va oscureciéndose y al final acabáis todos rodeados de noche!!!], quisiera empezar desde el principio, es decir…

    Cuenta Hesíodo que en el comienzo fue el khaos (caos), y que “caos” significa “el de la boca abierta“. ¡¡Será este caos, que está al principio, y que constituye sujeto de la cuestión que tratamos, como orden natural, lo que sobrevenga al final del comentario, (parafraseo a Nosce: “como suprema meta humana”)… y no al revés!!

    Según la Teogonía de Hesíodo, Caos fue lo primero que existió, y luego enumera otras figuras cosmogónicas elementales como Gea (la Tierra) y el Tártaro. (…). Nix (la Noche) y Érebo sí son referidos de forma explícita como hijos de Caos, siendo Éter y Hemera (el Día) sus nietos…

    Una importante tradición filológica considera que Caos es la hendidura o resquicio situado entre el cielo y la tierra.

    Arrancando de lo anterior, será la percepción humana la que emerja y nazca de ahí. ¿Cómo lo hará? ¿Cómo nacerá del caos, de lo informe, de la hendidura indisociable? La idea de que dentro del huevo esté el sol (la yema) alza los orígenes órficos y de muchos otros mitologemas. Pero, en principio, todavía dentro de la cáscara, antropocéntricamente, cerramos y encerramos al caos en un primer nacimiento [Jasso: “somos orales”]:

    Esto era el contexto, quisiera llegar, entonces al final. Con botas mágicas de siete leguas. Ese mismo sol (la yema) que estaba dentro del huevo, a la larga, ya rota la cáscara, ya olvidado el Caos, habrán quienes se pongan cara al sol y traten de hacer la dominación del humano por el hombre (heteropatriarcal) y ahí es donde creo que se pregunta: “hay que cambiar el mundo”. ¡¡Ese mundo!! El de ahora. Mi respuesta…

    Con pomposas y sagradas palabras:

    Esto [a en un círculo] representa el Principio -Alfa- contenido en el fin -Omega-, la primera y la última letra del alfabeto griego. Esto está relacionado con la referencia que se hace en el Libro del Apocalipsis a Jesús de Nazaret como “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis 22.13).

    En unicode:

    Con U+24B6

    Con rigor histórico:

    El primer uso de una “A” dentro de un círculo (…) -aunque no el mismo símbolo que conocemos en la actualidad- fue del Consejo Federal de España de la Asociación Internacional de los Trabajadores (I Internacional). Fue establecido por el masón​ Giuseppe Fanelli en 1868.

    Con literarias y épicas palabras:

    Entrevistador: ¿Y qué hay de esa historia que te sitúa en el origen del símbolo (…), la “A” dentro de un círculo?

    Tomás Ibáñez: Es bien cierta, y es una historia muy sencilla. Al llegar a París me hice el propósito de ayudar al acercamiento entre los diversos grupos y tendencias en las que se fragmentaba el menguado movimiento (…), lo que me llevó a lanzar iniciativas de coordinación en los sectores más jóvenes. Se me ocurrió entonces que una forma de propiciar una confluencia consistía en hallar un denominador común que, al no pertenecer en exclusiva a ninguna de las organizaciones, pudiera constituir un punto de coincidencia. (…) nos lanzamos a una lluvia de ideas y a altas horas de la noche convenimos que una “A” en un círculo podía ser un buen logo. Fue así como, en abril de 1964, salía a toda plana en el nº 48 de nuestro boletín “Jeunes Libertaires”, la primera “A” en un círculo. Le acompañaba un editorial donde explicaba el sentido de la propuesta y en el que se invitaba a todos los grupos (…) a apropiarse ese símbolo. (…)

    Pourquoi?

    El círculo simboliza unidad; símbolo del equilibrio del orden natural que no necesita comando central, sino que fluye por sí mismo.

    No sabemos si la predicción “no hay futuro” del punk fue excesiva o si, realmente, indeed, sirvió de “alerta” y gracias a ella se cambió el mundo para que no acabara. O, quizás, el mundo, tal y como lo conocíamos (Kojève – Fukuyama), acabó. ¿¡Se cambió!?

    No sabemos si fue gracias a ella o si no tuvo nada que ver:

    Cyberpunk y Cypherpunk no son lo mismo:

    El cyberpunk se origina en la ficción a pesar de sus parecidos con la realidad, forjando una filosofía y estética en la literatura, el manga, el cine, el anime, los juegos de rol, la moda o los videjuegos, creando luego toda una actitud social y un movimiento cultural.

    Los Cypherpunks defienden el uso de la criptografía y la construcción de sistemas anónimos para garantizar el derecho de la privacidad en la era de la información.

    … a mí me parece que esta gente algo-punk no tanto advierten “no hay futuro” como “el futuro de la moneda fiduciaria es negro y será reemplazada por la criptográfica”. Y, con ello, reemplazo del sistema de economía mundo que arranca con el Real de a 8 y que son 5 siglos desde la acumulación original [1] por la explotación y el domino del humano por el hombre heteropatriarcal.

    [1] https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/eccx86s.htm

    Pierre-Joseph Proudhon: “Anarquía es orden”, de donde, an-arke, no poder, no significa tanto “eliminar el orden” como “recuperarlo” prescindiendo del centralismo déspota y de dominación, liberándonos, de nuevo, al caos primigenio.

    Hail relativismo!

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