¿Qué pasa cuando mueres? ¿Es la muerte el final?

(La Ascensión al Empíreo. – El Bosco, circa 1490)

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¿Tenéis una enfermedad terminal? [ Abraxas quiera que no ]

¿Conocéis a alguien a punto de morir?

Quizá esta entrada os aporte un poco de esperanza y serenidad a la hora de enfrentar el único acontecimiento de nuestra vida del que estamos seguros que sucederá y ante el cual el 99% de la gente prefiere mirar para otro lado (cuando yo creo que, junto con el Conocimiento del Sí-Mismo, estar permanentemente preparados para ella debería ser no ya una loable aspiración sino LA meta más importante del Ser Humano. Opinodeque.)

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Hace unos meses, una persona de mi más entera confianza me dijo que, durante un accidente de tráfico en el que su coche quedó siniestro total, tuvo la inmediata sensación de que iba a morir. En ese instante, me relataba cómo pasó toda su vida por delante como fotogramas de una película en cuestión de milésimas de segundo. Vamos, lo típico. Sólo que esa persona jamás había oído que eso fuera normal, se sorprendió cuando le dije que era una experiencia muy habitual en personas que estaban a punto de morir.

Bien.

Dada mi pasión por el hacking —entendiendo como tal la capacidad de tomar un sistema cualquiera y expandirlo hasta sus máximas posibilidades e incluso hasta conocer estados del mismo para los que jamás se hubiera pensado que el sistema estaba diseñado—, hace unos años, le pregunté a una médico que conocí quién era para ella el “hacker” de la medicina. Esto es, la persona que más lejos había llegado en el campo de la medicina.

Me dijo que, sin lugar a dudas, esta señora:

Esta señora de aquí es la Doctora Elisabeth Kübler Ross. Sin duda la persona que más se ha dedicado a investigar acerca de qué sucede en el momento de la muerte.

Fases de una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM):

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  1. El paciente se siente flotar sobre su cuerpo, y ve el dormitorio, el quirófano o el lugar en el que se encontraba (out-of body experiences, OBEs, experiencia extracorporal), e incluso oye la declaración de su propio fallecimiento.
  2. Después, siente que se eleva y que atraviesa un oscuro túnel mediante una escalera o flotando en el vacío, y con una relativa rapidez.
  3. Ve aparecer una figura al final del túnel (que suele describirse como hermosa, blanca o transparente; a veces hay paisajes, voces o música).
  4. El paciente pasa a ser espectador, no siente dolor ni molestias: solo percibe una paz interior.
  5. Algunas personas, sin embargo, aseguran haber tenido experiencias terroríficas en el más allá.
  6. Familiares o amigos difuntos van a su encuentro.
  7. Aparece una presencia o voz que se define en función de las creencias religiosas del paciente (puede tratarse de Jesucristo, de un ángel, etc.), y se establece un diálogo sin palabras con ese ser que parece conocer todo sobre el moribundo.
  8. Se presenta una visión global pero íntegra de lo vivido, como si viese “su película”; el modelo más ajustado para describirlo según los testimonios es como el de una sucesión de filminas de momentos sueltos de la vida, no necesariamente importantes.
  9. Tras esta revisión se lleva a cabo una evaluación ética de las experiencias.
  10. El sujeto se ve delante de un obstáculo o “frontera” y toma conciencia de que aún no ha muerto, y aunque sigue sintiendo una paz y tranquilidad indescriptibles y acogedoras, se da cuenta, y también eso le indican sus acompañantes, de que debe volver.
  11. Verdadero retorno a la vida terrenal, acompañado de un sentimiento de pesar por no ser capaz de permanecer en el más allá, y una sensación de sufrimiento para volver a su cuerpo físico.
  12. Miedo para informar de la experiencia a los demás por miedo a no ser creído, pero al mismo tiempo el deseo de hacerlo como un deber de compartir algo muy valioso e importante.
  13. Desaparición del miedo a la muerte; no se desea morir, pero se contempla la muerte ahora como una transición feliz a una realidad superior.
  14. Mejora sustancial de los valores en que se vive la vida, colocando como el objetivo principal el amor, la coexistencia con todos los seres y la búsqueda de la armonía con ellos.

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Quien guste de investigar, aquí tiene más info:

https://es.wikipedia.org/wiki/Elisabeth_Kübler-Ross

Más info sobre investigadores y científicos reputados en torno a las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM):

https://es.wikipedia.org/wiki/Experiencia_cercana_a_la_muerte

https://es.wikipedia.org/wiki/Sam_Parnia

https://es.wikipedia.org/wiki/Pim_van_Lommel

https://es.wikipedia.org/wiki/Peter_Fenwick

Y, finalmente, el típico vídeo moñas del feisbuk, basado en las conclusiones tras miles de investigaciones científicas con pacientes que han descrito vivir una Experiencia Cercana a la Muerte, con música de Satie (nada menos):

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5 comentarios en “¿Qué pasa cuando mueres? ¿Es la muerte el final?

  1. He tenido varias experiencias cercanas a la muerte con psiquedélicos (¿se llaman así? ¿son lo mismo?)… dejando a un lado si son comparables y salvando las distancias porque con alucinógenos no entras en paro cardíaco, ciertamente yo lo viví como muertes (y hay muuuchos trip reports al respecto), hablo de dosis altas de LSD, en concreto con LSD, y una con Salvia divinorum. Lo viví como muerte porque el proceso fue el colapso de los sentidos y de mi persona, abandonar el cuerpo, y a continuación entrar en algún no-lugar, por darle algún tipo de ubicación, en ese no-lugar lo que quedaba de mi era una presencia incorpórea/conciencia pura que comprendía T-O-D-O de manera inmediata y lúcida. También importante señalar que en otras experiencias con sustancias, he asomado la conciencia a este no lugar, tiene algo de reconocible, y es un lugar intermedio, un paso hacia otro sitio. Es una antesala a “lo otro” ?¿.

    Me llama la atención el testimonio que aporta Chitauri porque concuerda con lo que viví en una de las experiencias con LSD y en la otra con Salvia. Concuerda en varios factores: el primero, la rueda. Tanto con LSD como con Salvia había una especie de rueda, girando a toda velocidad, que iba engullendo y expulsando a las almas a distintas ¿ubicaciones?. A su vez, el tremendo mal viaje aquí para mi resultó la sensación de no poder hacer nada. No poder escoger. No poder escapar. Ser engullido MECÁNICAMENTE, esta es la clave, una especie de automatización del proceso, como dice el testimonio, entiendo perfectamente a lo que se refiere cuando menciona crueldad. Da igual tu historia personal, da igual que tu conciencia tenga un lapso de tiempo para asumir lo que está pasando y presenciarlo, esto no es importante para esa rueda-máquina. Simplemente quiere seguir funcionando, y no hay nada que puedas hacer para escapar. De ambos viajes salí vapuleada, con la moral por los suelos, me costó recuperarme, y aún planea en mi esta sensación de vacío y falta de significado. A pesar de ello, creo imposible confirmar nada. Pudiera ser un no-lugar imaginal, pudiera ser demasiadas cosas como para abandonarme a esta sensación cruel y dejar que esto sea el motor de mi vida. Pero es realmente muy intenso, y terrible. También he tenido la sensación de que solamente con un control supremo de nuestra mente, desarrollado en vida, AHORA MISMO, es posible, quizás, hacer algo al respecto. Quizás esto es a lo que se refieren con La Liberación, desde luego lo que yo viví era muy potente, no creo que en esta vida tampoco vaya a ser capaz de escapar a esta reencarnación automatizada con mis pobres facultades meditativas…

    En el viaje de Salvia, mientras estaba en este no lugar presenciando la replicación de la vida, de repente pude volver a esta realidad y pedir ayuda, gritaba “no quiero seguir encarnándome sin sentido, quiero parar”, y a mi izquierda contemplé a tres seres, eran sombras, como recortes en cartulina negra, que miraban mi desesperación, sin emoción o reacción, simplemente presenciaban la escena, aunque yo pensé que ellos podían ayudarme, y llevar mi mensaje a algún lugar donde fuera escuchada…
    Con el LSD no tuve este contacto, solamente estuve enredada en aquella rueda infame durante lo que me parecieron milenios, entrando y saliendo de úteros, por toda la eternidad…

    Si hay alguna remota posibilidad de que esto sea así, dejo aquí de nuevo plasmada mi voluntad: no me gustan los automatismos, no me gusta la repetición, no me gustan los encierros, quiero ser capaz de escoger. Poder terminar con la rueda mecánica de la vida, por muy amorosa que sea la misión.

    ———LIBERTAD Y LIBERACIÓN PARA TODOS LOS SERES QUE ASÍ LO DESEEN———

    Le gusta a 1 persona

    1. woah.

      Pedrazo de trozo de comentario. ¡Gracias mil Kali Ma!

      También he tenido la sensación de que solamente con un control supremo de nuestra mente, desarrollado en vida, AHORA MISMO, es posible, quizás, hacer algo al respecto.

      De mis escasísimas —aunque un tanto “intensitas” 😆 — experiencias con psiquedélicos si acaso “aprehendí” algo fue que más que un “control supremo” de lo que se ¿trataría? sería de DEJARSE LLEVAR.

      ABANDONARSE.

      El archimanido FLUIR de los ñu eichs.

      Es decir… ¿que todo es una gigantesca Máquina? Pues veamos adónde nos lleva la jodía…: y que sea lo que tenga que ser.

      Quizá y tan sólo quizá:

      Resistirse = Sufrir.

      Y, más resumidito, el

      RESPIRA. ACEPTA. AMA.

      De Aceptar iría la cosa.

      ¿Opinodeque? 🙄

      Me gusta

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