¡Geolocalización per tutti il mondo! Aquí tiene su distopía, gracias: Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

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En un estado democrático, la tecnología debe servir para que los ciudadanos controlen a los poderes públicos, no al revés.

La idea de una policía monitorizando preventivamente las redes sociales para interrumpir cualquier posible conato de rebeldía resulta completamente orwelliana, repugnante e inaceptable, por muchos problemas de seguridad que se pretendan impedir. Ese fin no puede ser utilizado para justificar esos medios. Aparte, por supuesto, de las evidentes posibilidades de falsos positivos y daños colaterales: un país plagado de cámaras de vigilancia en el que no puedes utilizar Facebook para planear una batalla de pistolas de agua sin que la policía caiga sobre ti es, sencillamente, una democracia enferma.

Fuente: Sobre libertad y seguridad, by Enrique Dans

 

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No, no es invent.

La Secretaría de Inteligencia Artificial existe y la acaban de crear hace 2 meses. 🙄

Entre sus encomiendas —DE MOMENTO Y SÓLO PARA EMPEZAR—, geolocalizar a cualquier español a través del móvil. (Por nuestra seguridad, por supuesto). Recuerdo que esto se está haciendo YA en Israel o Corea del Sur, trazando la ubicación de cada individuo que se ha cruzado con otro “infectado” para así conminarle a entrar en cuarentena. Y, una vez implantado y “normalizado” ya no hay marcha atrás.

Verbigracia:

 

Y con el 5G ya ni hablamos…

 

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Y, MUCHO OJO, no estoy en contra de la tecnología —mas al contrario, me he ganado la vida con ella—, pero sí radicalmente en contra de su uso orwelliano, que es hacia donde ¿vamos o YA estamos?

Acceso quasi-ilimitado a la ubicación de miles de millones de dispositivos IoT repartidos por la “realidad” en tiempo real. Big Data a tuttiplén + IA = Dataísmo del bueno patanegra.

Pero tito n0sce, si ej que yo no tengo nada que ocultar…

Me alegra que me haga esa pregunta.

Cuando su rollo de papel higiénico haya evolucionado tanto como para que tenga asociada una IP y emita una señal a una Macrocentral de recolección de datos cada vez que Vd. cague para que EL Ministerio de los Grandes Supermercados analice cada cuánto compra Vd. papel higiénico —ergo, cuántos ñordacos planta al día—, ¿le importará?

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Polvo Inteligente o Smartdust.

¿Conoces qué es el

Polvo Inteligente (Smartdust)?

¿Te imaginas que espolvoreásemos billones (sí, con b de billones, los norteamericanos trillions) de microchips del tamaño de μicrómetros por la “Realidad”?

¿Te imaginas que en un futuro surgiera la tecnología lo suficientemente avanzada como para equipar con capacidad de GPS a esas motas de polvo inteligente?:

5G

 

¿Te imaginas que, con ese inmenso poder tecnológico mapeamos la Realidad a escala 1 a 1, enviando todos los datos de geoposicionamiento de cada una de esas motas a una Inteligencia Artificial capaz de procesar ¿billones? de direcciones IP en cada momento, sabiendo la ubicación de cada nanomota en el espacio-tiempo? ¿Pudiera ser que eso nos permitiera tener una visión omniabarcante de la Realidad en TIEMPO REAL?

El polvo inteligente (en inglés, smartdust) es una red inalámbrica de minúsculos sensores microelectromecánicos (MEMS), robots o dispositivos que pueden detectar señales de luz, temperatura, vibraciones, etc. Los dispositivos también se llaman motas (motes en inglés: de remote sensing) y se trabaja en disminuir su tamaño hasta el de un grano de arena, o incluso de una partícula de polvo. Cada dispositivo contiene sensores, circuitos que computan, tecnología de comunicaciones sin hilos bidireccional y una fuente de alimentación. Los motes recopilarían datos, realizarían cómputos y se comunicarían por radio con otros en distancias que se acercan a 1.000 pies (300 metros).

Chips junto a un cabello humano. Con 7.5 μm, el microchip de identificación por radiofrecuencia o RFID más pequeño del mundo, anunciado por Hitachi en 2006. En 2007 anunció otro, 60 veces más pequeño. Desde entonces ya no ha anunciado más…

Cuando están muy juntos o apiñados, crean automáticamente redes altamente flexibles, de baja potencia con usos que se extienden desde sistemas de control del Clima a dispositivos de entretenimiento que trabajan conjuntamente con aparatos de gestión de información específica como un iPad o un móvil.

El concepto de Smartdust fue introducido por Kristofer Pister (Universidad de California) en 2001.

Un ejemplo típico de uso sería dispersando ¿cientos, miles, millones? de estos sensores alrededor de un edificio o un hospital para supervisar temperatura, humedad o para informar desastres tales como terremotos. También podrían ser utilizados para seguir los movimientos de los pacientes.

Para los militares pueden funcionar como sensores a distancia para controlar los movimientos enemigos, detectar gas venenoso o radiactividad.

La facilidad y el barato costo de fabricación de estos dispostivos han despertado preocupaciones sobre la factibilidad de que gobiernos y corporaciones los usen para la invasión de la vida privada.

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Si su rollo de papel higiénico equipado con nanosensores bioquímicos detecta restos de sangre después de haber sido correspondientemente usado, quizá podría emitir una señal a esa Macrocentral de datos de que Vd. podría ser un perfecto candidato a tener…

¿cáncer de cólon?

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Pero ej que mis datos están a salvo porque los custodia mi qüerido Gobierno de la Nación Nacional.

Y si esa descomunal Base de Datos fuese hackeada —o, sencillamente, un funcionario corrupto la robara— y vendida en la DeepWeb y comprada anónimamente por miles de millones de ¿Zcash? por el mejor postor… llámese, una empresa de Seguros… ¿le preocuparía a Vd. que no le hicieran un seguro médico privado al disponer de esa información híper-mega-ultra-confidencial sobre su hermoso cáncer de cólon?

Y si Vd. —y otro medio millón de personas como Vd.— tuviese légitimos motivos para protestar contra los paupérrimos servicios de Sanidad en su País Nacional… ¿tendría miedo de que un grupo de Funcionarios de su Nación Nacional le desconectasen del Sistema por sus acciones anárquico-disidentes?

¿Conoce Vd. ya la distopía del Sesame Credit implantada ya en China y que se va a desplegar a full en este 2020?

sesame2

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Sí, mi no-tan-sesudísima propuesta es una caricaturización pero a lo que voy es…:

No se trata de si le importa o no le importa que le monitoricen SIEMPRE, como si esto fuese un interruptor ON/OFF.

Se trata de que:

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¿Dónde pone Vd.

el LÍMITE

a su privacidad a partir del cuál ya SÍ le empezará a importar?

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¿Por qué lo primero que hacemos ante el Apocalipsis es vaciar de papel higiénico los supermercados?

¿Qué tiene que ver el papel higiénico con el corona-virus? ¿Porqué lo primero que hace la gente es vaciar de papel higiénico los supermercados?

Lo del papel higiénico es alucinante; y tiene una explicación sociológica. Desgraciadamente es una explicación cuyo corolario es que los humanos somos idiotas, profundamente idiotas, cuando somos considerados como grupo. Lo cual tampoco es ninguna novedad. La secuencia causal es la siguiente:

  1. Resulta que el papel higiénico es muy voluminoso y tiene muy poco peso. Cuando alguien lleva en su carro tres o cuatro packs abulta una enormidad, y deja un vacío enorme en los stands.
  2. La gente ve que alguien lleva mucho papel higiénico, y comprueba que hay huecos en los stands. Si fueran latas de espárragos ocuparían menos, y nadie notaría nada.
  3. Al verlo, la pulsión es llevarse algún pack de papel higiénico aumenta, porque la gente piensa: por algo se lo estarán llevando todo. No es cierto que se lo estén llevando todo al principio, pero esa es la percepción.
  4. El fenómeno se realimenta por sí mismo: cuanta más gente lleve papel higiénico más gente ve llevárselo, y más huecos hay en los stands, con lo que crece la pulsión por llevarse papel higiénico.

Al final, nadie sabe explicar por qué se llevó tanto papel a casa. Simplemente, sintió la necesidad irracional de hacerlo.

En suma: que me río muy mucho de la teoría liberal del consumidor racional.

Quora.

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Coronavirus: ¿Vivimos dentro de “12 monos”? Tienes que ver este vídeo:

Viene de:

 

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Pues, una vez más, @Chitauri lo ha vuelto a hacer recomendándonos ver el segundo vídeo:

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En el vídeo se analiza, entre otras cosas, el artículo que también @Chitauri nos ha dado a conocer (¡gracias!), firmado nada menos que por Gideon Lichfield (recomiendo seguirle en Twitter, @glichfield), el editor en jefe de la prestigiosa revista MIT Technology Review (fundada en 1899 por el  Massachusetts Institute of Technology y la más antigua del mundo en su ámbito) y del que me hice eco aquí:

 

 

Por cierto, en el CV de Lichfield dice que pasó 16 años escribiendo para The Economist.

Portada de The Economist esta semana:

econ

 

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Los que me conocéis sabéis que NO soy un conspiranoico. Creo profundamente en las palabras de Alan Moore al respecto.

Sin embargo, si vuela, tiene pico de pato, patas de pato y hace ¡cuack!, ¡probablemente sea un pato!

Bueno, pues sin más dilación, juzgad por vosotros mismos… ¡dentro vídeo!:

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Bertrand Russell en 1953: “La guerra biológica es más efectiva para hacer ingeniería social que las guerras convencionales y conduce hacia un Gobierno Mundial.”

 

Junto con Einstein, Wittgenstein, John von Neumann, Jung y Gödel —entre tan sólo un puñado de ellos más—, Bertrand Russell, una de las mentes más brillantes del siglo XX:

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MIT Review. Pandemia permanente: ¿Y si a partir de ahora debamos permanecer en cuarentena 2 de cada 3 meses hasta que salga la vacuna?

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Viene de: Coronavirus: desde el más profundo desconocimiento… Así será el mundo después del coronavirus. Big Tech.

En esa entrada me preguntaba lo siguiente:

No soy ni muchísimo menos un experto en el tema y probablemente sea una pregunta absurda, pero, desde el más profundo desconocimiento…

Entiendo que si países como China o Italia han puesto este experimento social en marcha será porque es efectivo.

Sin embargo… ¿alguien más versado que yo en el asunto sabría decirnos de qué sirve el confinamiento del #EstadoDeAlarma si, una vez finalizado, alguien iniciara un nuevo contagio? ¿No volveríamos otra vez al escenario 0 y todo habría sido en balde?

Pregunto.

Ciertamente parecía una pregunta tonta, pero creo que ahora se confirma que tenía su miga. Creo que finalmente, ya he encontrado respuesta a mí pregunta tonta.

Pues bien, copiopego —para poder resaltar lo más interesante— este ínteresantísimo artículo del MIT Review (no es una fuente cualquiera) gracias, una vez más, a nuestro lector @Chitauri.

MIT Technology Review en español es la edición en castellano de MIT Technology Review, una revista publicada por Technology Review Inc., compañía independiente de medios de comunicación propiedad del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

MIT Technology Review, fundada en 1899, es la revista sobre tecnología más antigua del mundo y la autoridad global en el futuro de la tecnología en internet, telecomunicaciones, energía, informática, materiales, biomedicina y negocios.

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Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos no va a volver nunca

La mejor estrategia para frenar la pandemia de coronavirus requiere que nos confinemos durante dos de cada tres meses, según un modelo del Imperial College de Londres. Y el mes que podamos salir, las normas sociales deberán cambiar drásticamente, algo que afectará principalmente a los más vulnerables

  • por Gideon Lichfield | traducido por Ana Milutinovic
  • 24 Marzo, 2020

Para detener la pandemia de coronavirus (COVID-19) debemos cambiar drásticamente nuestra forma de hacer casi todo lo que hacemos: cómo trabajamos, hacemos deporte, salimos, compramos, controlamos nuestra salud, educamos a nuestros hijos y cuidamos a los miembros de la familia.

Todos queremos volver a la normalidad cuanto antes. Pero parece que la mayoría de nosotros todavía no somos conscientes de que nada volverá a la normalidad después de unas semanas, ni siquiera de unos meses. Algunas cosas nunca volverán a ser como antes.

Aunque por fin se ha alcanzado un consenso generalizado sobre que cada país debe “aplanar la curva”. Todas las naciones deben imponer el alejamiento social para frenar la propagación del virus y que el número de personas enfermas no provoque un colapso de los sistemas sanitarios, como parece que ya está pasando en Italia. Eso significa que la pandemia debe avanzar a un ritmo más lento hasta que suficientes personas se hayan contagiado para lograr la inmunidad de grupo (suponiendo que la inmunidad dure años, algo que aún no sabemos) o hasta que se descubra una vacuna (algo que no pasará como pronto hasta 2021, si es que llega).

¿Cuánto tiempo se necesita para lograrlo y cuán severas deben ser las restricciones sociales? Mientras anunciaba algunas medidas hace unos días, el presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó que “con algunas semanas de acción concreta, podremos solucionarlo rápidamente”. En China, después de seis semanas de encierro, el contagio ha empezado a disminuir ya que el número de nuevos casos ha caído en picado.

Pero el problema no se acaba aquí. Mientras haya una sola persona en el mundo con el virus, los brotes pueden y seguirán ocurriendo sin controles estrictos para contenerlos. En un reciente informe (pdf), los investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) propusieron una forma de actuación: imponer medidas de alejamiento social más extremas cada vez que los ingresos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) empiezan a aumentar, y suavizarlas al reducirse la cantidad de las personas ingresadas. Así lo presentan en un gráfico.

Casos semanales de ingresados en UCI

Los episodios periódicos de distanciamiento social mantienen la pandemia bajo control.

Gráfico: Los períodos regulares de confinamiento social mantienen la pandemia bajo control. Créditos: Equipo de respuesta a COVID-19 del Imperial College.

La línea naranja representa a los ingresados en UCI. Cada vez que se eleva por encima de un umbral, por ejemplo, 100 a la semana, el país cerraría todas las escuelas y la mayoría de las universidades e impondría el confinamiento social. Cuando los ingresos vuelven a caer por debajo de 50, esas medidas se levantarían, pero las personas con síntomas o cuyos familiares tuvieran síntomas deberían seguir en sus hogares.

¿Qué se considera como “alejamiento social”? Los investigadores lo definen así: “Reducir el contacto fuera del hogar, en la escuela o en el lugar de trabajo en un 75 %”. Eso no significa que haya que salir con los amigos una vez a la semana en lugar de cuatro veces, sino que todos harían lo máximo posible para minimizar el contacto social, lo que, en general, reduciría el número de contactos en un 75 %.

Según este modelo, los investigadores concluyen que el alejamiento social y el cierre de escuelas deberían producirse aproximadamente dos tercios del tiempo, es decir, dos meses sí y uno no, hasta que haya una vacuna disponible, algo que no se espera, como mínimo hasta dentro de 18 meses.

¿¡Dieciocho meses!? Seguramente debe haber otras soluciones. Por ejemplo, ¿por qué no se puede simplemente construir más UCI para tratar a más personas a la vez?

Bueno, en el modelo de estos investigadores, esa estrategia no logró resolver el problema. Sin el alejamiento social de toda la población, el modelo predice que incluso la mejor estrategia de mitigación, que significa aislamiento o cuarentena de los enfermos, de los ancianos y de los que han estado expuestos, además del cierre de escuelas, aún provocaría un aumento de las personas gravemente enfermas ocho veces mayor de lo que podría soportar el sistema de EE. UU. o de Reino Unido. (Esa es la curva azul más baja en el gráfico a continuación; la línea roja plana es el número actual de camas en UCI.) Incluso si las fábricas empezaran a producir más camas y respiradores y todas las demás instalaciones y suministros, aún harían falta muchos más médicos y enfermeras para atenderlos a todos.

Gráfico: En todos los escenarios sin alejamiento social generalizado, el número de casos de COVID-19 satura a los sistemas sanitarios. Créditos: Equipo de respuesta a COVID-19 del Imperial College.

¿Y si solo se imponen restricciones durante unos cinco meses? Tampoco serviría: cuando se levantan las medidas, la pandemia vuelve a estallar, solo que esta vez sería en invierno, el peor momento para los sobrecargados sistemas sanitarios.

Gráfico: Si se impone el alejamiento social completo y otras medidas durante cinco meses, y luego se levantan, la pandemia regresa. Créditos: Equipo de respuesta a COVID-19 del Imperial College.

¿Y qué pasaría si decidiéramos actuar de forma brutal? Es decir, ¿qué pasaría si decidimos mantener las UCI hasta los topes para instigar el alejamiento social, aunque eso suponga un aumento de los fallecidos? Resulta que eso tampoco supondría una gran diferencia. Incluso en el escenario menos restrictivo del Imperial College, deberíamos permanecer encerrados más de la mitad del tiempo.

Esto no es una alteración temporal. Se trata del inicio de una forma de vida completamente diferente.

Cómo vivir en una pandemia permanente

A corto plazo, esto será muy perjudicial para los negocios que dependen de juntar a grandes cantidades de personas: restaurantes, cafeterías, bares, discotecas, gimnasios, hoteles, teatros, cines, galerías de arte, centros comerciales, ferias de artesanía, museos, músicos y otros artistas, centros deportivos (y equipos deportivos), lugares de conferencias (y organizadores de las mismas), cruceros, aerolíneas, transporte público, escuelas privadas, guarderías. Por no hablar de las tensiones que los padres tendrán para educar a sus hijos en casa, de las personas que cuidan a sus parientes de edad avanzada para no exponerlos al virus, de las personas atrapadas en relaciones abusivas y de cualquiera sin ahorros para lidiar con los cambios en sus ingresos.

Pero es lo que hay, así que tendremos que adaptarnos: los gimnasios podrían empezar a vender máquinas para casa y sesiones de entrenamiento online, por ejemplo. Veremos una explosión de nuevos servicios en lo que ya se ha denominado como la “economía confinada“. También se puede esperar el cambio en algunos hábitos: menos viajes contaminantes, más cadenas de suministro locales, más paseos y ciclismo.

La paralización de tantas empresas y medios de vida será imposible de manejar. Y el estilo de vida confinado durante períodos tan largos simplemente no es sostenible.

Entonces, ¿cómo podremos vivir en este nuevo mundo? Con suerte, parte de la respuesta será que tendremos mejores sistemas sanitarios, con unidades de respuesta ante pandemias capaces de actuar rápidamente para identificar y contener brotes antes de que empiecen a propagarse, y con la capacidad de aumentar rápidamente la producción de equipos médicos, kits de prueba y medicamentos. Aunque todo esto no ha llegado a tiempo para detener al COVID-19, sí nos ayudará con las futuras pandemias.

A corto plazo, probablemente nos obligaremos a mantener una vida social aparente. Los cines podrían eliminar la mitad de sus butacas, las reuniones se llevarán a cabo en salas más grandes con sillas más separadas y los gimnasios requerirán reservas de sesiones de entrenamientos con antelación para que no se llenen de gente.

Pero, al final, recuperaremos la capacidad de socializar de manera segura con el desarrollo de formas más sofisticadas de identificar quién representa un riesgo y quién no, y discriminando, legalmente, a los primeros.

Se pueden ver distintos presagios de este futuro en las medidas que algunos países ya están tomando. Israel utilizará los datos de ubicación de los teléfonos móviles con los que sus servicios de inteligencia rastrean a los terroristas para seguir a las personas que han estado en contacto con los confirmados portadores del virus. Singapur realiza un exhaustivo seguimiento de contactos y publica datos detallados sobre cada caso confirmado, sin identificar a las personas por su nombre.

No sabemos exactamente cómo será este nuevo futuro, por supuesto. Pero es posible imaginar un mundo en el que, para tomar un vuelo, a lo mejor haya que registrarse en un servicio que rastree los movimientos de los pasajeros a través del teléfono. La aerolínea no podría ver dónde habían ido, pero recibiría una alerta si algún pasajero ha estado cerca de personas infectadas confirmadas o de puntos calientes de enfermedades. Habría requisitos similares en la entrada a grandes sitios, como edificios gubernamentales o centros de transporte público. Habría escáneres de temperatura en todas partes, y su lugar de trabajo podría exigirle usar un monitor que controle su temperatura u otros signos vitales. Actualmente, las discotecas hacen controles de edad y puede que, en el futuro, también exijan un justificante de inmunidad: una tarjeta de identidad o algún tipo de verificación digital a través del teléfono que demuestre que la persona ya se ha recuperado y vacunado contra la última cepa del virus.

Nos adaptaremos y aceptaremos esas medidas, de la misma forma que nos hemos acostumbrado a los cada vez más estrictos controles de seguridad en los aeropuertos a raíz de los ataques terroristas.

La vigilancia intrusiva se considerará un pequeño precio a pagar por la libertad básica de estar con otras personas.

Como de costumbre, además, el coste real será asumido por los más pobres y los más débiles. Las personas con menos acceso a la sanidad y las que vivan en áreas más propensas a enfermedades también serán excluidas con mayor frecuencia de lugares y oportunidades abiertas para todos los demás. Los trabajadores autónomos, desde conductores hasta fontaneros e instructores de yoga, verán que sus trabajos se precarizan aún más. Los inmigrantes, los refugiados, los indocumentados y los expresidiarios se enfrentarán a otro obstáculo para hacerse un hueco en la sociedad.

Además, a menos que se impongan reglas estrictas sobre cómo se calcula el riesgo de contraer una enfermedad para cualquier persona, los gobiernos y empresas podrían elegir cualquier criterio: ganar menos de 30.000 euros al año podría considerarse un factor de riesgo, así como tener una familia de más de seis miembros y vivir en ciertas partes de un país, por ejemplo.

Eso abre la puerta al sesgo algorítmico y la discriminación oculta, como sucedió el año pasado con un algoritmo utilizado por las aseguradoras de salud estadounidenses que resultó favorecer accidentalmente a las personas blancas.

El mundo ha cambiado muchas veces, y ahora lo está haciendo de nuevo. Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Pero como con todo cambio, habrá algunos que perderán más que la mayoría, y probablemente serán los que ya han perdido demasiado. Lo mejor que podríamos esperar es que la gravedad de esta crisis finalmente obligue a los países, en particular a EE. UU., a corregir las enormes desigualdades sociales que provocan que grandes franjas de su población sean tan extremadamente vulnerables.

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¿Y si con la excusa del COVID-19 y las Fake News chapan la internec?

Nuestro querido @Chitauri me ha descubierto esto del Event 201. ¡Gracias!

https://twitter.com/hashtag/Event201

https://twitter.com/hashtag/10daysofdarkness

El primer hashtag es en referencia al simulacro de 2019, el segundo, una hipótesis (más o menos conspiranoica que no implausible, todo sea dicho…) según la cual estarían a punto de apagar Internet.

Conspiranoias al margen, el caso es que, como algunos ya sabréis, en Octubre de 2019 se realizó un simulacro de pandemia provocado por un coronavirus. Bill & Melinda Gates, el Johns Hopkins Center for Health Security y el Foro Económico Mundial fueron sus promotores.

Hasta aquí nada “anormal” (salvo para los muy conspiranoicos, supongo). Un ejercicio de anticiparse a un posible evento de resultados catastróficos. Fin.

Más info:

https://en.wikipedia.org/wiki/Johns_Hopkins_Center_for_Health_Security#Event_201

Bien, pues en el informe ejecutivo final se observa que una de las mayores “amenazas” a las comunicaciones a nivel mundial sería debido a la propagación de Fake News de todo tipo, que podrían desestabilizar a la población.

Con esa “excusa” se plantea qué sucedería si, en un escenario así, se apagara Internet, para evitar “males mayores”.

Je.

Creo sinceramente que todavía no somos conscientes del escenario que vivimos en estos momentos, pues estamos en el ojo del huracán y todavía no hemos podido coger la perspectiva suficiente como para interpretarlo con “objetividad”. Lo que parece claro es que la hegemonía de entidades como la Unión Europea se puede ver seriamente amenazada ante la enorme crisis que ya se anticipa. La creación de supra-organizaciones (o de UNA supra-organización mundial) con el monopolio de la violencia, por encima de los Estados “tradicionales” puede ser una realidad plausible.

Tened cuidado ahí fuera. Y comprad pilas para la radio

Y un escáner de radiofrecuencias para sintonizar con radioaficionados —como el que yo tengo— nunca está de más… 🙄

 

 

http://www.centerforhealthsecurity.org/event201/event201-resources/comms-fact-sheet-191014.pdf

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