Uno de los días más felices de toda mi Vida.

.

.

Lo que os voy a contar ahora para mí vale por 1.000 Re-evolucionarios posts del blog de los de blahblahblahblahblah de MIERDA y CERO acción.

.

Hoy era mi primer día en el cole. Sí. Bueno, sólo que yo era el señor mayor de pelo pincho y con barba canosa que iba de voluntario a ayudarles a hacer los deberes en clases extraescolares de apoyo y el resto eran entre 10 y 12 chavalitos de entre 7 y 12 añitos cada uno.

Después de hacer las debidas presentaciones («hola José… hola José… José, qué tal… hola hola…») a mi lado se ha sentado M., una niña marroquí de 7 años que se sabía las tablas de multiplicar del 1, del 2, del 5, del 10 y del 11 de memoria. Le he dicho que con todas esas ya podíamos hacer un montónnn de cosas. Con el resto de tablas ahí hemos ido, peleándolas poco a poco.

A mi otro lado se ha sentado C., una niña negra colombiana de 8 años. C. todavía no se sabía las tablas de multiplicar porque había repetido un curso. Pero en su lugar hemos estado practicando con los nombres comunes y los nombres propios.

De repente y sin venir a cuento de nada, a los 10 minutos de tablas de multiplicar, M. me mira a la cara y me dice:

«Oye, y tú qué días vas a venir?», a lo que yo le respondo: «pues los Lunes».

Y ella me responde:

.

.

.

«¿SÓLO?»

.

.

 

uf.

.

.

.

.

Me he reído (y emocionado, claro) para mis adentros y he seguido ayudándoles a hacer los deberes a ambas, cada una a un lado mío, por turnos. A C. le costaba un poco más escalar la montaña hasta llegar a la «cumbre» de los nombres propios y los nombres comunes. A medida que iba tratando de rellenar los huecos en blanco sobre la hoja de los deberes, de repente, noto cómo se le cae una lagrimilla. Me dice la tutora: «José, si quieres sigo yo con ella, que cuando lleva ya un tiempo le empieza a costar un poco más.» Titubeo un poco pero le digo que no se preocupe, que vamos a intentarlo.

Le digo a C.: «¡Vamos campeona, que ya casi lo tienes, sólo 5 líneas más y mientras te doy alguna pista yo para alguna respuesta, vale?…». Tras lo que parecía ser la ascensión al Tourmalet o al Monte Carmelo de San Juan of the Croix, la pobrecita consigue terminarlo, y seguía llorando en voz baja. Le digo: «¡Muyyyy bien! ¿Ves como podías con ello? ¡Chócala!». Le extiendo la palma de la mano, me la choca y…………

.

.

.

…me sonríe.

.

.

uf.

.

 

 

 

.

.

50 años de mi Vida tirados al retrete para verlo.

Soy g.i.l.i.p.o.l.l.a.s.

.

.

.

.50 

.


Descubre más desde Sé y Haz.

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 Replies to “Uno de los días más felices de toda mi Vida.”

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com