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Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.
Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y con todo, en este trance,
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.
Cuanto más alto subía,
deslumbróseme la vista;
y la más fuerte conquista
en oscuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance,
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.
Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba.
Dije: No habrá quien alcance.
Abatíme tanto tanto,
que fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.
Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé solo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.
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¿Puedes limpiar tu visión interior hasta ver solo la luz?
¿Puedes distanciarte de tu propia mente para así comprenderlo todo?
Dar nacimiento y nutrir, tener sin poseer, actuar sin expectativas, dirigir sin controlar: esta es la suprema virtud.
«Ver en la oscuridad es claridad.
Saber ceder es fortaleza.
Usa tu propia luz para retornar a la fuente de la luz.
Esto es practicar la eternidad.»
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