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Yo tampoco.
Mañana posiblemente tampoco.
Al otro tampoco.
Ni al otro. Ni al otro. Ni al otro…
Pero son un goteo de 14.000 al día, 5 millones de niños muertos de hambre cada año. En pleno siglo XXI.
Menos mal que Güguel les ha puesto un lazo negro en lugar de donar el 10% de sus beneficios a erradicar el hambre en el mundo. ¡Aúpa Güguel, tú sí que molas!
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Podrían ser tus hijos.
O tus sobrinos.
O tus nietos.
O ……….
pero no lo son. Así que me la suda.
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Seguro que hay un número de esas muertes que son imposibles de evitar, es la tasa de inevitabilidad. Habría que determinar cual es esa tasa y comparar.
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Ciertamente, y, en mi opinión de demostrarse el haberse producido UNA (1) sola de esas muertes evitables por aplicación de vacunas y/o nutrientes y/u/o cualquier método de prevención aplicable a un niño de occidente (mayoritariamente suelen ser oriente y/o el sur los «agraciados») ya sería un escándalo de proporciones k(a)ósmikas. 😦
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