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«¡Ojalá todo fuera tan simple! Si tan solo hubiera gente malvada en algún lugar cometiendo insidiosamente malas acciones, y fuera necesario sólo separarlos del resto de nosotros y destruirlos. Pero la línea que divide el bien y el mal atraviesa el corazón de cada ser humano. ¿Y quién está dispuesto a destruir un pedazo de su propio corazón?
Alexander Solzhenitsyn, El archipiélago Gulag: Los Bluecaps
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He de reconocer que se me remueve un poco-mucho el estómago hablando de este ente (y soy consciente de que «aquello que alimentas, crece»), pero también creo interesante apuntar la necesidad de no menospreciarle (a él y a sus acólitos) como alguien simplemente «malvado». Eso sería muy sencillo. Y simple. Lo doloroso y punzante consistiría en darse cuenta de que estoy seguro de que amaría a sus hijos si los hubiese tenido, igual que se emociona un psicópata de libro como Trump escuchando a su nieta. Por ejemplo.
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Quizá un poco de «espejito espejito» alquímico (la famosa integración de La Sombra hasta tratar de apreHender el siempre infinitamente inabarcable Sí-Mismo junguiano, ouyeah) no nos vendría mal a cada uno de nosotros, pero se me torna difícil hablar de estas cosas en público, so pena de ser mal entendido. De hecho es que, la VERDADERA Alquimia, o pasa por esa línea que divide el bien y el mal atravesando el corazón de cada ser humano o es papel mojado.
Sin embargo, afortunado soy por disponer de privados interlocutores con los que departir acerca de esto (gracias) para soltar un poco de la presión a la que todos estamos siendo sometidos en estos mileniarísticos tiempos que nos ha tocado vivir.
P.D.: la respuesta a TODAS las preguntas es la Compasión.
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