Sobre sv1c1-DIOS y Vidas Plenas.

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[insertar opinión de alguien en el caso de N0elia].

Mi opinión:

Entiendo tu punto de vista, @X . Yo sin embargo soy partidario del diametralmente opuesto: poder tener acceso a una cápsula de cianuro -o de lo que sea- en todo momento de mi existencia y así poder decidir yo libremente en qué momento hacer el «Eject» vital.

Es decir, que el Estado y «los otros» presupongan que soy yo y exclusivamente yo quiene tiene acceso a decidir cuándo marcharme. ¿Por qué alargar la vida más de lo necesario cuando se ha tenido una existencia plena (o no tan plena)? ¿Por qué arriesgarme a tener que recurrir al su1c1di0 y que salga mal? ¿Por qué involucrar a otros? En Occidente le tenemos un PÁNICO atroz a la muerte porque hemos construido todo en función de ella (nadie habla de la muerte en vida en trabajos mortificadores y todo tipo de matariles técnicos en forma de alimentos mortales o incluso «amistades» mortales…) y tiene toda la pinta de que el de la muerte debe de ser un trance de lo más trivial…

Algo limpio, la Misa en Si menor de Bach de fondo, el Cum Sancto Spiritu en concreto, mirando al mar cantábrico, sorbo de agua del grifo de mi casa (un Vega Sicilia del 82 de la Familia R0thschild no le haría justicia) y capsulita para dentro mientras recuerdo el momento pico de mi existencia (cuando tomé los hongos, en co-cleto, el asunto de la «chispa divina») rodeado de mis padres y seres queridos. Éxtasis existencial. Fin. The End. Finitto.

¿Por qué arrebatarme ese placer último en aras de no se sabe muy bien qué paternalismo de la s[o-u]ciedad? Y ya no hablemos de en aras del fundamentalismo espiritusantil de cuatro piraos.

La verdad es que sería posible que lo espiritual (el «karma» o lo que fuera que fuese) se viera «resentido» por una decisión así, no lo niego.

Aquí se da una paradoja -en mí, al menos- y es que, si bien parece ser consensual el que haya que mortificar la carne y negarla para poder ir levantando capas a la cebolla espiritual, en mi caso al menos se da al revés: «accedo» a lo espiritual a través de la plena aceptación e incluso deleite sensual en lo material. Puede parecer contraintuitivo pero para mí es autoevidente, especialmente a raíz de mi experiencia con hongos, como he comentado.

La Consciencia (=el ORO Alquímico) si no lo es de la infinita Belleza que nos rodea en los actos más sutiles, no lo es de nada, creo.

También me cuesta creer en un Dios que nos dota de libre albedrío (o no??) y nos permite tomar elecciones «equivocadas» que nos lleven a un sufrimiento extremo del que no podamos escapar por toda la eternidad. ¿Alguien en su sano juicio castigaría a un bebé a azotes por toda la eternidad por no saber cómo coger la cuchara para tomarse el puré?

En mi humilde opinión, no tendría mucho sentido.

Y, ante lo infinito somos eso, bebés.

Yo lo ÚNICO que le pido a la Vida es que me conceda la posibilidad de una muerte Consciente en la que me dé tiempo sobradamente a pronunciar desde el fondo de mi corazón una última palabra:

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gracias

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