Ganas de desmembrar a un bebé y de comerme las heces de sus frescos y sangrantes intestinos al horno. «Dichoso el que tome a tus bebés y los estrelle contra la peña». Salmo 137:9

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Ya sabéis que no me suele gustar eso de «ejplicarme». El Arte no se explica. Conmueve o repele, pero no se explica. O, como dice Ojodoro:

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(Por cierto, tratar de comprender esa frasecita os va a evitar perder mucho tiempo en la Vida…)

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Pero, en este caso y en pro de mi vocación por ser(os) ÚTIL, voy a hacerlo, porque otrosí, corréis el riesgo de no enteraros de la jugada y la jugada en este caso (creo) que es MUY importante.

Me ha llegado un feedback bastante interesante sobre la última entrada,

En co-cleto parece que arden las cabezas al llegar a la parte de las heces… oulleah. 🤘 Alguno habrá que hasta se haya preguntado si estaba «en mi sano juicio» al escribirlo. Pues sí, vehementemente lo estaba, sí.

La considero una de mis entradas más «aprovechables» hasta la fecha, no por nada sino, principalmente, porque me ha nacido de las entrañas y creo haber conseguido volcarla hacia afuera sin apenas filtros. Estoy viviendo un momento muy dulce y me apetecía compartirlo con vosotros.

Me ha permitido exorcizar demonios a la par que regalar(os) un humilde «Mapa de Ruta» hacia «Eso», que tiene muchos nombres, manoseadísimos la mayoría de ellos pero que yo voy dar en llamar simplemente «Darse cuenta de que te estás DANDO CUENTA».

Vamos, que considero la entrada canalizada directamente de mi Sí-Mismo. Sea lo que sea que eso signifique.

Darte cuenta de que te estás dando cuenta no entiende de pecado por pensamiento o palabra. El cristianismo sí: se puede pecar de pensamiento, palabra, obra y omisión. Perdóneseme desde el Cielo pues por verbalizar la tan necesaria Nigredo para la espiritualización de la Materia filosofal.

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La Ía me echa un cable aquí:

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Tradición Zen: koans y frases de maestros

El Zen es la tradición que más directamente ha empleado la escatología como herramienta de despertar. El más célebre de todos los textos es el kōan del Maestro Yunmen (Ummon, siglo X): cuando un monje le preguntó «¿Qué es el Buda?», respondió: «Kanshiketsu: un palo de mierda seca» — el palo que se usaba en la antigua China en lugar de papel higiénico.

El kōan apunta a que la naturaleza búdica está presente incluso en lo más abyecto: no hay lugar donde el Buda no sea.

La poesía y los kōans zen utilizan frecuentemente imágenes escatológicas para destruir el pensamiento dualista y liberar a los estudiantes del apego a conceptos puritanos sobre lo sagrado. A través de referencias a excrementos o funciones corporales, los maestros demuestran que la naturaleza búdica está presente en todas las cosas, por más vulgares que parezcan.

Ikkyū Sōjun

El monje del siglo XV Ikkyū Sōjun fue célebre por su estilo irreverente, utilizando la escatología para criticar la hipocresía y el ascetismo de las instituciones monásticas de su época. En un poema corto de su antología, expresa su devoción de manera radical escribiendo:

«A los ochenta años, débil

cago y se lo ofrezco a Buda».

Asimismo, en uno de sus textos vinculados a su inminente muerte, registró con crudeza:

«Y ahora, en la hora de mi muerte, mis intestinos se mueven:

una ofrenda elevada al Señor de los Mundos».

Según el maestro Gerry Stribling, discípulo del Maestro Zen Thich Hang Dat,

«El Buda dijo que el acto de defecar puede ser un evento sublime si lo haces con correcta atención plena y concentración».

Yunmen y el Mumonkan

Aunque se clasifica tradicionalmente como un kōan, la interacción del maestro Yunmen Wenyan generó uno de los versos zen escatológicos más estudiados de la historia. Cuando un monje le preguntó qué era Buda, Yunmen respondió que era «un bastón de mierda seca», en referencia a las espátulas de bambú usadas como papel higiénico en la antigüedad. El maestro Wumen comentó este episodio en el Mumonkan con un poema que advierte sobre lo efímera que es la iluminación: «Luz destellante / chispas que salen disparadas / un pestañeo momentáneo / y te lo has perdido».

El Maestro Rinzai (Linji Yixuan, †866) retomó el mismo motivo con su ferocidad característica, espetando a sus estudiantes:

«Este Hombre Real de naturaleza indefinida [la naturaleza búdica] no es más que un rasca-mierda!»,

e inmediatamente regresó a su cuarto. En otro contexto, se le atribuye el dicho que resume toda la ética zen de lo ordinario:

«Caga, mea, vístete, come tus comidas, y en todo sé ordinario».

Ryōkan Taigu

El poeta ermitaño Ryōkan también integró las funciones biológicas de la naturaleza en sus versos para fomentar la aceptación total de la realidad cotidiana. En un poema de tono humorístico y resignado, lamenta la intromisión de las aves en su modesta cabaña escribiendo: «¡Oh, currucas! Ahora han cagado por todo mi pastel de arroz en el porche». Este tipo de observaciones triviales buscaban nivelar la experiencia espiritual con la vida ordinaria, recordando al practicante que lo mundano es indisociable de la iluminación

«Comemos, evacuamos, nos acostamos y nos levantamos;

este es nuestro mundo.

Todo lo que tenemos que hacer después es morir»

Maestro Ikkyū

«No tengo diseños en la iluminación.

Cada día solo como, respiro y defeco»

Maestro Ikkyū

Inter faeces et urinam nascimur»

(«nacemos entre heces y orina»)

San Agustín de Hipona (o Bernardo de Claraval)

«Durante veinte años se debe permitir constantemente la eliminación de la mierda.»

Budismo Mahayana. Sutra del Loto

Relatos de Despertar

La observación atenta de las funciones corporales ha funcionado como un catalizador para la iluminación en la práctica meditativa histórica. El maestro zen coreano Sosan Daesa experimentó una profunda toma de conciencia mientras defecaba en una letrina y observaba cómo diversos animales acudían a alimentarse vorazmente de sus heces frescas. Esta cruda escena le permitió comprender de forma directa e intuitiva el ciclo interdependiente de la vida, la nutrición y la vacuidad de todas las formas.

Tradición Taoísta

En el taoísmo, el maestro y filósofo Zhuangzi utilizó la escatología para ilustrar la omnipresencia del principio fundamental del universo ante las preguntas de su discípulo Dongguo. Tras afirmar pacientemente que el Tao residía en elementos humildes como las hormigas o la maleza, el sabio concluyó sentenciando: «El Tao está en las heces y en la orina». Esta enseñanza elimina drásticamente cualquier jerarquía estética o moral entre lo sagrado y lo profano, demostrando que el orden natural no discrimina la suciedad.

Tradición Sufí

Rumi describe metafóricamente: «El mundo es como un ciego defecando en cuclillas en el camino», ilustrando la ignorancia mundana.

Tradición Hindú/Tantra

En prácticas tántricas extremas como las «Cinco M» o «Cinco Joyas», se ingieren heces, orina y otros fluidos para trascender tabúes de impureza. En el hinduismo, el «panchagavya» usa orina y heces de vaca como medicina sagrada.

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