Un cuento Zen que leí una vez hablaba de un monje que tenía unos diamantes muy valiosos.
Entonces fue un aldeano y se los pidió.
-Dame los diamantes.
El monje se los dio.
Entonces el aldeano se marchó y al rato volvió y le dijo:
-Dame la riqueza que te ha permitido desprenderte de los diamantes.
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