El Ecilpse de Sol solar o de los famélicos de Belleza.

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El Sol Negro
«En la personalidad consciente del ego es donde Jung sitúa nuestro punto más oscuro. Sol, la imagen alquímica de la conciencia del ego, es en sí mismo un «cuerpo oscuro», «luz fuera y oscuridad dentro», una «personificación relativamente constante del inconsciente mismo» en «fuente de [cuya] luz hay oscuridad suficiente para cualquier cantidad de proyecciones» (CW 14, párr. 129).
Pero es en ese punto opaco donde debemos buscar el inconsciente real. La materia prima es el ego.
Hillman (1985) Anima: Anatomía de una noción personificada
«El cuerpo debe disolverse en el aire medio más sutil: el cuerpo también se disuelve por su propio calor y humedad; donde el alma, la naturaleza media, contiene el principado en el color de la negrura, todo en el cristal: negrura de la Naturaleza que los antiguos filósofos llamaban la cabeza de cuervo o el sol negro».
Marsilius Ficinus, «Liber de Arte Chemica». Theatrum Chemicum, vol. 2, Ginebra, 1702, págs. 172-183. Transcrito por Justin von Budjoss.

El Sol Negro de El Esplendor de Sol (1582), atribuido a la figura legendaria de Salomón Trismosin.

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Pues nada, que más allá de los portales satáñicos por los que se colaban todas las energías del bajo astral sideral, de lo que voy a hablar es de otra cosita.

La movilización sin precedentes que supuso ayer el Ecilpse en media Hexpañía me dio en qué pensar. Bueno, de hecho muchas de las más nimias cosas que acontecen en la Res Extensa me dan en qué pensar pero me las guardo para mí.

No, personalmente no creo que nadie moviera hilos de nada para tapar otras noticias: simplemente cundió la fiebre por el Ecilpse y el resto devino solo. El interés de la peña mortal era genuino.

Y reflexionando un poco, qué creo yo que había detrás de tamaño interés como para hacer kilómetros en coche, en peregrinación a pie, reservando hoteles carísimos desde hace 2 años, etc. etc. etc……….

Pues bien: no, no creo que fuese el interés científico de millones de hexpañíoles por analizar la corona solar, ni siquiera por la tiara lunar…

Lo que me da a mí en la nariz que subyacía por debajo de todo era un ansia br00tal por sentir lo «anómalo», lo «raro», lo «especial», lo «espectacular», lo «sobrecogedor»… porque la Res Extensa consuetudinaria, que diría el Maestro Mairena, nos atrapa (bueno, a mí no) en un túmulo de nosotros mismos ante el altar de los dioses Prisa, Ruido, Ser vs. Parecer, Estrés y Dinero.

Yo también asistí al «espectáculo» gratuito del Multiverso Simulado, claro que sí, acompañando a la family y tal. Claro que yo también sentía curiosidad. Y pese a que en mis coordenadas espacio-temporales se nubló completamente, sí que se apreció ese hacerse de noche quasi-súbitamente. Y estuvo bien, no lo voy a negar. Pero…

…pero…

…PERO…

…me dejó moderadamente indiferente. Me emocionó un poco, sí, claro. Pero en mi colección de cosas «anómalas», «raras», «especiales», «espectaculares» o «sobrecogedoras» el baremo no pasó de un 6.5. Meh. ¿Quizá si hubiese visto la corona solar y la tiara lunar hubiese cambiado mi opinión ante tamaño monárquico «espectáculo»? Pues quién sabe. Pero me da a mí en la nariz que tampoco mucho más…

Y es que me sigue dando en la nariz que la peña, sin saber porqué, está MUY sedienta de Belleza. Muy sedienta de ESPIRITUALIDAD. Pero de la Buena. De la patanegra. De esa que te agarra por el estómago y no te suelta hasta zarandearte a lo más alto y dejarte caer sin red de seguridad.

Esto es Belleza extrema, claro que sí:

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Pero NO es necesariamente ese tipo de Belleza extrema la que me interesa (que también) o de la que me gustaría versar aqüí.

Tarkovsky, el GRAN Maestro de lo Espiritual en lo patéticamente infra-mini-micro-fenomenológico lo ejplica mucho mejor que yo:

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Y entonces yo me pregunto: ¿qué son esos baremados 9.5, dieces y hasta onces que me acontecen y hasta arroban al percibir infra-mini-micro-fenómenos como el sobar mi brazo por la rugosidad de un sofá de escay carmesí o el observar la comisura de los labios de un fulan@ al sonreír tibiamente ante una de mis chorradas pronunciadas…

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…o el estremecerme de placer ante la SENCILLEZ sin nubes de ego de lo sutilmente Sutil, de la contemplación de cositas como estas…:

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…o como el Honesto Sol de Luis:

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que aquestes paraules

són també les teves:

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Rumi

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[ gracias Luis ]

 

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…o como el nuevo y ZENcillo (Zen que ella tiene más que superado, por cierto…) libro de nuestra qüerida Estherter…

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El bosque tacaño

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Esther Recio Martín

El bosque tacaño es una invitación al asombro constante. Una inmersión en el espanto de no saber y, desde la habitación que nos cede la incertidumbre, convertir el vacío en un lienzo para la belleza.

Sus páginas son un viaje al universo desde lo cotidiano. Un recorrido que comienza en una espiga, en el temblor de las ramas, en el susurro de las cigalas, y termina en el lugar donde los dioses luchan por encontrar un nombre capaz de sobrevivir al olvido. Entre ambos extremos, Esther Recio construye un paisaje íntimo en el que la memoria, el deseo, la pérdida y la conciencia del tiempo dialogan con moléculas, serpientes y llanuras. Un territorio donde lo pequeño contiene lo inmenso y donde la duda no es una herida que deba cerrarse, sino una forma de permanecer despierta ante el mundo.

Con una voz que combina ternura, ironía y potencia poética, El bosque tacaño nos recuerda que la belleza nunca es abundante, pero siempre resulta imprescindible.

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Aqüeste hasta me lo ha dedicado a mí. Jo. 🥹

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El bosque tacaño

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Tarkovsky, Tolstoi, Luis y Esther: cuatro nutrientes cocineros para todos aquellos famélicamente eclipsados de Belleza.

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