Iluminación sin estridencias. Manual para una Vida en Éxtasis.

Iluminación sin estridencias

Ahora que ya vamos por la página 7 y parece que esto vaya a quedar lo suficientemente oculto y escondido como para que nadie se dé cuenta, voy al lío: describir la Iluminación en unas pocas líneas y con la vocación de ser útil…

Bien.

Primero y antes que todo: ¿me tengo por un tío Iluminado? Pues sí, claro. A ratos (e incluso en esos ratos en los que «me parece» que no estoy Iluminado), lo estoy.

Aaatención, problema: ha sido leer ese par de líneas anteriores y todo el mundo entrar en modo PÁNIKO. «¡Iluminado, ha dicho! Este tío está todavía más pallá de lo que ya de por sí parecía!».

MEEEEC. Error. Iluminado, sí. Pero antes ruego tengáis la deferencia de permitirme elaborar un poco más al respecto de la «Iluminación». El problema CENTRAL de la «Iluminación» es que ha sido «mitificada» por unos y «vilipendiada» por otros (religiones como la católica que consideran herético la posibilidad de que no exista necesariamente una «mediación» -la casta sacerdotal- entre el individuo y la «divinidad».)

Dicho esto y en el contexto del TAOÍSMO/budismo ZEN, siendo que el TAO (=[B]TODO lo que ES y también su ausencia[/B] -si bien escapa a cualquier definición-) es IM-PO-SI-BLE no estar «Iluminado» a cada instante.

¿El típico galimatías místico del que tanto se aprovechan gurúses del gurugú para vender sus cursos de a 600 leuros el retiro monobabuinista de fin de semana con copichuela de ayahuasca incluida? Pues NO, no pretende serlo.

Continuará (o no, claro…)


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