Las dos primeras te emocionarán pero si verdaderamente apreHendes la última, te hará llorar.
«Antes de empezar a practicar el Zen, las montañas eran montañas y los ríos eran ríos. Cuando ya llevaba muchos años practicando, las montañas dejaron de ser montañas y los ríos dejaron de ser ríos. Últimamente, las montañas han vuelto a ser montañas y los ríos, ríos».





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