Filosofía de la Ciencia: Criterio de Demarcación. Artículo de tito n0sce CENSURADO en Wikipedia, versión Noviembre de 2007.

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Bueno, pues, como el buen amante de la Ciencia que soy, recupero este artículo ya mítico —fue candidato a Artículo Destacado en la Wikipedia española— escrito íntegramente DESDE CERO por un tal SolveCoagula (=yo).

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Desde aquí se lee mejor:

https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Problema_de_la_demarcaci%C3%B3n&oldid=12763920

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OJO, son ¡45 páginas! 😆

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Con más de 250 referencias llegó a estar entre los 25 artículos más fuertemente referenciados de toda la Wikipedia en español. Los CIENZUFOS no sabían por dónde cogerlo, porque claro, quedaba claramente expuesto que, sensu stricto, NO existe una forma lógica-racional-determinística de decidir con certeza si algo es Ciencia o Pseudociencia. La entrada sigue secuestrada por los CIENZUFOS, que impiden siquiera señalar cómo el que fuera el Filósofo de la Ciencia más importante del siglo XX, Karl Popper, (y también quien acuñó el término CRITERIO (que no «Problema», como sibilinamente lo han renombrado ahora los CIENZUFOS…) habló «despectivamente» de la validez de «El Método Científico» para determinar quasi-ná de ná, a saber:

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Popper y la inexistencia del método científico

En su libro «Realism and the Aim of Science: From the Postscript to The Logic of Scientific Discovery»9​, Karl Popper niega que exista el método científico:

Como regla, comienzo mis disertaciones sobre el método científico diciéndoles a mis estudiantes que el método científico no existe. Afirmo que no existe un método científico en ninguno de estos tres casos. Para ponerlo de forma más directa:

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Mi artículo se mantuvo íntegro durante 9 meses (todo un parto les costó deshacerse de él! 😆 ) y después los bibliotecarios aka CIENZUFOS lo sometieron a una «consulta de borrado». Por 7 votos a 5 (creo recordar) ganó el que se borrara. Y borrado fue, por ser considerado «ensayístico». Je. }:-D

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¡BLASFEMO! ¡ANATEMA! ¡HEREJE! ¡A LA HOGUERA CON ÉL!

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Estuve himbestigüando y documentando pormenorizadamente cada aserto y escribiéndolo durante 1 mes seguido, sin ningún tipo de «control» sobre los estados de sueño/vigilia; tanto me daba escribirlo durante 5 horas seguidas que parar para echarme a dormir y despertarme 2 horas más tarde y terminarlo a las 9 de la mañana y dormir hasta las 3 de la tarde.

 

El Kaos total que ¿»necesita»? cualquier Artista que se precie. Me encannnnta el olor a napalm cerebral por la mañana.

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Otra Fockadura Mental by tito n0sce, desde 2005. Y van… 🙄

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Qué, ¿os habéis quedado con ganas de más? Pues aquí mi

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TRILOGÍA ANTICIENZUFOS

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para meneame.net:

https://www.meneame.net/user/Spirograph/articles

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La más divertida es esta, con casi 600 comentarios… jijiji 😆
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45 meneos
7274 clics

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Criterio de demarcación

Esta es una versión antigua de esta página, editada a las 18:57 12 nov 2007 por SolveCoagula (discusión · contribs.). La dirección URL es un enlace permanente a esta versión, que puede ser diferente de la versión actual.

Grabado Flammarion. L’Atmosphère. París, 1888.

El problema de la demarcación se refiere, dentro de la Filosofía de la ciencia, a cómo definir los límites que configuran el concepto «ciencia«. Las fronteras se suelen intentar establecer entre lo que es conocimiento científico y no científico, entre ciencia y pseudociencia, y entre ciencia y religión. Una forma de este problema, conocido como el problema generalizado de la demarcación abarca estos tres casos. El problema generalizado intenta encontrar criterios para poder decidir, entre dos teorías dadas, cuál de ellas es más científica.

Tras más de un siglo de diálogo entre filósofos de la ciencia y científicos en diversos campos, y a pesar de un amplio consenso acerca de las bases del método científico según algunos, 1​y de una carencia de consenso según otros, 2​ los límites que demarcan lo que es ciencia, y lo que no lo es, continúan siendo profundamente debatidos.3

Historia

Separación entre ciencia y religión

Galileo Galilei ante la Santa Inquisición. Pintura de Cristiano Banti del 1857.

El problema de la demarcación es una cuestión relativamente reciente. El problema puede rastrearse hasta el momento en que la ciencia y la religión alcanzaron gran independencia la una de la otra. En 1874, el influyente historiador de la ciencia John William Draper publicó su Historia del conflicto entre Religión y Ciencia. 4​ En él retrata al completo la historia del desarrollo científico como una guerra contra la religión. Esta visión se fomentó por seguidores tan prestigiosos como Andrew Dickson White en su ensayo Una historia de las guerras entre la Ciencia con la Teología en la cristiandad.

Ciertos hechos legendarios en la Historia de la ciencia deben su popularidad a Draper y White. Entre los ejemplos se incluye la visión de que Copérnico se retractó a publicar su De Revolutionibus Orbium Coelestium por miedo a la persecución por la Iglesia y la idea de que los cristianos del medievo creían en una Tierra plana.

En términos históricos, la relación entre Ciencia y Religión ha sido más complicada. Muchos científicos fueron, desde luego, muy religiosos, y la religión fue a menudo promotor y motivador de investigaciones científicas. Sin embargo hacia el final del siglo XIX, la ciencia y la religión comenzaron a ser vistas por el público como posiciones enfrentadas, un fenómeno gradual éste que alcanzó su cumbre en torno a los debates acerca de la evolución de Charles Darwin.

Ya antes de la publicación de Darwin de El origen de las especies hubo precursores y precondicionantes, pero fue a raíz de este trabajo que el debate se hizo popular gracias a su difusión en la prensa británica y se convirtió en el mascarón de proa de las tensiones entre ciencia y religión (una postura que en lo esencial permanece hasta nuestros días).

El trabajo de Draper y White debe ser visto como proveniente directamente de este clima social y su modelo de ciencia y religión como eternos opuestos, si bien no era históricamente exacto, se convirtió en una tribu social dominante. Los sociólogos de la ciencia han estudiado los intentos de erigir fuertes distinciones entre ciencia y no ciencia como una forma de trabajo periférico, enfatizando el alto riesgo que supone tal empresa para todos aquellos involucrados en tales actividades.

¿Ciencia normal, paranormal o pseudociencias?

Se estudian aquí algunos fenómenos paranormales postulados todos ellos por prestigiosos científicos, entendidos como aquellos fenómenos que, según la definición del psicólogo James Alcock: 5

  • O no se pueden explicar en términos de la ciencia actual;
  • O únicamente se pueden explicar mediante una amplia revisión de los principios de base de la ciencia;
  • O no son compatibles con la norma de las percepciones, de las creencias y de las expectativas referentes a la realidad.

Es decir, todos aquellos fenómenos que, por definición, se encuentran fuera del consenso científico o desafían el sentido común.

Archivo:Matrix core.jpg

Matrix (trilogía). ¿Sería ciencia o pseudociencia una teoría que plantease la hipótesis de estar inmersos en un Universo dentro de una simulación por ordenador? Es evidente que no sería falsable, y sin embargo, para los filósofos Nick Bostrom y David Chalmers es perfectamente racional y plausible considerar que la probabilidad es de al menos un 20%. 6​ Para el físico Frank J. Tipler, el viaje en el tiempo y la resurrección de los muertos serán posibles en el Punto Omega, gracias a este ordenador cósmico, que él identifica con Dios, y como especie inteligente, no estaríamos aquí si Dios no lo hubiese planeado de antemano desde el futuro.7891011

El prestigioso físico de la Universidad de Oxford, ganador de la medalla Paul Dirac y la primera persona del mundo en formular específicamente un algoritmo de computación cuántica, 28​David Deutsch, encuentra los argumentos de Tipler consistentes. En su libro La estructura de la realidad (1997), Deutsch incorpora El punto Omega de Tipler como motivo central de su Teoría del todo. 29

El físico Andy Albrecht, de la Universidad de California, Davis ha declarado que «Este trabajo pasará como uno de los avances más importantes en la Historia de la ciencia. 39

¿Religión, Ciencia o Pseudociencia? Estatua de Shiva, el dios destructor de la Tri-murti hindú, junto a Brahmá (dios creador) y a Vishnú (dios preservador) de los infinitos Universos, el dios supremo para el Shivaísmo, a la entrada del mayor laboratorio de investigación en Física de partículas del mundo, el CERN. Cosmología e Hinduismo. Vídeo de Carl Sagan de su serie COSMOS.

Los físicos Andrei Linde, Alan Guth, Edward Harrison, y Ernest Sternglass entre otros, argumentan que la Inflación cósmica sugiere profundamente la presencia de un Multiverso, y que sería práctico, incluso con los conocimientos actuales, tal y como sugiere Frank J. Tipler transmitir información de novo a un Universo paralelo. Deutsch, pionero en el campo de la Computación cuántica, demostró matemáticamente que la estructura del Universo (ramificado como un árbol) creada por éste al dividirse en versiones paralelas de sí mismo, puede explicar la naturaleza probabilística de los resultados cuánticos. 40​Deutsch también cree en la posibilidad de realizar viajes en el tiempo. 4142​ Según Deutsch, los ordenadores cuánticos construidos hasta el momento, demostrarían que los cálculos de las operaciones se harían en Universos paralelos.

En física clásica hablamos de un mundo de cosas que existen en algún lugar ahí fuera, y describimos su naturaleza. En física cuántica, hemos aprendido que debemos tener mucho cuidado con esta interpretación. En último término, las ciencias físicas no son ciencias de la naturaleza, sino ciencias sobre descripciones de la naturaleza. La naturaleza en sí misma es siempre una construcción de la mente. Niels Bohr dijo: «No existe el mundo cuántico, tan sólo disponemos de una descripción de la mecánica cuántica

Según las tesis del libro, recientes descubrimientos de la física demuestran que la realidad está inextricablemente ligada a la naturaleza de la conciencia humana, y que la creencia de que existe una única realidad verdadera ha dejado de tener validez y utilidad para el conocimiento. Los autores analizan la ciencia de nuestro tiempo y revelan las bases históricas, culturales y filosóficas que sostienen la interpretación tradicional de la realidad. En su estudio exponen las limitaciones propias de este enfoque científico cuando se aplica a áreas lejanas de las llamadas ciencias duras, tales como el arte, la música, la ética, las ciencias sociales y los fenómenos paranormales, ámbitos que se consideran pertenecientes al campo de la conciencia. La argumentación fundamental de su libro es que la aplicación de criterios convencionales de realidad en este campo nos ha llevado a un bloqueo intelectual y científico que afecta seriamente a las posibilidades de extender y ampliar los límites de la conciencia humana.

Henry Margenau también ha cuestionado el postulado de proyección cuántica 51​ y publicó varios artículos sobre el estudio científico de los fenómenos paranormales y de percepción extrasensorial 52​, en los que cuestionaba entre otros, el Principio de causalidad y la Ley de Conservación de la energía.

Archivo:Glowing Buddha.jpg

Siddhārtha Gautama, Buda. Tal y como se afirma en el Budismo o el Hinduismo (Atman = Brahman), la Conciencia sería la propiedad fundamental del Universo, más allá de materia o energía, para filósofos de la mente como David Chalmers, científicos como George Wald o reputados físicos y Premios Nobel como Max Planck, Erwin Schrödinger, David Bohm, Sir Roger Penrose o Henry Margenau.
  • Para David Chalmers, la Conciencia es una propiedad básica del Universo, que no emerge, por tanto, de un dominio que no tiene nada que ver con ella, sino que más bien se centra, organiza y despliega en/desde unos sistemas nerviosos material-energéticos surgidos como resultado de largos procesos evolutivos. Chalmers cree que la clave está en la noción de información, ligada a numerosas estructuras del Universo, y que él identifica con el zócalo elemental de la conciencia. 53
Como un hombre que ha dedicado toda su vida a la ciencia más preclara, el estudio de la materia, esto es todo lo que puedo decirles sobre los resultados de mi investigación sobre los átomos: ¡La materia no existe! Toda la materia se origina y existe tan sólo por virtud de una fuerza que hace vibrar a las partículas de un átomo y hace que este sistema solar en miniatura permanezca unido. Debemos asumir que detrás de esta fuerza se encuentra la existencia de una Mente consciente e inteligente. Esta Mente es la Matriz de toda la materia.
Max Planck, 1944 54
  • Esta opinión es compartida por el físico-matemático Sir Roger Penrose:
Mi postura sobre la Conciencia requiere una gran revolución en el campo de la Física. La ciencia carece de algo muy fundamental. En estos momentos, nuestra comprensión no es adecuada y vamos a tener que movernos a nuevas regiones de la ciencia.
Sir Roger Penrose, 2003. 55
La Conciencia es un singular del que se desconoce plural. Existe una sola cosa y que lo que parece ser una pluralidad no es más que una serie de aspectos diferentes de esa misma cosa, originados por una quimera (la palabra hindú Maya). La misma ilusión se produce en una galería de espejos y, en forma análoga, el Gaurisankar y el Monte Everest parecen ser una misma cima vistos desde valles diferentes.
Erwin Schrödinger, ¿Qué es la Vida?, 194656
  • El físico inglés David Bohm, quien permitió al neurólogo Karl Pribram consolidar la Teoría Holonómica del cerebro, postula que el holograma es el punto de partida de una nueva descripción de la realidad: el orden implícito. La realidad «clásica» está centrada sobre las manifestaciones secundarias, el aspecto explícito de las cosas y no su fuente. Estas apariencias son, si se pudiera decir, extraídas (o más exactamente abstraídas) de un intangible, invisible flujo que no está compuesto de partes, y que no se puede describir sino como «un estado de interconexión inseparable». Bohm agrega que las leyes físicas primarias no serán descubiertas jamás por una ciencia que ensaya «quebrar el mundo en sus constituyentes». No hay entonces dónde buscar las energías que transmiten los «fenómenos parapsicológicos» porque la matriz transciende el tiempo y el espacio: es potencialmente simultánea y ubicua. Este enfoque permite considerar como posible la tradición de los Registros Akáshicos: todo el saber, el pasado, el futuro, y puede ser que varios otros datos que nos son desconocidos, están almacenados «en alguna parte». 57David Bohm mantuvo profusas conversaciones sobre la Conciencia con el místico hindú Jiddu Krishnamurti. 5859
  • Para el Premio Nobel de química en 1977, Ilya Prigogine, «La probabilidad estadística de que las estructuras orgánicas y las reacciones más exactamente armónicas que tipifican a los seres vivos se generasen por accidente, es cero60
El origen de la conciencia en los humanos y el origen de la vida desde la materia no viviente podrían ser congruentes. Esto implica asumir que la mente, en lugar de emerger tardíamente durante la evolución de la vida, ha existido siempre como la matriz, la fuente y la condición de la realidad física. Aquello de lo que está compuesto la realidad está hecho de mente. Es esta mente la que ha compuesto un Universo físico que alumbra la vida y que contiene a criaturas que saben y crean: ciencia, arte y animales que hacen tecnología. Con ellos, el Universo empieza a conocerse a sí mismo.
George Wald, 1984. 61
  • En cuanto al concepto de el tiempo, los esfuerzos para entender el tiempo por debajo de la escala de Planck han llevado a un extraño cruce de caminos en la física. El problema es que el tiempo puede no existir al nivel más fundamental de la realidad física.

Según el físico Julian Barbour, autor del libro El fin del Tiempo: la siguiente revolución en la física 70​, el tiempo no existe en absoluto:

Creo que, en última instancia, el tiempo no existe en absoluto. Que el Universo es estático. E incluso, que el movimiento es una ilusión. Cuando miras mis manos moverse en el Universo real, si pudieras permanecer fuera del Universo como si fueras Dios, y vieras el Universo como realmente es, verías que esta apariencia de movimiento es una ilusión.
Julian Barbour, 2001 71
El significado del tiempo se ha convertido en terriblemente problemático en la física contemporánea. La situación es tan incómoda que, con mucho, lo mejor que se puede hacer es declararse AGNÓSTICO al respecto.
Simon Saunders, 2007 72

Llegados a este punto, los desacuerdos fundamentales sobre la naturaleza de aquello en lo que consiste una explicación científica consensuada sobre la realidad son de dos tipos:

Por una parte, existen desacuerdos metafísicos. Los realistas y los antirealistas siguen discrepando en torno a qué tipo de compromisos ontológicos se deben hacer para aceptar una explicación como válida.

Por otra parte, los naturalistas y los no-naturalistas siguen disputando en lo concerniente a la relevancia de la búsqueda científica (es decir, un cuestionamiento acerca del modo de pensar de los científicos, la gente común y los ordenadores) de una Teoría Filosófica de la Explicación. Es poco probable que estas disputas se resuelvan a corto plazo. 77

Positivismo Lógico

Esta nueva concepción de la ciencia como algo que no solamente es independiente de la religión, sino que en realidad se opone a ella, provocó la inevitable pregunta de qué es lo que separa a las dos. Entre los primeros en desarrollar una respuesta se encontraban los miembros del Círculo de Viena. Su postura filosófica, conocida como Positivismo lógico, sostenía una teoría de significado que mantuviera que sólo los enunciados acerca de observaciones empíricas eran significativos, afirmando efectivamente que los enunciados que no se derivan de esta manera (incluyendo enunciados religiosos y metafísicos) carecen por naturaleza de significado (véase Verificacionismo).

El positivismo y el empirismo lógico o neoempirismo no precisaban distinción alguna, pues disponían de criterios objetivos con los que poder responder: los principios de verificación y de confirmación respectivamente. Sin embargo, tan pronto como se identifica el conocimiento con el conocimiento probado o confirmado, en cierto grado surge el escollo de tener que justificar el inductivismo como doctrina legitimadora de las inferencias. De este escollo se ven libres las concepciones instrumentalistas, que basan la aceptabilidad en criterios utilitaristas.

Falsacionismo

El problema de la inducción

El filósofo Karl Popper se dio cuenta de que los filósofos del Círculo de Viena habían mezclado dos problemas diferentes para los que habían resuelto dar una única solución: verificacionismo. En contraposición a este punto de vista, Popper remarcó que una teoría podría perfectamente tener significado sin ser científica, y que, como tal, un criterio de significación podría no necesariamente coincidir con un criterio de demarcación. Así pues, su propio falsacionismo no sólo es una alternativa al verificacionismo; es también un acuerdo acerca de la distinción conceptual que habían ignorado las teorías previas.

Popper vió la demarcación como un problema central en la filosofía de la ciencia. En lugar del verificacionismo, propuso el falsacionismo como una forma de determinar si una teoría es científica o no. Si una teoría es falsable, entonces es científica; si no es falsable, entonces no es ciencia. Algunos han llevado este principio hasta el extremo de dudar de la validez científica de muchas disciplinas (tales como la Macroevolución y la Cosmología Física. La falsabilidad fue uno de los criterios utilizados por el Juez William Overton para determinar que el creacionismo no era científico y que no debería enseñarse en los colegios de Arkansas.

La mayoría de los filósofos creen que es obvio que la ciencia confía en el razonamiento inductivo, lo cual, parece tan obvio que ni siquiera necesita argumentación. Sin embargo, por extraño que parezca, esto fue negado taxativamente por Karl Popper. Popper argumentaba que los científicos tan sólo necesitaban utilizar inferencias deductivas.

Una teoría sobre la inducción es superflua. No tiene ninguna función en una lógica de la ciencia. Ni siquiera existe la necesidad de mencionar la inducción.
Karl Popper, 1959 78

Siguió negando la validez de la inducción en Conjeturas y refutaciones:

Por mi parte, considero que las diversas dificultades de la lógica inductiva son insuperables. Y me temo que lo mismo ocurre con la doctrina, tan corriente hoy, de que las inferencias inductivas, aun no siendo «estrictamente válidas», pueden alcanzar cierto grado de «seguridad» o de «probabilidad». Esta doctrina sostiene que las inferencias inductivas son «inferencias probables». Con recurrir a la probabilidad ni siquiera se rozan las dificultades mencionadas: pues si ha de asignarse cierto grado de probabilidad a los enunciados que se basan en inferencias inductivas, tal proceder tendrá que justificarse invocando un nuevo principio de inducción, modificado convenientemente; el cual habrá de justificarse a su vez, etc. Aún más: no se gana nada si el mismo principio de inducción no se toma como «verdadero», sino como meramente «probable»
Karl Popper, 1963. 79

Lo cual estaría bien si fuera cierto, puesto que las inferencias deductivas son más fiables que las inductivas.

El argumento de Popper era el siguiente: aunque no es posible probar que una teoría científica sea cierta partiendo de un grupo limitado de datos, es posible probar que una teoría es falsa. Supóngase que un científico se encuentra considerando si todas las piezas de metal conducen la electricidad. Incluso si la pieza de metal que examina conduce la electricidad, eso no demuestra que la teoría sea cierta. Sin embargo, si encuentra una sola pieza de metal que no conduzca la electricidad, eso prueba que la teoría es falsa. O, en palabras de Stephen Hawking en su libro Historia del tiempo:

Cualquier teoría física es siempre provisional, en el sentido que es sólo una hipótesis; nunca puede ser probada. No importa cuántas veces los resultados de los experimentos concuerden con alguna teoría, nunca se puede estar seguro de que la próxima vez el resultado no la contradirá. Por otro lado, se puede refutar una teoría con encontrar sólo una observación que esté en desacuerdo con las predicciones de la misma.
Stephen Hawkin, 1988.80

La debilidad de la argumentación de Popper es obvia. Debido a que los científicos no sólo están interesados en demostrar que ciertas teorías sean falsas. Cuando un científico recaba datos experimentales, su objetivo podría ser demostrar que una teoría en particular —la de un rival, quizás— es falsa. Pero mucho más probable es que lo que esté haciendo sea tratar de convencer a la comunidad científica de que su teoría es correcta. Y, para hacerlo, debe recurrir al razonamiento inductivo. De modo que el intento de Popper de demostrar que la ciencia puede arreglárselas sin la inducción fracasa. 81

Por otra parte, cabría preguntarse qué justifica la fe que se deposita en la inducción. El filósofo escocés David Hume dio una respuesta simple y radical a esta pregunta: argumentó que el uso de la inducción no puede ser justificado de ninguna forma racional. Hume admitía utilizar la inducción en el día a día, sin embargo, insistía en que tan sólo se debía a una tozuda y brutal cabezonería animal 82​. Si alguien nos desafiara a aportar una buena razón lógica para utilizar la inducción, no podemos darle una respuesta satisfactoria, argumentaba. Este es el denominado Problema de la inducción.

Problema de la inducción: ¿Cómo se puede asegurar que todos los cisnes son blancos, por más cisnes blancos que puedan verse? ¿O cómo justificar e incluso hasta inferir de ello que no sólo son blancos, sino que tienen que ser blancos según las leyes naturales? Hasta el siglo XVII, momento en el que se descubrió el primer cisne negro en Australia, se creía que todos los cisnes son blancos. Para Hume, no existe ningún fundamento lógico que justifique el Principio de inducción, al que considera una creencia, un acto no racional de Fe ciega. Hasta el momento, ningún filósofo ha argumentando concluyentemente en contra, y se considera que la ciencia descansa sobre una asunción no probada. 83

El primer filósofo que hizo que se planteó esta cuestión con valor científico fue Aristóteles.

El problema se plantea desde el concepto griego de ciencia como conocimiento necesario, objetivo y universal, para su inclusión en la ciencia.

Dado que el conocimiento que procede de la experiencia es subjetivo, particular, condicionado, basado en la observación de los casos concretos, ¿cómo se puede obtener a partir de él un conocimiento universal (que abarque todos los casos), objetivo (para todos los hombres al menos) y necesario (que no dependa de las circunstancias) sino que dependa de una ley?

¿Cómo se puede justificar una ley general para todos los casos partiendo del conocimiento de uno o unos pocos casos o experimentos? Tal es el problema que presenta la inducción.

Utilizando un ejemplo comúnmente usado: ¿cómo se puede asegurar que todos los cisnes son blancos, por más cisnes blancos que puedan verse? ¿O cómo justificar que no sólo son blancos, sino que tienen que ser blancos según las leyes naturales? Hasta el siglo XVII, momento en el que se descubrió el primer cisne negro en Australia, se creía que todos los cisnes son blancos.

No se puede aducir el hecho de que la naturaleza se haya comportado siempre de la misma forma uniforme hasta el momento, puesto que esto presupone que lo que ha sido válido en el pasado, continuará siéndolo en el futuro, es decir, la uniformidad de la naturaleza, hecho éste de la supuesta constancia de la naturaleza que se ha cuestionado recientemente. 84858687​ Si se trata de argumentar sobre la uniformidad de la naturaleza, se termina razonando en círculos, argumentaba Hume. De modo que las inferencias inductivas reposan en una asunción de una uniformidad de la naturaleza para la que no existen fundamentos, y que, como se ha visto, incluso está siendo cuestionada científicamente. Hume concluía que nuestra confianza en la inducción es simple Fe ciega, que no admite absolutamente ningún tipo de justificación racional. 88

Ninguna debilidad de la naturaleza humana es más universal y notable que lo que llamamos comúnmente CREDULIDAD, o sea el prestar fácilmente fe al testimonio de los otros, y esta debilidad se explica también, naturalmente, partiendo de la influencia de la semejanza. Cuando admitimos un hecho basándonos en el testimonio humano, nuestra fe surge del mismo origen que nuestras inferencias de causas a efectos y de efectos a causas.
David Hume, 1739.89

Tal y como afirma también Popper, las teorías no son nunca verificables empíricamente:

No existe nada que pueda llamarse inducción. Por tanto será lógicamente inadmisible la inferencia de teorías a partir de enunciados singulares que estén «verificados por la experiencia». Así, pues, las teorías no son nunca verificables empíricamente.
Karl Popper, 1934. 90

En palabras del matemático y filósofo inglés, Frank P. Ramsey:

Buscar una justificación a la inducción es como llorar pidiendo la Luna.

La falsabilidad es una propiedad de los enunciados y de las teorías, y, en sí misma, es neutral. Como criterio de demarcación, busca tomar esta propiedad y tomarla como base para afirmar la superioridad de teorías falsables sobre las no falsables, como parte de la ciencia, estableciendo así una posición política que podría ser llamada falsacionismo. Sin embargo, muchas cosas de las que pueden ser consideradas como dotadas de significado y utilidad no son falsables: un poema no es falsable. Con toda certeza, los enunciados no falsables desempeñan una función en las propias teorías científicas. Así pues, lo que el criterio popperiano permite ser llamado científico está abierto a interpretación. Una interpretación estricta concedería muy poco, puesto que no existen teorías científicas de interés que se encuentren completamente libres de anomalías. Del mismo modo, si sólo consideramos la falsabilidad de una teoría y no la voluntad de un individuo o de un grupo para obtener o aceptar instancias falsables, entonces permitiríamos casi cualquier teoría.

Metáfora: inutilidad de la Lógica para determinar lo subjetivo. Por sorprendente que parezca, los cuadros A y B son del mismo color. Según la tesis de QuineDuhem, llamada holismo confirmacional u holismo epistemológico, no es posible probar que un enunciado ha sido falsado. Las observaciones dependen de la teoría, las evidencias por sí solas son insuficientes para determinar qué teoría es correcta. Así, los científicos deben consensuar qué teorías aceptar y cuáles rechazar, pero sin ningún fundamento lógico, puesto que para ello la lógica no sirve. 9293949596

En cualquier caso, es muy útil conocer si un enunciado de una teoría es falsable, aunque sólo sea por el hecho de que nos proporciona un conocimiento acerca de las formas con las que alguien podría evaluar una teoría. Sin embargo, la tesis de QuineDuhem 979899100101​, también llamada holismo confirmacional u holismo epistemológico, argumenta que no es posible probar que un enunciado ha sido falsado.

Hay dos aspectos del holismo confirmacional. El primero es que las observaciones dependen de la teoría. Antes de aceptar las observaciones del telescopio se debe mirar la óptica del telescopio, el modo en que está montado, con el fin de asegurar que el telescopio está apuntando en la dirección correcta y que la luz viaja a través del espacio en línea recta (que a veces no es tal, como Einstein demostró). El segundo es que la evidencia por sí sola es insuficiente para determinar qué teoría es correcta. Cada una de las alternativas mencionadas podría haber sido correcta, pero sólo una de ellas fue finalmente aceptada.

Que las teorías sólo puedan ser probadas por su relación con otras teorías implica que siempre se puede declarar que los resultados de las pruebas que parecen refutar una teoría científica no la refutan en absoluto. En lugar de eso, se puede sostener que esos resultados chocan con las predicciones porque alguna otra teoría es falsa o desconocida. Quizá el equipo de pruebas esté desalineado o quizá haya materia oscura en el universo que sea la causante de los extraños movimientos de algunas galaxias.

El hecho de que no sea posible determinar qué teoría es refutada por datos inesperados significa que los científicos deben consensuar qué teorías aceptar y cuáles rechazar. La lógica por sí sola no sirve de guía en estas decisiones.

Para Popper, tanto el psicoanálisis como la teoría de la historia de Karl Marx no eran científicas. Karl Marx argumentaba que las sociedades industrializadas darían lugar al socialismo, y en último término, al comunismo. Pero cuando esto no ocurría, en lugar de admitir que la teoría de Marx era incorrecta, los marxistas se inventarían una explanación ad hoc para demostrar que lo sucedido era perfectamente consistente con la teoría. Por ejemplo, podrían argumentar que el inevitable progreso del comunismo se había visto temporalmente ralentizado por las mejoras del estado de bienestar, lo cual ablandecía al proletariado y debilitaba su entusiasmo revolucionario. Así, la teoría se podría compatibilizar con cualquier sucesión de acontecimientos, igualmente que ocurría con el psicoanálisis, motivo por el cual, no las consideraba científicas.102

Así pues, en realidad, y según, entre otros filósofos de la ciencia, Thomas Kuhn, la falsación ocurriría cuando la comunidad científica se pone de acuerdo, consensúa en que ha sido falsado, es decir, correspondería a una moda 103104105106107​ más o menos pasajera, modas éstas estudiadas por la Sociología de la ciencia. El filósofo francés Gaston Bachelard consideraba que la ciencia progresaba a través de la superación de obstáculos epistemológicos. Según Bachelard, la epistemología no es una filosofía general cuyo objetivo sea justificar el racionamiento científico, sino que produce historias de la ciencia. En este sentido, se conoce «en contra de conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos o superando aquello que, en el espíritu mismo, obstaculiza la espiritualización.» 108

Según Bachelard, la ciencia no puede producir verdad. Lo que debe hacer es buscar mejores maneras de preguntar. Para ejemplificarlo, utiliza una metáfora: «el conocimiento de lo real es una luz que siempre proyecta alguna sombra».

Cada superación de algún obstáculo epistemológico conlleva necesariamente otro obstáculo más complejo, contrariamente a lo supuesto por Popper, quien posteriormente abandonó el simple falsacionismo como una lógica de la ciencia, puesto que se dio cuenta de que cualquier teoría lo suficientemente rica puede eludir ser falsada recurriendo a hábiles movimientos de prestidigitación lógica 109​, y finalmente admitió que las continuas modificaciones ad hoc de una teoría le permitirían evitar ser falsada.110

Así pues, el falsacionismo, en todas y cada una de sus múltiples formas, es una idea interesante, pero insuficiente como para caracterizar qué es lo que es ciencia o para resolver el problema de demarcación. Sufre de una serie de dificultades lógicas y epistemológicas que deberían hacernos detenernos si lo que buscamos es obtener una respuesta en cuanto a qué es buena ciencia y qué no. 111

Falsacionismo y Teoría de cuerdas

La Teoría de cuerdas o la Teoría M podrían no ser falsables, según algunos críticos. 112113114115​¿Habría que revisar el concepto de qué se considera científico o habría que desechar el falsacionismo propuesto por Popper como requisito para que una teoría pueda ser considerada científica? Si así fuera, ¿cómo sería posible delimitar con objetividad qué es ciencia y qué pseudociencia?

Aunque la Teoría de cuerdas pudiera llegar a convertirse en una de las teorías físicas más predictivas, capaz de explicar algunas de las propiedades más fundamentales desde la naturaleza en términos geométricos, paradójicamente, después de casi 40 años de desarrollo matemático de la teoría, todavía no existe ni un sólo resultado experimental predecido por la teoría de cuerdas que haya sido publicado en ningúna publicación científica de revisión por pares, 116117118​tal y como requiere el falsacionismo de Popper para que una teoría pueda ser considerada como científica.

Lo que es más, tal y como se entiende en la actualidad, tiene un número gigantesco de posibles soluciones. 119​ Habría más de un 1 seguido de 500 ceros de posibles teorías de cuerdas, de las cuales tan sólo una de ellas sería válida. 120

Así pues, muchos científicos han declarado su preocupación de que la Teoría de cuerdas no sea falsable y que además, carezca de poder predictivo, y como tal, y siguiendo las tesis de Popper, la Teoría de cuerdas sería equivalente a una pseudociencia. 121122123124125118

Sin embargo, sus defensores han argumentado que conceptos subjetivos como la armonía, elegancia y generalidad de la teoría son en sí mismas tan impresionantes como para hacer que merezca la pena trabajar en dicho campo y esperar lo que haga falta hasta que aparezcan resultados contrastables con experimentos.

El filósofo de la ciencia Mario Bunge ha manifestado recientemente:

  • La consistencia, la sofisticación y la belleza nunca son suficientes en la investigación científica.
  • La Teoría de cuerdas es sospechosa (de pseudociencia). Parece científica porque aborda un problema abierto que es a la vez importante y difícil, el de construir una teoría cuántica de la gravitación. Pero la teoría postula que el espacio físico tiene seis o siete dimensiones, en lugar de tres, simplemente para asegurarse consistencia matemática. Puesto que estas dimensiones extra son inobservables, y puesto que la teoría se ha resistido a la confirmación experimental durante más de tres décadas, parece ciencia ficción, o al menos, ciencia fallida.
  • La física de partículas está inflada con sofisticadas teorías matemáticas que postulan la existencia de entidades extrañas que no interactúan de forma apreciable, o para nada en absoluto, con la materia ordinaria, y como consecuencia, quedan a salvo al ser indetectables. Puesto que estas teorías se encuentran en discrepancia con el conjunto de la Física, y violan el requerimiento de falsacionismo, pueden calificarse de pseudocientíficas, incluso aunque lleven pululando un cuarto de siglo y se sigan publicando en las revistas científicas más prestigiosas.
Mario Bunge, 2006. 126

Según recientes declaraciones de la Física y Profesora de la Universidad de Harvard, Lene Hau:

Incluso si no existen modelos que le hagan la competencia, eso no significa que la Teoría de Cuerdas sea correcta. Lo que es preocupante es tener a tanta gente trabajando en ella, pero no parece ser falsable. Hasta que existan consecuencias falsables, en cierta manera, son matemáticas.
Lene Hau, 2007. 127

De hecho hasta hace relativamente poco la teoría sólo permitía hacer cálculos perturbativos aproximados en términos de cantidades que por el momento no conocemos, como las constantes de acoplamiento entre las cuerdas, y algunas ecuaciones importantes para la teoría sólo se conocen formas linealizadas que no permiten sacar conclusiones.

La crítica principal de que es objeto la Teoría de cuerdas es de que sea, fundamentalmente, imposible de falsar, debido a su naturaleza intrínseca: tiene la suficiente flexibilidad matemática como para que sus parámetros se puedan moldear para encajar con cualquier tipo de realidad observada. 128129

A principios de la década de 1980, muchos físicos importantes eran reacios a la teoría y formularon agrias críticas contra la teoría. Por ejemplo a mediados de la década Sheldon Lee Glashow, físico de Harvard y ganador del premio Nobel en 1979, quien con Paul Ginsparg, también físico de Harvard, criticaron públicamente la falta de accesibilidad experimental de la teoría de cuerdas:

En lugar de la confrontación tradicional entre la teoría y las pruebas experimentales, los investigadores de la teoría de cuerdas persiguen una armonía interna, donde la elegancia, la unicidad y la belleza definen la verdad. Para su existencia, esta teoría depende de coincidencias casi mágicas, de cancelaciones milagrosas y de relaciones entre campos de la matemática anteriormente no relacionados (y posiblemente aún no descubiertos). ¿Son estas propiedades razón suficiente para aceptar la realidad de las supercuerdas? ¿Es que las matemáticas y la estética pueden suplantar y trascender el mero experimento?
Glashow & Ginsparg, Physics today, 1986130

En algún otro lugar Glashow añadió:

La teoría de las supercuerdas es tan ambiciosa que sólo puede ser del todo correcta o del todo equivocada. El único problema es que sus matemáticas son tan nuevas y tan difíciles que durante varias décadas no sabremos cuáles son.
Glashow, 1990131

Este destacado físico incluso llegó a poner en duda si los expertos en teoría de cuerdas deberían «estar pagados por los departamentos de física y tener autorización para pervertir a los estudiantes impresionables», advirtiendo que la teoría de cuerdas estaba minando la ciencia, al igual que lo hacía la teología medieval durante la Edad Media132​. Richard Feynman, poco antes de morir, dejó claro que él no creía que la teoría de cuerdas fuera la única posibilidad teórica para los problemas que obstaculizaban el desarrollo de una teoría de la gravedad cuántica:

Mi idea ha sido —y puede que me equivoque— que hay más de un modo de quitarle la piel a un gato. No creo que exista sólo un modo de librarse de los infinitos. El hecho de que una teoría consiga librarse de ellos no me parece razón suficiente para creer en su unicidad
R. P. Feynmann, 1988133

Y Howard Georgi, colega y colaborador de Glashow en Harvard, era también un vociferante crítico de la teoría de cuerdas a finales de la década:

Si dejamos que nos engañe ese canto de sirena de la «definitiva» unificación a distancias tan pequeñas que nuestros amigos los investigadores experimentales no pueden hacer nada con ellas, nos veremos metidos en dificultades, porque perderemos ese proceso crucial de eliminación de ideas irrelevantes que distingue a la física de tantas otras actividades humanas menos interesantes
Howard Georgi134

Para ilustrar la confusa situación que domina este campo de investigación, baste citar el reciente escándalo Bogdanov, dos hermanos que consiguieron publicar en prestigiosas revistas científicas teorías absurdas y carentes de sentido. El físico alemán Max Niedermaier concluyó que se trataba de pseudociencia, escrita con una densa jerga técnica, para evitar el sistema de revisión por pares de la física teórica. Según el físico-matemático John Baez, su trabajo «es una mezcolanza de frases aparentemente plausibles que contienen las palabras técnicas correctas en el orden aproximadamente correcto. Pero no hay lógica ni cohesión en lo que escriben.» Según el físico Peter Woit en la prestigiosa revista Nature: «El trabajo de los Bogdanoff resulta significativamente más incoherente que cualquier otra cosa publicada. Pero el creciente bajo nivel de coherencia en todo el campo les permitió pensar que habían hecho algo sensato y publicarlo.»135

Falsacionismo y Psicoanálisis

Uno de los ejemplos favoritos de Popper de pseudociencia era la Teoría del Psicoanálisis.136​ Según Popper, la teoría de Freud se podía reconciliar con cualquier tipo de evidencias empíricas. Cualquiera que fuera el comportamiento del paciente, los freudianos podrían encontrar una explicación de acuerdo con los términos de su teoría y nunca admitirían que su teoría era incorrecta. 137​ Para ello, Popper ponía el siguiente ejemplo: imagínese a un hombre que empuja a un niño a un río, con la intención de asesinarle y a otro que sacrifica su vida por salvar al niño de morir ahogado. Los freudianos pueden explicar el comportamiento de ambos hombres con igual facilidad: el primero era un reprimido y el segundo había alcanzado la sublimación. Popper argumentaba que mediante el uso de conceptos como la represión, la sublimación y los deseos inconscientes, la teoría de Freud se podría hacer compatible con cualquier dato clínico; por lo tanto, no era falsable. 138

Su estatus científico es muy cuestionado. Algunas de las críticas son las siguientes:

  • Hans Eysenck recopiló y criticó todos los estudios existentes sobre la efectividad del psicoanálisis. Resultado: El tratamiento psicoanalítico no supone ninguna mejora sobre la tasa de remisión espontánea (sin tratamiento) de las neurosis (véase su libro Decadencia y caída del imperio freudiano139​).
  • El epistemólogo Mario Bunge sostiene que el psicoanálisis es una forma de pseudociencia que mantiene hipótesis irrefutables, vale decir, que son inmunes a los ejemplos desfavorables. El grave problema del psicoanálisis, sostiene Bunge, es que se trata de una disciplina aislada del resto del conocimiento (no interactúa con disciplinas obviamente pertinentes, tales como la psicología experimental y la Neurociencia cognitiva). Más aún, el psicoanálisis no es congruente con las ideas desarrolladas por estas disciplinas. Según Bunge, la biopsicología (término con el que engloba las disciplinas científicas mencionadas) no ha hallado nada que pueda apoyar al psicoanálisis, sino que más bien ha provisto información que lo contradice.
  • Las ideas psicoanalíticas son muy discutidas y tienen una aceptación muy escasa en el mundo anglosajón, considerándoselas como pseudociencia, aunque tuvieron durante el siglo XX una importante influencia en el cine y la literatura.
  • Es criticado por sus construcciones metapsicoanaliticas: el Complejo de Edipo, el complejo de castración, el deseo fálico de las mujeres, el instinto de muerte, etc de no poseer ninguna base empírica o científica.
  • Adolf Grünbaum considera que la teoría sí puede ser falsada y, de hecho, resulta ser falsa.
  • B.F.Skinner criticó a los psicoanalistas y psicólogos cognitivos de especular con procesos internos cuando no disponen de los medios de observación apropiados.

Kuhn y los cambios de paradigma

Esquema de las fases de la ciencia según Thomas Kuhn.

Thomas Kuhn, un historiador de la ciencia, ha demostrado ser muy influyente en la Filosofía de la ciencia, y a menudo se encuentra conectado con lo que se ha dado en llamar postpositivismo o postempirismo. En su libro de 1962, La estructura de las revoluciones científicas, Kuhn dividía el proceso de hacer ciencia en dos empresas diferentes, a las que llamó ciencia normal y ciencia extraordinaria (a la que también en ocasiones llamaba ciencia revolucionaria). El proceso de la ciencia «normal» es el que la mayoría de los científicos siguen mientras trabajan con lo que él llama el paradigma aceptado en la actualidad por la comunidad científica, y que en este contexto de las ideas de Karl Popper sobre el falsacionismo, así como la idea de un Método científico, están vigentes hoy día.

Esta especie de trabajo es lo que Kuhn llama «resolución de problemas»: trabajar dentro de los límites de la teoría actual y sus implicaciones con respecto a qué tipo de experimentos deberían o no ser fructíferos. Sin embargo, durante el proceso de realizar ciencia «normal», Kuhn argumenta que se generan anomalías, algunas de las cuales conducen a una extensión del «paradigma» dominante con la intención de explicarlas, y otras para las que no se puede encontrar una explicación satisfactoria con el modelo actual. Cuando se han acumulado suficientes anomalías así, y los científicos pertenecientes a cada campo las encuentran significativas (lo cual a menudo es un juicio muy subjetivo), comienza un «período de crisis», y Kuhn sostiene que algunos científicos comienzan a participar en una actividad de ciencia «extraordinaria». Durante esta fase, se reconoce al modelo antiguo como fundamentalmente defectuoso y no se le puede adaptar para más uso, de forma que ideas totalmente nuevas (o a menudo ideas viejas y abandonadas) son nuevamente consideradas, la mayoría de las cuales fallarán. Pero, durante esta etapa, se crea un nuevo «paradigma» y después de un tiempo prolongado de «cambio de paradigma«, se acepta el nuevo paradigma como norma por la comunidad científica y se integra en el trabajo previo, y el viejo paradigma se relega a los libros de historia. El clásico ejemplo de esto es el cambio de la física de Maxwell/Newton a la Mecánica Cuántica/Einsteniana de la física de principios del Siglo XX.

Si la aceptación o el descarte de las teorías científicas se basara únicamente en una simple falsación, de acuerdo con Kuhn, entonces ninguna teoría sobreviviría durante el tiempo suficiente como para ser fructífera, puesto que todas las teorías contienen anomalías.

El proceso mediante el que Kuhn decía que se acepta un nuevo paradigma por la mayoría de la comunidad científica indicaría una posible demarcación entre ciencia y pseudociencia mientras que rechazaba por simple el falsacionismo de Popper. En su lugar, Kuhn argumenta que un nuevo paradigma se acepta principalmente porque tiene una capacidad superior para resolver problemas que surgen durante el proceso de realizar ciencia «normal». Es decir, el valor de un paradigma científico es su poder de predicción y su capacidad para sugerir soluciones a nuevos problemas mientras continua satisfaciendo todos los problemas resueltos por el paradigma al que remplaza. La pseudociencia se puede definir como un fallo para aportar explicaciones mediante tal paradigma.

Thomas Kuhn en su libro de 1962 La estructura de las revoluciones científicas abordaba este problema en detalle. Algunos ejemplos de esta cuestión están presentes en la historia reciente de la Ciencia. Por ejemplo:

  • La teoría de la deriva continental propuesta por Alfred Wegener y apoyada por Alexander Du Toit y Arthur Holmes pero rechazada vehementemente por la mayoría de los geólogos hasta que 50 años después se presentaron evidencias irrefutables.
  • La teoría de la simbiogénesis propuesta por Lynn Margulis e inicialmente rechazada por biólogos pero ahora generalmente aceptada.
  • La teoría del equilibrio puntuado, propuesta por Stephen Jay Gould y Niles Eldredge, que da lugar aún a debate pero que va siendo incorporada al cuerpo de la teoría evolutiva.
  • La teoría de los priones — partículas proteicas con capacidad infectiva — propuesta por Stanley B. Prusiner para explicar las diversas encefalopatías espongiformes transmisibles del hombre — el kuru o la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob — o de otros animales, rechazada al principio por postular un mecanismo replicativo sin participación de ácidos nucleicos.
  • La teoría de que una bacteria, Helicobacter pylori, es el factor causal principal de la úlcera gástrica. Propuesta en 1982 por Barry Marshall y Robin Warren, se le objetó que ninguna bacteria podría prosperar en el ambiente extremadamente ácido del estómago. Marshall demostró, por medios heroicos, que se cumplían los postulados de Koch ingiriendo una dosis de cultivo bacteriano.

Por otra parte, los críticos de la idea de “revolución cognitiva” sostienen que no constituye una descripción adecuada de la historia de la psicología. No puede decirse que el conductismo haya sido refutado en el sentido de haber sido falsado según Popper, ni que haya entrado en un período de anomalías en el sentido de Kuhn, ni que se haya degenerado como programa de investigación en el sentido de Lakatos. El paso al cognitivismo no se debe a un fracaso de los conceptos conductistas en la explicación de los fenómenos, sino a un cambio en los intereses (económicos, financieros, políticos, etc.) de muchos investigadores, y se explica por cuestiones de modas 140141142143144​ por cuestiones sociológicas más que por razones epistemológicas. Si el conductismo hubiera sido reemplazado por el cognitivismo, se debería hallar evidencia de que cada vez menos trabajos conductistas se publican y discuten, y no es esto lo que ha ocurrido. 145

La demarcación puede ser problemática en casos en los que las vías científicas estándar (experimentos, lógica, etc.) para evaluar una teoría o una hipótesis no se puedan aplicar por algún tipo de razón. Un ejemplo sería sobre diferenciar el estatus científico de la Meteorología o la Medicina por una parte y la Astrología por la otra; todos estos campos fallan repetidamente para predecir con exactitud aquello que dicen ser capaces de predecir, y todas son capaces de explicar los fallos regulares de sus predicciones. 146

Feyerabend y el problema de la autonomía en la ciencia

El filósofo de la Ciencia Paul Feyerabend, autor del libro Contra el Método: esquema de una teoría anarquista del conocimiento 147​ afirma que el método científico de la ciencia actual condiciona no sólo a las personas normales sino también a los científicos.

Argumenta que no se puede encontrar ningún método científico dentro de la historia de la práctica científica que no haya sido violado en algún momento del avance en el conocimiento científico.

Para Feyerabend, el conocimiento no es una serie de teorías consistentes que convergan hacia un punto de vista ideal, sino que es un océano permanentemente creciente de alternativas mutuamente incompatibles y quizás incluso inconmensurables, cada una un cuento de hadas, cada una un mito. 148​ Para el filósofo, es necesario defender a la sociedad de los ataques de la ciencia como ideología. 149

«Se ha podido comprobar que la ciencia no proporciona ninguna prueba sólida y quetanto sus teorías como sus aserciones de tipo practico son hipótesis que a menudo no solo son parcialmente falsas, sino incluso totalmente erróneas, ya que hacen afirmaciones sobre cosas

que jamas han existido.»

Feyerabend mantiene que la mayor parte de las investigaciones científicas nunca se han desarrollado siguiendo un método racional. Sostiene que el anarquismo debe reemplazar al racionalismo y que el progreso intelectual sólo puede alcanzarse enfatizando la creatividad y los deseos de los científicos más que el método.

En su libro Adiós a la Razón, Cap. 3-7 151​, Feyerabend advierte que tampoco se pueden despreciar como inútiles la astrología o la medicina alternativa, a los que atribuye un estatus científico.

Feyerabend niega el principio de refutación como vía para la formación de teorías por considerar que impide el desarrollo de la ciencia, puesto que no permite el desarrollo de hipótesis alternativas hasta que no se haya producido la refutación de la primera:

Descubrimos entonces, que no hay una sola regla, por plausible que sea, y por firmemente basada que esté en la epistemología, que no sea infringida en una ocasión u otra. El requisito de aceptar sólo aquellas teorías que son consistentes con los hechos disponibles y aceptados nos deja también sin ninguna teoría, pues no existe ni una sola teoría que no tenga una dificultad u otra. El método correcto no debe contener reglas que nos obliguen a elegir entre teorías sobre la base de la falsación. Por el contrario, las reglas de dicho método deben hacer posible elegir entre teorías que ya fueron contrastadas y resultaron falsadas.

Ha existido una tendencia post-Kuhn a atenuar la diferencia entre ciencia y no ciencia, ya que el trabajo de Kuhn llevó a cuestionar ampliamente el ideal popperiano de simplemente demarcación, y a enfatizar el carácter humano, la calidad de subjetividad de los cambios científicos. El radical según algunos, escéptico magistral según otros, 153Paul Feyerabend y quien junto con Thomas Kuhn enunció la Tesis de la Inconmensurabilidad, llevó estos planteamientos a su límite, argumentando que la ciencia no ocupa un lugar especial en términos de su lógica o de su método, de forma que no se sostiene ningún intento de que los científicos se revistan de ninguna autoridad especial. Esto condujo a un acercamiento particularmente democrático o anarquista a la formación de conocimiento.

Tanto Lakatos como Feyerabend, sugieren que la ciencia no es una forma autónoma de razonamiento, sino que es inseparable del más amplio corpus del pensamiento humano y de la búsqueda del conocimiento. Siendo así, las preguntas acerca de Verdad y Falsedad, y el entendimiento correcto o incorrecto no son únicamente empíricas. Muchas preguntas significativas no se pueden concluir empíricamente por métodos científicos; no sólo en la práctica, sino por principio.

La demarcación en el método científico contemporáneo

Los argumentos filosóficos en contra de la Ciencia, habitualmente son argumentos en contra de la función del reduccionismo. Por ejemplo, en el campo de la Psicología, «tanto los reduccionistas como los antireduccionistas aceptan que… las explicaciones sobre asuntos no moleculares no se pueden mejorar, corregir o basar en explicaciones moleculares154​. Es más, según el filósofo de la mente Thomas Nagel «el antireduccionismo epistemológico sostiene que, dada la naturaleza finita de nuestra capacidad mental, no seríamos capaces de aprehender la explicación última de muchos fenómenos complejos, incluso aunque conociésemos las leyes que gobernaran hasta el último de los componentes155

Muchos académicos se encuentran «divididos en cuanto a si el reduccionismo debería de ser una estrategia central para comprender el mundo o no.»156

Sin embargo, muchos están de acuerdo en que «existen, sin embargo, razones por las que queremos que la Ciencia descubra propiedades y explicaciones además de las reductivistas.»156​ Tales asuntos surgen «de una preocupación antireduccionista de que no existe una concepción absoluta de la realidad, es decir, una caracterización de la realidad tal y como… la Ciencia dice proporcionar.»157​ Este argumento es cercano al argumento kantiano de que, en último término, la Realidad es incognoscible y que todos los modelos no son más que aproximaciones imperfectas a ella.

Los criterios para que un sistema de premisas, métodos y teorías se puedan calificar como ciencia hoy en día varían en sus detalles de aplicación a aplicación y varían significativamente entre las Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y las Ciencias formales. Los criterios incluyen típicamente (1) la formulación de hipótesis que cumplan el criterio lógico de contingencia, derogación o el falsacionismo y los criterios íntimamente relacionados de practicidad y empirismo, (2) unos fundamentos basados en evidencias empíricas y (3) el uso del método científico. Los procedimientos de la ciencia habitualmente incluyen un número de directrices heurísticas, tales como principios de economía conceptual o parsimonia bajo la firma de la Navaja de Occam. Un sistema conceptual que fracase en reunir un número significativo de estos criterios es probable que sea considerado como no científico.

La siguiente es una lista de características adicionales que son altamente deseables en una teoría científica:

  • Consistente. No genera contradicciones lógicas obvias y cumple el Formalismo científico, siendo consistente con las observaciones.
  • Parsimoniosa. Económica en el número de presuposiciones y de entidades hipotéticas.
  • Pertinente. Describe y explica fenómenos observados.
  • Falsable y testeable. Véase Falsacionismo y Probacionismo.
  • Reproducible. Hace predicciones que pueden ser comprobadas por cualquier observador, con intentos que se pueden extender indefinidamente en el futuro.
  • Corregible y dinámica. Sujeta a modificación a medida que se realizan nuevas observaciones.
  • Integradora, robusta, y corregible. Considera las teorías previas como aproximaciones y permite que futuras teorías la integren. («Robusta», aquí, se refiere a la estabilidad en sentido estadístico, es decir, no muy sensible a ocasionales puntos de datos lejanos). Véase Principio de correspondencia.
  • Provisional o tentativa. No asevera la absoluta certeza de la teoría.

El problema de la explicación científica

Nuestros conceptos definen qué es real para nosotros. El contraste entre la visión del científico y la visión del hombre común no es fundamentalmente un contraste de opiniones, sino una diferencia de conceptualización, es decir, una diferencia en el juego de categorías que ambos usan para captar la realidad. Lo primero y radical es el juego de conceptos que usamos para interpretar la realidad; las opiniones, y su variedad, vienen por añadidura. De otra manera: adoptado un juego de conceptos, aprendido un lenguaje, ciertas consecuencias de descripción del mundo se siguen necesariamente, otras son posibles, y otras no pueden ni siquiera formularse. Una vez que se ha aprendido un cierto lenguaje, una vez que se ha aceptado un cierto juego de categorías, puede ya ser muy tarde para negarse a aceptar un determinado conjunto de asertos sobre cómo es el mundo. 158

En cuanto al método científico, según el químico y Presidente de la Universidad de Harvard James B. Conant, no existe «un» método científico. El científico usa métodos definitorios, métodos clasificatorios, métodos estadísticos, métodos hipotético-deductivos, procedimientos de medición, etc. Según esto, referirse a «el» método científico es referirse a este conjunto de tácticas empleadas para constituir el conocimiento, sujetas al devenir histórico, y que pueden ser otras en el futuro, pero no existe una definición estricta ni consenso científico acerca de en qué consiste paso a paso «el» método científico, que varía para cada disciplina. 2

Una vez que nos metemos en el molde de la teoría de la relatividad, por ejemplo, no tiene ya sentido decidir si la velocidad de un cuerpo es mayor que la de la luz. Una vez que aceptamos la conceptualización propia de las ciencias biológicas, ya es imposible plantearse en serio la posibilidad de que un organismo no haya evolucionado. Para quien haya aprendido el lenguaje de la física contemporánea no tendrá sentido indagar por la posibilidad de construir una máquina de movimiento perpetuo. Para quien haya aceptado el esquema conceptual del materialismo histórico será ociosa la pregunta por la existencia de explotación en el mundo. Un grado muy amplio de compromiso con una descripción de la realidad queda ya desde el inicio imbuido en el sistema de conceptos que asumimos, y no tenemos opción, excepto quizá el abandono del lenguaje, para rechazarla.

Una consecuencia importante es que la educación científica se recibe, como toda educación, en gran parte por ejemplo y contagio más que por adoctrinamiento explícito. Lo que el maestro hace, su forma de expresarse sobre el mundo que deja sentados de pasada muchos sobreentendidos, es mucho más eficaz en la transmisión de los conocimientos al alumno que sus propios enunciados sobre la naturaleza. 159

La concepción enunciativa había sido fuertemente criticada en los años sesenta por el relativismo histórico de los filósofos de la ciencia N. R. Hanson y Thomas Kuhn; el ideal de la axiomatización se vio atacado por el anarquismo metodológico de Feyerabend; la evaluación normativa de la ciencia era contestada por estas dos corrientes y otras como el estructuralismo de Joseph D. Sneed 160​, el psicologismo y el pragmatismo. En 1975, el matemático Lotfi A. Zadeh había contravenido toda exigencia de precisión en las argumentaciones al proponer la lógica difusa como base para el razonamiento aproximado.

Algunas de las inquietantes consecuencias de estas tesis merecen tratamiento separado: ¿Qué relación hay entre la ciencia y la experiencia, si todo lo fundamental viene dado por el lenguaje? ¿Qué posibilidad tiene el hombre de escapar de sus marcos de referencia? ¿Podemos distinguir con propiedad entre teoría y observación? ¿Es posible avanzar en el desarrollo de las ciencias? ¿Es posible dialogar entre personas, especialmente entre científicos, formados dentro de marcos de referencia diferentes?

En 1900, el matemático David Hilbert planteó como su famoso 6º problema la axiomatización de toda la física. 161​Según declaró Hilbert:

Con absoluta certeza, no existen problemas irresolubles. En lugar del estúpido ignoramus ignorabimus (lat.: ni sabemos ni sabremos), nuestra respuesta ha de ser: ¡Debemos saber, sabremos!

Irónicamente, el día anterior a la conferencia de Hilbert, el matemático Kurt Gödel presentó su Teorema de la incompletitud de las matemáticas, posteriormente corroborado por Alan Turing en su problema de la parada y recientemente, por el matemático Gregory Chaitin, que dicen:

  • En cualquier formalización consistente de las matemáticas que sea lo bastante fuerte para definir el concepto de números naturales, se puede construir una afirmación que ni se puede demostrar ni se puede refutar dentro de ese sistema.
  • Ningún sistema consistente se puede usar para demostrarse a sí mismo.

Gregory Chaitin se ha referido a la constante de Chaitin, el número Ω {\displaystyle \Omega } (Omega), en obras como El límite de las matemáticas y el razonamiento formal 163​, como que:

Ω {\displaystyle \Omega } es matemáticamente incompresible e incomprensible, las palabras son muy semejantes. Para obtener los n primeros bits de Ω se necesita una teoría de n bits, de complejidad igual al fenómeno que se quiere estudiar. Eso significa que no se gana nada razonando. Nuestro Ω no tiene estructura: es puro azar, a pesar de estar perfectamente definido. Según Leibniz, si algo es verdad, lo es por una razón.Los bits de Ω {\displaystyle \Omega } son matemáticamente CIERTOS, sin ninguna razón. Son verdaderos por accidente, lo cual implica que la verdad matemática no tiene ninguna estructura en absoluto, y ése es el motivo por el que no se puede probar que cada bit individual debe ser 0 ó 1. Es INEVITABLE. El teorema de la incompletitud de Gödel nos dice que dentro de las matemáticas hay afirmaciones que no pueden ser conocidas o decididas. El número Ω {\displaystyle \Omega } nos dice que, de hecho, existen un número infinito de tales afirmaciones.

Quizá las matemáticas deberían convertirse en una ciencia quasi-empírica como la física, y habría que aceptar que ciertas hipótesis, como la de Riemann no se pueden probar, e incorporarlas como axiomas, mediante consenso de la comunidad científica.

Gregory Chaitin, 2000. 164165

Según el físico Paul Davies, desde el punto de vista de la ortodoxia, las leyes de la física flotan en un vacío explicativo. Irónicamente, la esencia del método científico es la racionalidad y la lógica: suponemos que las cosas son del modo que son por una razón. Y sin embargo, en lo que respecta a las mismísimas leyes de la física, se nos pide que aceptemos que existen sin ningúna razón. Si eso fuera correcto, entonces, en última instancia, todo el edificio de la ciencia estaría fundado en un absurdo. 166

Que la ciencia pase por un período crítico no tiene nada de raro: como construcción social no puede permanecer ajena a los avatares de la sociedad en que se desarrolla. Así, la crisis actual no es la primera; pero su gravedad impide afirmar que no será la última, máxime si acaban teniendo razón quienes presagian el declive de la era científica. 167

Ninguna de esas preguntas tiene respuesta fácil, y constituyen un elenco casi completo de los problemas que preocupan hoy a los filósofos de la ciencia. 168

El problema de la causalidad como explicación

Cono de luz. A representa el instante presente (espacio-tiempo). El intervalo AB en el diagrama es temporal. Es decir, existe un Sistema de referencia en el cual el acontecimiento A y el acontecimiento B ocurren en el mismo lugar del espacio, separados únicamente por instantes diferentes. Si A precede a B en ese sistema referencial, entonces A precede a B en todos los marcos referenciales. Hipotéticamente, sería posible que la materia o la información viajaran de A a B, de modo que puede existir una relación causal (siendo A la causa y B el efecto). El intervalo AC es espacial. Es decir, existe un Sistema de referencia en el cual el acontecimiento A y el C ocurren simultaneamente, estando separados únicamente en el espacio. Sin embargo, también existen sistemas de referencia en los que A precede a C (tal y como se muestra) y marcos en los que C precede a A. Salvo que exista una forma de viajar más rápido que la Luz, no sería posible que la materia (o la información) viajaran de A a C o de C a A. De modo que, en principio, no existiría una conexión causal entre A y C.

El filósofo David Hume es la figura más relevante del empirismo. Hume argumentaba que es imposible experimentar relaciones causales. De modo que concluyó que la causalidad no existe, sino que es un invento de nuestra imaginación. Esta es una conclusión muy difícil de aceptar. Parece ser irrefutable que el hecho objetivo de dejar caer al suelo un vaso de cristal es la causa de que se rompa. Hume negaba esto. Admitía que, objetivamente, la mayoría de los vasos que se han dejado caer al suelo, de hecho, se han roto. Pero nuestra idea sobre la causalidad implica mucho más que esto. Incluye la idea de una conexión causal entre dejar caer el vaso y romperse, es decir, que lo primero da como resultado lo segundo. Sin embargo, según Hume, ese tipo de conexiones no se encuentran en el mundo: todo lo que vemos es dejar caer un vaso, y después, romperse un instante después. No experimentamos una conexión causal entre el primer acontecimiento y el segundo, tan sólo experimentamos dos eventos diferentes. Así pues, Hume concluye, la causalidad es una ficción.

Para Paul Holland, es imposible la observación directa de efectos causales. 169

Para el físico austríaco y Premio Nobel, Erwin Schrödinger, conviniendo con David Hume, debemos reconsiderar el concepto de causalidad como un Continuum.

No podemos admitir la posibilidad de la observación continua. Hay que considerar las observaciones como sucesos discretos, desconectados.

O, en palabras de Ludwig Wittgenstein en el Tractatus logico-philosophicus:

  • 5.134 De una proposición elemental no se puede inferir ninguna otra.
  • 5.135 De ningún modo es posible inferir de la existencia de un estado de cosas la existencia de otro estado de cosas enteramente diferente de aquél.
  • 5.136 No existe nexo causal que justifique tal inferencia.
    • 5.1361 No podemos inferir los acontecimientos futuros de los presentes. La fe en el nexo causal es la SUPERSTICIÓN.
    • 5.1362 La libertad de la voluntad consiste en que no podemos conocer ahora las acciones futuras. Sólo podríamos conocerlas si la causalidad fuese una necesidad interna, la necesidad de la conclusión lógica. La conexión entre conocer y conocido es la de la necesidad lógica. («A conoce que P acaece» no tiene sentido si P es una tautología.)
    • 5.1363 Lo mismo que del hecho de que una proposición nos sea evidente, no se sigue que sea verdadera, del mismo modo la evidencia no justifica nuestra creencia en su verdad.

Incluso el postulado empírico de la anterioridad de la causa sobre el efecto parece inapropiado en la consideración de los acontecimientos subatómicos. En efecto, en dominios espacio-temporales muy pequeños, del orden de magnitud de partículas elementales mesones, alguna de las cuales, detectadas en laboratorio, tienen una vida de escasamente una cienbillonésima de segundo, espacio y tiempo se complican de un modo peculiar, tanto que se hace imposible, para intervalos de tiempo tan pequeños, la definición adecuada de los conceptos de anterioridad y posterioridad. Parece que en dominios espacio-temporales muy pequeños ciertos procesos transcurriesen en apariencia como si el orden temporal que correponde a su orden de relación causal se invirtiese.

Archivo:Stephen Hawking 2007 ZeroGravity.jpg

Stephen Hawking experimentando la gravedad cero. Hawking ha publicado recientemente un artículo científico sobre el Flexiverso con unas sorprendentes afirmaciones. 172​Según Hawking: Todas las posibles historias del Universo, existen en cada momento. La existencia de vida y de observadores hoy, afecta al pasado. ¿Qué son entonces la causa y el efecto? ¿Preceden los efectos a las causas? ¿Qué es el tiempo?

Tal y como ha enfatizado Stephen Hawking, es un error pensar que existe una historia del Universo única y bien definida que conecta el Big bang con el estado presente del Universo 173​. En lugar de eso, existen una multiplicidad de historias posibles, y qué historias están incluidas en la amalgama dependerá de qué escogemos medir hoy. «Las historias del universo dependen de qué pregunta concreta se haga» dijo Hawking, en un artículo científico que publicó junto con Thomas Hertog. 174​. Este es el concepto del Flexiverso de Stephen Hawking, según el cual todas las posibles historias del Universo, existen en cada momento. En otras palabras, la existencia de vida y de observadores hoy, afecta al pasado. «Nos conduce a una visión profundamente diferente de la cosmología y de la relación entre causa y efecto», dice Hawking. 175

Según los resultados del Experimento de Wheeler de elección retardada (ing.), desafiando al sentido común, las observaciones de un astrónomo de una estrella a miles de años luz, habrían determinado la historia y el curso de un fotón hasta alcanzar el telescopio y la retina del astrónomo. 176

Las explicaciones basadas en el Principio de causalidad ciertamente son la base de muchas de las actuales explicaciones consideradas como científicas. Sin embargo, habría que preguntarse si todo se reduce a eso.

Muchos filósofos responden que no, fundamentándose en que hay fenómenos perfectamente dignos de estudio científico y que sin embargo, no parecen ser causales, como por ejemplo, los supuestos sueños premonitorios, ya que en principio no parece evidente que el supuesto sueño premonitorio sea la causa de lo que ocurra a posteriori, sino que más bien sería el efecto, pese a ser anterior a aquella en el tiempo, así como fenómenos de la mecánica cuántica que desafíarían el concepto de causalidad, o el fenómeno de las sincronicidades, concepto elaborado por el psiquiatra Carl Gustav Jung en correspondencia con el físico y Premio Nobel, Wolfgang Pauli 177​, para denominar a las supuestas coincidencias de dos ó más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante. 178​ Para Jung, las sincronicidades darían cuenta de una forma de conexión entre fenómenos o situaciones de la realidad que se enlazan de manera acausal; es decir, que no presentan una ligazón causal, ni lineal que responda a la tradicional lógica de causa-efecto, sino simbólica y semántica, abriendo así la investigación científica a una posible explicación de estos fenómenos. 178

Un tipo de ejemplo se deriva de lo que se ha dado en llamar identificaciones teóricas en la ciencia. Las identificaciones teóricas implican identificar un concepto con otro, generalmente derivado de una rama científica diferente. «El agua es H2O» es un ejemplo de ello, así como «La temperatura es la media de la energía molecular cinética«. En ambos casos, un concepto cotidiano se equipara a un concepto científico más esotérico. A menudo, las identificaciones teóricas nos proveen de lo que hemos dado en llamar explicaciones científicas. Sin embargo, cuando los químicos descubrieron que el agua es H2O, en realidad explicaron en qué tipos de moléculas consistía el agua, no qué es el agua. De igual forma, cuando los físicos descubrieron que la temperatura es la energía cinética de sus moléculas, explicaron en qué consiste la temperatura, pero no la sensación subjetiva de temperatura. Ninguna de estas explicaciones es causal. Estar hecho de H2O no causa que una sustancia sea agua, así como tener una energía cinética media particular no causa a un líquido tener la temperatura que tiene.

Popper argumenta que es posible medir sin estar sujeto a las relaciones de incertidumbre, puesto que Heisenberg dijo que esas mediciones retrodictivas eran posibles. Lo que Heisenberg no vio, continúa diciendo Popper, es que cumplían una función en la teoría, que eran necesarias para contrastarla (y que ellas mismas podían ser contrastadas a su vez). Heisenberg decía:

Es una cuestión de creencia personal si a tal cálculo que concierne a la historia pasada del electrón puede atribuírsele alguna realidad física o no.

Popper dice que no es cuestión de creencia, sino que son necesariamente reales para poder contrastar la teoría. Desde el momento en el que se cuantiza el electrón se quiebra el principio de causalidad porque ya no es posible seguirle la trayectoria del electrón. El electrón aparece y desaparece, da saltos, se comporta de manera discontinua; por eso ya no se puede hablar, en rigor, de trayectoria.

Si estos ejemplos se aceptan como explicaciones científicas legítimas, entonces sugieren que las explicaciones basadas en la causalidad no pueden ser completas. 180

Esta afirmación se reproduce en las palabras del matemático, ingeniero y filósofo polaco Alfred Korzybski:

  • El mapa no es el territorio.
  • La palabra no es la cosa.
  • Cualquier cosa que digas que es, no es. No existe nada que exista aislado.
  • Si consideramos que todo aquello con lo que tratamos se representa al nivel microscópico como constantemente cambiante, los procesos interrelacionados no son, ni pueden serlo, idénticos a sí mismos. El viejo aserto de todo es idéntico a sí mismo se convierte hoy en día, y de acuerdo con nuestro entendimiento del Universo en un principio invariablemente falso con respecto a los hechos.

Críticas al problema de la demarcación

La dificultad para establecer un criterio preciso que permita distinguir con certeza entre, utilizando la terminología de Karl Popper, ciencia y no ciencia se pone de manifiesto al considerar los conceptos de Emergentismo, Holismo y Reduccionismo.

Emergentismo, Holismo y Reduccionismo

Emergentismo

El emergentismo se opone al reduccionismo, cuya versión mecanicista defiende que la organización biológica es esencialmente de carácter mecánico y cualitativamente similar a los autómatas y mecanismos construidos por el ser humano.

El concepto de emergencia puede implicar aspectos tan variados como la naturaleza cuántica de los procesos físicos, la capacidad de generar modelos simulados por ordenador, la relación entre la perspectiva fenomenológica (subjetiva) y fenoménica (objetiva) de la Realidad o propiedades Matemáticas como el caos. Además, el concepto se aplica a ámbitos del conocimiento tan diferentes como la Psicología o la Termodinámica. La diversidad de teorías de la emergencia y sus aplicaciones es, por tanto, enorme y difícil de sintetizar. Podemos, sin embargo, profundizar en el concepto de emergencia resaltando ciertas características comunes a las diversas posturas emergentistas y distinguiendo diversos tipos de emergencia.

Holismo

El Holismo (del griego holos que significa todo, entero, total) es la idea de que todas las propiedades de un sistema (biológico, químico, social, económico, mental, lingüístico, etc) no pueden ser determinadas o explicadas como la suma de sus componentes. El sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes. El concepto ya fue avanzado por Aristóteles:

El Todo es mayor que la suma de las partes.

Se puede definir como un tratamiento de un tema que implica a todos sus componentes, con sus relaciones obvias e invisibles. Normalmente se usa como una tercera vía o nueva solución a un problema. El holismo enfatiza la importancia del Todo, que es más grande que la suma de las partes y da importancia a la interdependencia de estas.

En Física cuántica, el holismo está representado en las teorías del físico inglés David Bohm sobre La Totalidad y el Orden implicado. 181

Reduccionismo

El Reduccionismo es el método por el que se expresa una idea o ideología y consiste en asumir que el mundo que nos rodea puede ser comprendido en términos de las propiedades de sus partes constituyentes. En la misma naturaleza del reduccionismo está implícito el procedimiento que le es propio para resolver problemas científicos:

  1. Simplificar el problema descomponiéndolo en partes más simples mediante la eliminación de lo accesorio.
  2. Resolver y entender cada uno de estos problemas más simples.
  3. Componer las soluciones de estos problemas simples.
  4. Entender el todo, es decir, el problema original.

Naturalismo anti-reduccionista

Algunos autores consideran que los Sistemas autoorganizados (como un tornado) son ejemplos paradigmáticos de fenómenos emergentes. Se distingue entre el Nivel microscópico (compuesto en el caso del tornado por las moléculas de aire) y el Nivel macroscópico (constituido por la espiral que forma el tornado).

Una característica común a todas las posturas emergentistas es una combinación de Naturalismo y anti-Reduccionismo: de acuerdo con el naturalismo, no existen sustancias sobrenaturales o especiales que no puedan explicarse científicamente; de acuerdo con el antireduccionismo, existen propiedades de nivel superior que no pueden reducirse a las del nivel inferior. Compaginar ambas posturas es una de las mayores dificultades del emergentismo. Dependiendo del concepto de reducción y de sustancia o componente natural, se definirán unas u otras formas de emergentismo. Por ejemplo, el filósofo y científico Mario Bunge (1977, 1980) 182183​, se considera a sí mismo emergentista en oposición a la reducción por separación de componentes (al modo de un ingeniero mecánico) y define como emergente toda propiedad sistémica de carácter holista. Sin embargo, según algunas concepciones del reduccionismo, como la de filósofo Thomas Nagel (1960), según el Premio Nobel de Medicina, el neuropsicólogo Roger Wolcott Sperry, Bunge no sería un emergentista sino un reduccionista 184​, ya que, a pesar de invocar la naturaleza holista de algunas propiedades, éstas serían, en última instancia, redefinibles en términos de una teoría más general (p.e. la Física).

Una de las argumentaciones más lúcidas de antireduccionismo jamás hechas, se puede encontrar en el libro de Douglas Hofstadter y ganador del Premio Pulitzer, Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle 185​.

El segundo teorema de Gödel sugiere (Segundo Teorema de Incompletitud de Gödel: Ningún sistema consistente se puede usar para demostrarse a sí mismo.) -¡aunque de ninguna forma lo prueba!- que podrían existir formas de ver la mente/cerebro a alto nivel, que involucrasen conceptos que no aparecerían —ni siquiera en principio— a niveles inferiores. Eso significaría que algunos hechos se podrían explicar fácilmente en ese nivel más alto, pero de ninguna forma tendrían explicación a niveles más bajos. ¿Qué tipo de conceptos podrían ser esos de tan alto nivel? Se ha propuesto hace eones, por parte de varios científicos holistas o humanistas inclinados hacia lo espiritual, que la conciencia es un fenómeno que escapa a una explicación en términos de componentes cerebrales. Al fin, he aquí a una candidata para tal concepto. De modo que quizá estas cualidades podrían ser emergentes, en el sentido de requerir explicaciones que no pueden ser satisfechas simplemente por la fisiología.

Así pues, a complejidad para determinar con precisión qué se considera ciencia y qué no en función de la perspectiva adoptada al analizar un sistema, ha llevado a algunos filósofos a cuestionar la validez del criterio de demarcación. Según el filósofo inglés Sir Isaiah Berlin, las fórmulas de los modelos matemáticos son «construcciones artificiales, creaciones de la imaginación sin una necesaria relación con el mundo exterior.«186​ Según Isaiah Berlin, estos modelos siempre «dejan fuera la parte más rica e importante de la experiencia humana: la vida diaria, la historia, las leyes humanas y las instituciones, las diferentes formas de expresarse del Ser Humano.»187

Controversia en la parsimonia de la Navaja de Occam

La Navaja de Occam no implica la negación de la existencia de ningún tipo de entidad, ni siquiera es una recomendación de que la teoría más simple sea la más válida.188​ Su sentido es que a igualdad de condiciones, sean preferidas las teorías más simples. Otra cuestión diferente serán las evidencias que apoyen la teoría.189​ Así pues, de acuerdo con este principio, una teoría más simple pero menos correcta no debería ser preferida a una teoría más compleja pero más correcta.

Sin embargo, para el filósofo Paul Newall, el punto principal que hace que la Navaja de Occam sea de poca ayuda, si no explícitamente entorpecedora y detrimente, es que las consecuencias de añadir entidades adicionales son imposibles de establecer a priori. Puesto que la ciencia nunca finaliza, siempre estamos en la posición «antes» y nunca llegamos a la posición «después», que según Niels Böhr era el único momento en el que se podría introducir la navaja de Occam 190​ lo cual, obviamente, ya no es de ninguna ayuda para juzgar de antemano una teoría.

Espiral fractal. ¿Qué nos hace pensar que a nuestra escala, el Universo parezca simple y ordenado, en lugar de realmente ser complejo y caótico a otra escala, macroscópica o microscópica?.

Porque, ¿qué nos hace pensar que el Universo es simple y ordenado, en lugar de complejo y caótico? ¿Y si el Universo y la realidad misma tuvieran una estructura fractal? 191192193194195196

Preferir una teoría que explique los datos en función del menor número de causas no parece sensato. ¿Existe algún tipo de razón objetiva para pensar que una teoría así tiene más probabilidades de ser cierta que una teoría menos simple? Aún hoy en día, los filósofos de la ciencia no se ponen de acuerdo en darle una respuesta a esta pregunta. 197

Su forma moderna es la medida de complejidad, de Kolmogorov. No existe una medida simple de simplicidad. Dadas tres explicaciones, no podemos estar seguros de cuál es la más simple. No es posible aplicar las matemáticas para determinar la validez de un juicio. Se vuelve al juicio subjetivo y relativo.

Por ejemplo, la Física clásica es más simple que las teorías posteriores. Matemáticamente, la física clásica es aquella en cuyas ecuaciones no aparece la constante de Planck. Un paradigma actual principal de la física es que las leyes fundamentales de la naturaleza son las leyes de la física cuántica y la teoría clásica es la aplicación de las leyes cuánticas al mundo macroscópico. Aunque en la actualidad esta teoría es más asumida que probada, uno de los campos de investigación más activos es la correspondencia clásica-cuántica. Este campo de la investigación se centra en descubrir cómo las leyes de la física cuántica producen física clásica dependiendo de que la escala sea al nivel microscópico, mesoscópico o macroscópico de la Realidad.

Sin embargo, lo que aduce la Navaja de Occam es que la Física clásica no se debería preferir a teorías posteriores y más complejas, como la Mecánica cuántica, puesto que se ha demostrado que la Física clásica está equivocada en algunos aspectos. El primer requerimiento para una teoría es que funcione, que sus predicciones sean correctas y que no haya sido falsada. La Navaja de Occam se utiliza para distinguir entre teorías que se supone que ya han pasado estas pruebas y aquellas que se encuentran igualmente soportadas por las evidencias.198

Otro controvertido aspecto de la Navaja de Occam es que una teoría puede volverse más compleja en lo relativo a su estructura (o Sintaxis), mientras que su Ontología (o Semántica) se va haciendo más simple, o viceversa.199​ Un ejemplo habitual de esto es la Teoría de la Relatividad.

Galileo Galilei criticó duramente el mal uso de la Navaja de Occam en su Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo: ptolemáico y copernicano.La Navaja de Occam viene representada por el diálogo de Simplicio, un mediocre defensor de la física aristótelica, un personaje con el que quizás Galileo estuviera representando al papa Urbano VIII. El punto clave sobre el que ironizó Galileo fue que si realmente se quisiera comenzar desde un número pequeño de entidades, siempre se podrían considerar las letras del abecedario como entidades fundamentales, puesto que con toda certeza se podría construir todo el conocimiento humano a partir de ellas.

Anti-navajas de Occam

Visión de un artista de un agujero negro con disco de acreción.

La Navaja de Occam se ha encontrado con multitud de oposiciones por parte de quienes la han considerado demasiado extrema o imprudente. El filósofo Walter of Chatton fue contemporáneo de Guillermo de Occam y quien cuestionó la Navaja de Occam y el uso que Occam hizo de ella. Como respuesta, aportó su propia anti-navaja: Si tres cosas no son suficientes para verificar una proposición afirmativa sobre las cosas, una cuarta debe ser añadida, y así sucesivamente.

Otros filósofos que también crearon anti-navajas fueron Leibniz (1646–1716), Immanuel Kant (1724–1804), y Carl Menger (1902-1985). La versión de la anti-navaja de Leibniz tomó su forma en el Principio de plenitud, que establece que Todo lo que sea posible que ocurra, ocurrirá. Leibniz argumentaba que la existencia de el mejor de todos los mundos posibles confirmaría genuinamente cada posibilidad, y postuló en su Teodicea que este mejor de todos los mundos posibles contendría todas las posibilidades, sin que nuestra experiencia finita pudiera cuestionar racionalmente acerca de la perfección de la naturaleza.

Este mismo Principio de plenitud se encuentra presente en el concepto de Multiverso, en la Teoría de los universos múltiples o Universos paralelos del físico norteamericano Hugh Everett, teorías consideradas como científicas. El reciente descubrimiento de la energía oscura 200201202203​, una suerte de quintaesencia 204​ que se podría atribuir al movimiento dinámico de un campo escalar 205​, les ha permitido a los físicos Lauris Baum y Paul Frampton 206​, autor éste en 1974 del primer libro 207​ sobre Teoría de cuerdas, formular la existencia de una nueva entidad — contrariamente a lo que la Navaja de Occam argumentaría — , la energía fantasma 208​, la cual daría lugar a un Modelo cíclico del universo 209​ en el que la entropía del Universo decrecería hasta cero 210​, un modelo ya sugerido por Albert Einstein 211​, que explicaría por qué el valor de la Constante cosmológica es varios órdenes de magnitud inferior 212​ al que predice la Teoría del Big Bang, inventada ésta por el sacerdote católico Georges Lemaître 213​, pese a ser la comúnmente consensuada por la comunidad científica. Recientemente, algunos científicos se ha cuestionado incluso una de las asunciones principales de la Física, el supuesto de que las constantes universales sean realmente constantes 214215216217218​ y sus implicaciones 219​. En el año 2008 se lanzará el satélite Planck Surveyor 220​, que podría permitir dilucidar qué teoría es más adecuada.

Para el filósofo David Kellogg Lewis, considerado uno de los filósofos analíticos más importantes del siglo XX y proponente del realismo modal, existe un número infinito de mundos causalmente aislados y el nuestro es tan sólo uno de ellos. Para Lewis, la Navaja de Occam, aplicada a objetos abstractos como conjuntos, es, o bien dudosa por principio o simplemente falsa. 221

Kant también sintió la necesidad de moderar los efectos de la Navaja de Occam, creando así su propia anti-navaja en su Crítica de la razón pura:

La variedad de seres no debería ser neciamente disminuida.

Carl Menger el fundador de la Escuela Austríaca de Economía encontró a los matemáticos demasiado parsimoniosos en lo que respecta a las variables, de modo que formuló su Law Against Miserliness que tomó estas dos formas:

  • Las entidades no deben ser reducidas hasta el punto de inadecuación.
  • Es vano hacer con menos lo que requiere más.
Carl Menger, 1962.222

Incluso Albert Einstein también aportó su propia anti-navaja de Occam:

A duras penas se puede negar que el objetivo supremo de toda teoría es convertir a los elementos básicos en simples y tan pocos como sea posible, pero sin tener que rendirse a la adecuada representación de un sólo dato de la experiencia. Simple, pero no más simple.

Cientifismo y pseudoescepticismo

Planeta Neptuno. Según las acusaciones de Karl Popper al marxismo y al psicoanálisis de ser pseudociencias, el método seguido por Adams y Le Verrier que condujo al descubrimiento de Neptuno, también sería pseudociencia.

Para el filósofo Gregory Peterson, lo que caracteriza la mentalidad cientifista, que no hay que confundir con la científica, es la pretensión de objetivar toda causa, de no conocer más que la objetividad, de integrar el mundo humano en el mundo de los objetos. El mismo Karl Popper reconoce que «La ciencia no es un sistema de enunciados seguros y bien asentados, ni uno que avanzase firmemente hacia un estado final. Nuestra ciencia no es conocimiento (episteme): nunca puede pretender que ha alcanzado la verdad, ni siquiera el sustituto de ésta que es la probabilidad.» 79

Para Peterson, dos son fundamentalmente los principios esenciales que están implicados en esta mentalidad cientifista:

  • La verdadera ciencia sería una especie de mecánica universal, capaz de traducir en términos racionales todos los fenómenos, sin conceder una posición privilegiada a ninguno de ellos, ni siquiera a aquellos que se presentan en la escala humana y, por tanto, con caracteres cualitativos, sino reduciéndolos todos a ecuaciones cuantitativas;
  • El método de la ciencia consistiría exclusivamente en ordenar y explicar los hechos según la necesidad causal. Aplicación, pues, del determinismo universal al mundo entero, incluyendo al mundo humano.224

Tal y como se ha visto anteriormente, existen serios problemas para considerar la validez de una explicación científica en simples términos de causalidad o de reduccionismo mecanicista. 225226

Para el filósofo francés Henri Bergson, la pretensión de aportar desde el conocimiento científico un modelo homogéneo y unificado se perdió a comienzos del siglo XX. Bergson señaló al respecto que la ciencia sólo conocía la superficie de las cosas y que sólo otro tipo de conocimiento, como el intuitivo o directo, podría acercarnos a las profundidades del mundo. 227

Bergson hace una crítica parecida de la mentalidad cientifista afirmando:

Nosotros sólo hemos pedido a la ciencia que siguiera siendo científica, que no se envolviera en una metafísica inconsciente, que se presenta entonces a los ignorantes o a los semidoctos bajo la máscara de la ciencia. Durante más de medio siglo este cientifismo ha obstaculizado el camino de la metafísica
Bergson, 1934. 228

Husserl señaló poco después que la fuente real del conocimiento no estaba en la ciencia, sino en la mente y el espíritu, 229​ y Martin Heidegger puntualizó que la ciencia no piensa, 230​ sólo conoce lo que es, no el Ser en sí mismo. Es decir, la ciencia lo conoce todo, menos lo realmente importante. 231

Para el filósofo Archie Bahm, la Naturaleza no puede ser descrita completamente, pues tal descripción tendría que duplicar la Naturaleza.232

El filósofo de la ciencia francés Émile Boutroux, en La nature et l’esprit, París 1926, observó contra el movimiento cientifista que en una ciencia concebida determinísticamente no entra el estudio de la vida y del pensamiento y, por otra parte, la ciencia tiene un terreno mucho más amplio que aquel en el cual rige el determinismo.

El Imperialismo Científico es un termino acuñado por el Dr. Ellis T. Powell para definir «el sentido de arbitrariedad y dominio caprichoso sobre los cuerpos y las almas de los hombres». Para él, el imperialismo científico significaba «la sujeción de todos los poderes desarrollados e infradesarrollados de la Tierra a la mente del hombre.» 233

En la actualidad el imperialismo científico es «la tendencia a forzar una buena idea científica mucho más allá del dominio en el que fue introducida originalmente, y a menudo, más allá del dominio para el cual puede aportar iluminación.» 234

Así pues, puede significar una actitud contra el conocimiento, en la cual se asume que las creencias y métodos de la ciencia son superiores y prevalecen por encima del resto de las demás disciplinas.

Quienes critican la mentalidad cientifista, indican que el cientifismo presenta muchos errores en su forma de pensar. En general, indican que los que afectan al racionalismo de tipo empirista, sería más ingenuo y superficial que el racionalismo idealista. En particular, la confusión de las diversas clases de conocimiento y de sus diversos métodos. Además indican que sería evidente que las diversas realidades no pueden estudiarse con los mismos métodos; no pueden estudiarse del mismo modo, por ejemplo, la realidad de la libertad y responsabilidad humanas que los mecanismos de reproducción de los animales. Con ello, el Cientifismo tampoco sería capaz de reconocer el auténtico pluralismo de la realidad y de las disciplinas correspondientes.

Igualmente quienes critican la mentalidad cientifista, indican que un ejemplo de este pensamiento estaría presente en lo que se llama hoy en día escepticismo moderno (también llamado escepticismo científico). Los términos pseudoescepticismo y escepticismo patológico 235236​ se utilizan para referirse al fenómeno que se da cuando ciertas formas de escepticismo se desvían de la objetividad y neutralidad científica. El uso del término ha permanecido circunscrito a la discusión filosófica durante más de un siglo, pero no ha sido hasta hace poco que ha sido objeto de intentos sistemáticos de definir y delimitar el concepto. El mejor y más conocido análisis del escepticismo ha sido llevado a cabo por el sociólogo norteamericano Marcello Truzzi, de la Eastern Michigan University, quien en 1987 manifestó:

En tanto que el «escepticismo» se refiere más bien a la duda que a la refutación — al dudar más que al creer — los críticos que toman una posición negadora en vez de una agnóstica son en realidad pseudoescépticos
Marcello Truzzi, 1987.237

El etnólogo David J. Hufford de la universidad del estado de Pennsylvania utiliza el término «escepticismo radical» para referirse a los prejuicios y discriminaciones que según él adoptan muchos — quizá la mayoría — de los científicos académicos. Después de leer y analizar los trabajos de muchos escépticos y debunkers, Hufford sostiene que se puede encontrar rápidamente:

invocaciones a la autoridad, falacias post hoc, argumentos ad hominem y un amplio abanico de otros prejuicios cognitivos. No obstante, debido a que esta dimensión inductiva del análisis académico normalmente no presenta a escrutinio y debido a que una gran parte del trabajo consistente en enmarcar las preguntas y establecer las fronteras para el discurso académico sobre ‘lo sobrenatural’ en una gran medida se estableció entre varias generaciones… y varios siglos atrás… la parcialidad sistemática de esta tradición hoy en día opera de forma casi invisible.
David J. Hufford, 1993.238

Por contraste con la actitud de un notable escéptico como fue Carl Sagan, miembro del Instituto SETI para la búsqueda de inteligencia extraterrestre, poco antes de morir:

En el momento de escribir estas líneas hay tres afirmaciones en el campo de la percepción extrasensorial que, en mi opinión, merecen un estudio serio:

  • 1) que sólo con el pensamiento los humanos pueden afectar (levemente) a los generadores de números aleatorios en los ordenadores; 239240241
  • 2) que la gente sometida a una privación sensorial ligera puede recibir pensamientos o imágenes «proyectados», 242243244
  • 3) que los niños pequeños a veces hablan de detalles de una vida anterior que, si se comprueban, resultan muy precisos y sólo podrían haberlos sabido mediante la reencarnación. 245246

Elijo esas afirmaciones no porque crea que probablemente sean válidas (que no lo creo), sino como ejemplos de opiniones que podrían ser verdad. Las tres citadas tienen al menos un fundamento experimental, aunque todavía dudoso. Desde luego, podría equivocarme.

Carl Sagan, 1996. 247

Un ejemplo de pseudoescepticismo estaría presente en el intento de utilizar el criterio de demarcación para categorizar como pseudociencias a algunas doctrinas o creencias pertenecientes a disciplinas que no puedan ser falsadas, como por ejemplo las Ciencias sociales, a diferencia de las ciencias formales o las ciencias naturales (ciencias llamadas positivas). En el caso de las Ciencias sociales, o de la Teoría de cuerdas, es evidente que el hecho de que no pudieran ser falsadas o que, como en la actualidad es el caso en la Teoría de cuerdas, el hecho de que no exista ninguna versión de la misma que haya hecho una sola predicción verificable experimentalmente que difiera de las hechas por otras teorías, sin embargo no parece ser un obstáculo para considerarlas científicas.

Por otra parte, existen evidencias de que el método por el que Popper acusaba de pseudociencias a los marxistas y al psicoanálisis es el mismo proceder que utilizan otros respetables científicos, a los que Popper no querría acusar de estar haciendo pseudociencia.

Un ejemplo astronómico puede ilustrar esto. La teoría de la gravitación de Isaac Newton, hacía predicciones sobre las órbitas que deberían seguir los planetas alrededor del Sol. En su mayor parte, las predicciones nacían de las observaciones. Sin embargo, la órbita de Urano difería continuamente de las predicciones de la teoría de Newton. Este rompecabezas fue resuelto en 1846 por dos científicos, el inglés Adams y el francés Le Verrier, trabajando independientemente entre sí. Sugirieron que habría otro planeta, no descubierto hasta entonces, que ejercería una fuerza gravitacional adicional sobre Urano. Adams y Le Verrier fueron capaces de calcular la masa y la posición que debería tener este planeta. Poco después, se descubrió Neptuno, casi con exactitud donde Adams y Le Verrier habían predicho.

Parece claro que no deberíamos considerar el modo de proceder de Adams y Le Verrier como pseudocientífico, puesto que al fin y al cabo llevó al descubrimiento de un nuevo planeta. Sin embargo, hicieron exactamente lo que Popper calificó que estaban haciendo los marxistas o el psicoanálisis como pseudociencia. En lugar de concluir que la teoría de Newton era incorrecta, intentaron explicar las observaciones anómalas postulando un nuevo planeta. De igual forma, cuando el capitalismo no dio muestras de dar paso al comunismo, los marxistas no concluyeron que el marxismo estaba equivocado, sino que se aferraron a la teoría y trataron de explicar las observaciones de otras formas. De modo ¿no sería injusto acusar al marxismo o al psicoanálisis de pseudociencia si a la vez parece correcto permitir que lo que hicieron Adams y Le Verrier fue científico? 248

El filósofo Ludwig Wittgenstein, en su libro Investigaciones filosóficas argumentaba que no existe un conjunto fijo de características que definan lo que se entiende por juego. 249​ En lugar de ello, existe un conjunto abstracto de características, la mayoría de las cuales poseen la mayoría de los juegos. Pero cualquier juego en particular podría carecer de cualquiera de las características de ese conjunto y todavía ser considerado un juego. Lo mismo podría ser dicho de la ciencia. Todo lo cual, para los citados filósofos, junto con los argumentos anteriormente descritos y las objeciones del propio Karl Popper al falsacionismo 250251​, ha llevado a un fundado cuestionamiento del criterio de demarcación como método determinante para distinguir ciencias de no ciencias o pseudociencias. 252

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  • SUPPES, P.: Estudios de Filosofía y Metodología de la Ciencia, Alianza Univ., Madrid, 1988.

Véase también

Referencias

 

6 Replies to “Filosofía de la Ciencia: Criterio de Demarcación. Artículo de tito n0sce CENSURADO en Wikipedia, versión Noviembre de 2007.”

  1. rolobo dice:

    Total mindfuck.
    Pero da gustoooooooo

    Le gusta a 1 persona

  2. Carlitos Lechuga dice:

    ¿Pero quién se toma en serio a los de menéame? Lo digo en serio, los de menéame son casi un 90% de trolls pseudoescépticos que niegan y no cumplen ni sus propios estándares.

    Le gusta a 1 persona

  3. Tzu dice:

    Hola, ví tu publicación sobre el problema de demarcación en «menéame». Me pareció muy interesante. Te dejo unos apuntes.

    1- Te paso el algoritmo del método científico.

    Algoritmo del método científico:
    boolean probar(boolean hipótesis = [proposiciones][evidencias], integer proposiciones, integer evidencias)
    Inicio:
    Para(i = 1 hasta proposiciones – q) hacer
    Inicio:
    Para(j = 1 hasta evidencias) hacer
    Inicio
    Si (hipótesis [I][j] == false) entonces
    Retorna false
    Fin si
    Fin para
    Fin para
    Return true
    Fin

    integer metido_cientifico(boolean teoría = [Hipótesis[[proposiciones][evidencias]], integer hipótesis, integer proposiciones, integer evidencias)
    Inicio
    Integer i
    Para (i = 1 hasta hipótesis) hacer
    Si (probar(teoría [i], proposiciones, evidencias) == true) entonces
    Retorna i
    Fin si
    Fin para
    Retorna 0
    Fin

    Principal
    Inicio
    integer teorías = 2
    integer hipótesis = 1
    integer proposiciones = 2
    integer evidencias = 2
    Boolean Teorías = [teorías]
    Boolean Hipótesis = [proposiciones][evidencias]
    Hipótesis [1][1] = true //Todas las aves tienen alas
    Hipótesis [1][2] = true //Los pollos tienen alas
    Hipótesis [1][2] = true //Los pollos son aves
    Hipótesis [2][2] = false //Los pollos vuelan
    Teoría [1] = Hipótesis //Todos las aves vuelan
    Hipótesis[1][1] = true //Todas las aves tienen alas
    Hipótesis [1][2] = true //Todos los pollos tienen alas
    Hipótesis [1][2] = true //Los pollos son aves
    Hipótesis [1][2] = true //Los pollos no vuelan
    Teoría [2] = Hipótesis //Algunas aves no vuelan

    integer teoría = metodo_cientifico(Teoría, hipótesis, proposiciones, evidencias)

    Escribir(«Teoría ${teoría} está demostrada»)
    Fin

    2- El acto de comparar la magnitud de algo con un patrón de referencia previamente estandarizado.

    Las magnitudes medidas no necesariamente tienen que ser exactas, puesto que la exactitud de la medición está sujeta a las limitaciones impuestas por la realidad misma.

    Así mismo, el acto de medir tampoco es posible que sea exacto.

    Por otro lado la precisión puede aumentar o disminuir de acuerdo con nuestras capacidades tecnológicas sin llegar s ser nunca el 100%, ya que eso es imposible.

    Actualmente, por ejemplo, la magnitud del kilogramo está definida con base en un volumen esférico de n cantidad de átomos de un isótopo particular de -me parece que es cesio-, lo que le da la mayor precisión en la historia, hasta el momento.

    3- Vi que revuelves dos temas muy distintos entre sí.
    1. La diferenciación entre la medición clásica y la moderna tiene que ver con las escalas.
    Me explico, los fenómenos cuánticos ocurren en todo momento y en todos los cuerpos, sin embargo, a mayores magnitudes, menor es la percepción de los efectos.

    Por ejemplo: para medir la velocidad de un automóvil, necesitas bombardearlo con fotones o colisionarlo con ondas de ultrasonido en momentos distintos de su desplazamiento. Y los impactos de estos fotones o las ondas de ultrasonido alteran a los átomos que constituyen al automóvil. Pero, debido a lo masivo que es el automóvil respecto a los fotones o las ondas de ultrasonido, esos impactos no alteran en absoluto el movimiento del automóvil. Sin embargo, si intentas tomar la medición con electrones, sería lo equivalente a tomar la medicina del automóvil usando otro automóvil para colisionarlo marcar los hitos en su desplazamiento, esa colisión alteraría por completo al movimiento del automóvil, dejando una mayor indeterminación de la magnitud que se pretendía medir.

    4- Y por ûltimo, en efecto, la ciencia muestra evidencias, las evidencias son lo que demuestran la veracidad de las hipótesis.

    No obstante, en la ciencia moderna ya no sólo basta con no encontrar evidencia que demuestre una hipótesis, sino que se tiene que encontrar evidencia de lo contrario. En caso de que no haya evidencia para ninguno de los dos lados, la respuesta sensata es «no se sabe», y se siguen investigando nuevas hipótesis.

    Por otro lado, en las matemáticas también existen ramas que no asumen cierto o falso únicamente como resultados. Una de ellas es la estadística. Y en lógica existe la lógica difusa que, al igual que la estadística, busca resolver problemas cuyo cómputo no es reducible a una respuesta binaria de verdadero o falso.

    Le gusta a 1 persona

    • n0sce dice:

      Hola Tzu, bienvenido!

      Me llegó tu razonado comentario al email y te iba a pedir que lo publicases aquí, para deleite de todos. Disculpa que no lo haya aprobado antes.

      Me gustaría preguntarte —porque del pseudocódigo que pegas no consigo deducirlo, salvo que tengas a bien señalarme dónde — cómo ataja tu propuesta las 3 contraargumentaciones que le impone Popper a «EL» Método científico. Porque deduzco que para ti, puesto que lo describes cristalinamente en «UN» algoritmo, «EL» Método científico, es UNO y sólo UNO, ¿correcto?

      A saber:

      <

      blockquote>

      «Afirmo que no existe un método científico en ninguno de estos tres casos. Para ponerlo de forma más directa:

      No existe un método para descubrir una teoría científica.
      No existe un método para verificar la verdad de una hipótesis (es decir, no existe un método de verificación).
      No existe un método para determinar si una hipótesis es probable o probablemente verdadera.
      

      «Realism and the Aim of Science: From the Postscript to The Logic of Scientific Discovery», por Karl Popper, Routledge, 1983, ISBN-10: 0-415-08400-8. 464 páginas. Páginas 5 y 6:

      Fuente del extracto original: https://books.google.es/books?id=tlowU8nS2ygC

      Por otra parte, cuando dices:

      Escribir(«Teoría ${teoría} está demostrada»)

      Por «demostrada» entiendes el concepto matemático de «demostrar ABSOLUTAMENTE un teorema»? (Vamos a dar por hecho que nos «creemos» los axiomas a pies juntillas… 🙄 ) En caso de ser así, te agradecería me pusieras un ejemplo de esto último, por favor.

      2 – Puesto que afirmas que «Por otro lado la precisión puede aumentar o disminuir de acuerdo con nuestras capacidades tecnológicas sin llegar s ser nunca el 100%, ya que eso es imposible.» creo que estamos de acuerdo —corrígeme por favor si me equivoco— en que la Ciencia crea modelos «asintóticos» para con la «Realidad», que JAMÁS aprehende en su totalidad, ¿correcto?

      3 – Me parece excelente tu explicación al respecto de fotones y electrones colisionando con el automóvil. Dices: «esos impactos no alteran en absoluto el movimiento del automóvil.» Efectivamente, es un problema de escalas. A modo de curiosidad, te invito a que leas mi artículo sobre la película Matrix. Allí dejé una, llamémosla «intuición» que tuve hace unos años y que dice así:

      Un Todo fractal , una Realidad.
      A una escala , una Parte fractal.
      A otra escala , otra Parte fractal.
      Una Parte fractal constituye un Todo fractal.
      Mismo Todo fractal , misma escala , a una resolución , una realidad.
      Mismo Todo fractal , misma escala , a otra resolución , otra realidad.

      Fuente: https://n0sce.com/2021/11/17/filosofia-en-matrix-que-es-que-significa-como-hackearla-2021/

      Esto te lo pregunto desde mi más absoluto desconocimiento de la mecánica cuántica (tan sólo tengo nociones muy vulgares y hasta posiblemente equivocadas. Imagino que ya conoces la frase del gran Feynman: «Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica.»):

      3.1 – ¿Podrías explicar por favor en detalle el término «en absoluto» en tu aserto, con alguna fórmula que deje absolutamente claro que a partir de cierta escala esa interacción es NULA?
      3.2 – ¿Cuál EN CONCRETO es esa escala a partir de la cual los efectos son NULOS?

      1. Cuando dices: «No obstante, en la ciencia moderna ya no sólo basta con no encontrar evidencia que demuestre una hipótesis, sino que se tiene que encontrar evidencia de lo contrario. » entiendo que afirmas que, si observamos desde la Tierra con un telescopio un dragón amarillo orbitando Júpiter deberíamos ser capaces de «demostrar» la no-existencia del mismo, ¿correcto? No sé si lo estaré deduciendo bien pero, ¿significa ello que podemos demostrar la existencia de negaciones?

      Estoy de acuerdo contigo en que la lógica difusa nos ofrecería un marco muy útil a la hora de aproximarnos a la verdad. Verdad que, como hemos visto al principio, a lo sumo intuimos pero JAMÁS aprehendemos, ¿correcto?

      Gracias por tu comentario. Un cordial saludo Tzu.

      Me gusta

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