Elogio a la Vida Contemplativa: o de cómo empujar al UltraCapitalismo/Tecnofeudalismo hacia su implosión total. «Yo sólo soy yo cuando estoy solo.» (Miguel Hernández).

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Retomo esta entrada donde había dejado la anterior y relacionada:

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Creo que ya os he hablado de este libro en otra entrada, que ya no ubico.

Os lo dejo por aquí porque creo que os va a gustar y porque merece mucho el esfuerzo de lectura (el chulo del Chul escribe un poco abstrusamente…), a riesgo de que me tumben el blogck por p1r4teo y ya no podamos volver a reciprocidar, lo cuálo sería una gran Tragedia. (tampoco: todo pasa):

Vida contemplativa – Byung-Chul Han

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Reflexión mía: ¿se puede vivir en Contemplación sin estar alejado del mundanal ruïdo?

Se puede.

Se puede y se debe.

Pero es como lo de correr una maratón con una piedrecilla en la zapatilla: tan sólo sucede que jode un poquitito más.

De modo que bienaventurados los «ociosos» porque de ellos será el verdadero OCIO (vs. negotio) = el libre usufructo de su Sí-Mismo.

Otium cum dignitate: El bueno de Cicerón popularizó esta frase («ocio con dignidad») para referirse a un tiempo libre virtuoso y provechoso, empleado para mejorar uno mismo y ayudar a la comunidad, en contraposición a la holgazanería.

Ahhh! ¡Cuantísimo se equivoca quien ve al Contemplativo como un holgazán cuando el Contemplativo es EL VERDADERO TRABAJADOR por y para la Comunidad de Sí-Mismos que no se han enterado aún de que llevan uno dentro! ¡ALQUIMIA!

De hecho es, para mí, la Vida Contemplativa la más «productiva» de todas: en tanto que dota de Autoconsciencia a la estructura total del Ser. Y no hay ABSOLUTAMENTE NADA más grande de lo que pueda hacer un individuo que CONOCERSE a SÍ MISMO en pos de alcanzar la PLENITUD de Ser quien Es: ACEPTACIÓN RADICAL del Sí-Mismo en [soul]edad.

Nada. Null. Niente. Zero. 0. Nanai.

El resto de «actividades», palidecen ante la «Plena Nadeidad» de la Contemplación.

Y volviendo al comienzo de esta simpática reflexión: claro que se puede (y se debe) ejercitar la Contemplación en medio del CHAOS.

No me vale eso de que: «claro, es que tú, como tienes mucho TIEMPO LIBRE…»

Es sólo algo más dificilillo, porque azuzan los monstruos (=los Otros, las «ocupaciones», los «deberes», los «te amo» [sí, los mayores Monstruos amenazantes del Ser son los camuflados de Benevolencia: «bienintencionados» hijos, padres, amigos, vecinos, maestros… que siempre saben lo que es menester SeryHacer y nos lo hacen ver con buenas palabras, para que entremos «en razón»…etc.]).

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Pensadlo.

Bueno, no, no lo penséis.

Meditadlo.

Bueno, no, no lo meditéis.

Sentidlo.

Contempladlo.

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Y en la práctica eso se hace parandofuera whatsapps, fuera llamadas, fuera emails, fuera consultar la app del banco o la cotización de las criptos cada 10 minutos, fuera el instagram, el fakebuk… Fuera las conversaciones de besugos en las que nuestro interlocutor sólo espera de nosotros que le hagamos hueco para seguir metiendo baza él, preocupándose un 0% sobre cómo estamos realmente…….

Los libros empero tienen otro tempo. Esos sí pasan el filtro.

¿Que se nos enfada alguien? Bien enfadado esté: NADA hay más Sagrado que nuestra PAX mental.

En haciendo lo anterior lo mismo observaréis como, desde quasi-la-Nada, comienza a brotar la Verdadera Realidad S.A. Esa que SIEMPRE ha estado ahí pero que SIEMPRE se nos ha escapado apreHender.

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En Vida contemplativa. Elogio de la inactividad, Byung-Chul Han critica la sociedad contemporánea dominada por la hiperproductividad, el rendimiento y la conectividad incesante. Su tesis central sostiene que la humanidad ha perdido la capacidad de detenerse, lo que degrada la existencia a una mera «vida activa» vacía de sentido y lleva al colapso psíquico (burnout) y ecológico.

1. El mito del «tiempo libre» y la hiperactividad

El autor distingue entre el tiempo realmente libre y el «tiempo libre» del capitalismo. Este último es una función del sistema productivo, diseñado para pausar y recuperar fuerzas antes de volver a producir.
  • El animal laborans: El ser humano moderno se ha convertido en un sujeto autovotado al trabajo y al consumo.
  • La acción ciega: Sin la vacilación ni la pausa contemplativa, la acción humana degenera en pura reacción instintiva y aceleración funcional.

2. La inactividad como dimensión de lo humano

Para Han, la inactividad (Vita Contemplativa) no es la nada ni la pereza pasiva, sino una fuerza vital intensa que constituye el verdadero esplendor de la existencia humana:
  • El silencio y la atención profunda: La capacidad de prestar atención sin juzgar ni consumir se ha perdido por el exceso de estímulos e información.
  • El genio de la inactividad: Retomando el daimon de Sócrates o las reflexiones de Nietzsche, argumenta que las grandes ideas, la creatividad y el pensamiento libre nacen de la interrupción y del no-hacer, no del esfuerzo enfocado.

3. Desconexión con la naturaleza y la religión

La pérdida de la contemplación rompe el vínculo con lo trascendente y con el entorno natural:
  • Naturaleza como juego: Frente a la explotación utilitaria de los recursos, la naturaleza exige una mirada de demora romántica, entendida como un sistema libre de metas.
  • La crisis religiosa: Han interpreta la decadencia de la experiencia religiosa no solo como un cambio dogmático, sino como una crisis de atención: el alma hiperactiva ya no es capaz de orar ni de estar en calma.
Concepto Vida Activa (Sociedad del Rendimiento) Vida Contemplativa (Elogio de la Inactividad)
Enfoque Producción, consumo, aceleración Demora, silencio, escucha profunda
Tiempo libre Funcional, diseñado para reparar fuerzas y volver a trabajar Inútil desde el punto de vista del mercado, pero pleno
Relación con el entorno Extracción, explotación y utilidad Armonía, juego y reconciliación
La obra de Han es una invitación a la resistencia política mediante el «no hacer»: recuperar la capacidad de demorarse en las cosas, cultivar el aburrimiento creativo y rescatar el silencio para volver a habitar el mundo con sentido.

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